Archivos Mensuales: enero 2014

Actos de guerra británicos para separar a Hispanoamérica

“Los voluminosos estudios y libros que en su momento se publicaron para relatar y analizar los actos de guerra británicos para separar a Hispanoamérica de España (…) exigen en este tercer milenio (…) una nueva reedición integral y un nuevo estudio profundizado (…) como elemento vital para explicar por qué Hispanoamérica está cada vez más balcanizada, en territorio y en penurias para sus pueblos, y qué es lo que debe hacerse para que Hispanoamérica sea de una vez y para siempre un país”

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Detalle de un grabado del Congreso de Viena representado por J. B. Isabey. Inglaterra manipuló este Congreso para lograr el control de las rutas marítimas mundiales, mientras  intervenía militarmente en Hispanoamérica para destruir su unidad y así asegurar la dominación política, comercial y financiera británica.

El siguiente texto es un extracto del libro “La involución hispanoamericana. De provincias de las Españas a territorios tributarios. El caso argentino. 1711-2010″ (Capítulo IX: Los actos de guerra británicos para separar a Hispanoamérica de España en el diagrama internacional), obra de Julio C. González, abogado y economista, ex Secretario Técnico de la Presidencia de Perón, ex Profesor de la Universidad de Buenos Aires, y Profesor Titular de Estructura Económica Argentina en la Universidad Lomas de Zamora (Buenos Aires).

En Argentina, reiteramos, un arma eficiente para la dominación y el vasallaje inveterado ha sido la supresión sutil de los hechos y de los actos que eslabonaron los grilletes que nos encadenan. Esa supresión de fuentes para el entendimiento o intelecto es lo que ha permitido borrar de nuestra historia y de nuestras políticas a la memoria colectiva. Una comunidad sin memoria no es un pueblo, es un mejunje de gente que no sabe por qué se halla en una situación de penuria, ni conoce su destino. No sabe si existe y para qué existe. No tiene un principio de proveniencia. Tampoco una causa final para realizar sus vidas. Los años que transcurren desde 1810 hasta 1880 conforman una masacre sostenida de la etnia criolla o hispanoamericana: guerras con millares de muertos para separarnos de España; guerras civiles con millares de muertos entre Buenos Aires y las provincias; guerra con millares de muertos contra el Paraguay; epidemias de cólera y de fiebre amarilla con miles de muertos; guerra con miles de muertes contra los argentinos autóctonos, llamados indios…

Sin conocimiento de la conducción jurídica exterior y de la conducción jurídica económica no hay explicación de todas las calamidades que nos ocurren. La dependencia del Estado y del pueblo se mantiene inalterable. La leyenda histórica ocupa el lugar de la verdad. Y que la verdad permanezca desconocida es el seguro que tienen los poderes internacionales de la vigencia del sometimiento bajo apariencia de una Argentina Independiente que es inexistente. Y lo mismo ha acontecido con todas las repúblicas de papel, creadas en Hispanoamérica, después que dejamos de ser Provincias de España en cumplimiento de los planes británicos de 1711 y 1804.

El General Simón Bolívar, en sus últimos tramos de vida lo explicó muy bien:

“Dejamos de ser españoles y luego hemos ido de aquí para allá, en países que cambian tanto de nombres como de gobiernos de un día para el otro, que ya no sabemos ni de dónde carajo somos.”

[…] Aquí no habrá más guerras que las de los unos contra los otros, y éstas son como matar a la madre.” (García Márquez, El General en su laberinto, Sudamericana, 1989, págs. 190-191). Sigue leyendo