Archivo de la categoría: Historia

Creación política de Hispanoamérica

“Los Reinos americanos producto de las diferentes realidades humanas, geográficas, económicas y culturales, empiezan a emerger con sus rasgos distintivos. El papel de la Corona no será el de eliminar las diferencias, sino el de integrarlas dentro de la unidad de Hispanoamérica (…) una estructura que permite y posibilita el desarrollo vital de unos hombres con unas determinadas características, los hispanoamericanos”

Extracto del libro “La creación de un mundo. Hispanoamérica”, del profesor y catedrático Fernando Bellver Amaré (Parte II. La fundación de Hispanoamérica; 2. La respuesta de la Corona. La organización estructural). Publicado por Antonio Machado Libros, en la colección Papeles del Tiempo (Madrid, 2014).

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Portada de la Recopilación de Leyes de los Reynos de las Indias (1680), compilación de la legislación que regulaba el conjunto de Hispanoamérica.

La respuesta de Castilla, de España entera, a través de la Corona, con sus instrucciones, leyes, nombramientos,  y de sus gentes, en contacto con la realidad viviente de América, creará un mundo, Hispanoamérica. Creación que no es planificación. Es verdad que hay elementos preexistentes.  Pero es la obra de un vital espíritu humano, propio de un espacio y de un momento determinado, que se encuentra con una realidad informe, pues América es una realidad dividida y completamente separada de la cristiandad.

Los Reinos americanos producto de las diferentes realidades humanas, geográficas, económicas y culturales, empiezan a emerger con sus rasgos distintivos. El papel de la Corona no será el de eliminar las diferencias, sino el de integrarlas dentro de la unidad de Hispanoamérica. Los Reinos de Indias hablarán a través del Consejo Real, que estudiará y resolverá sus asuntos.

Una estructura es tan solo el marco dentro del que se desarrollará la vida humana. Toda vida necesita unas condiciones que la hagan posible. La buena estructura es la que crea las condiciones más apropiadas para que se desarrolle la vida humana. Las estructuras están sujetas al paso del tiempo, son históricas y como todo lo histórico van cambiando, esperamos que para mejor, según se suceden las etapas históricas. Hispanoamérica es una estructura que permite y posibilita el desarrollo vital de unos hombres con unas determinadas características, los hispanoamericanos. Del mismo modo que el Mundo Mediterráneo fue otra estructura y los hombres que vivieron dentro de su marco fueron los latinos, los mediterráneos.

Hacia la creación del sistema de reinos

Los intentos de la Corona para lograr la gran creación de Hispanoamérica se pueden dividir en tres etapas. Sigue leyendo

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Hispanoamérica: 1825

“Una de las consecuencias más importantes de la independencia de España fue la pérdida de la unidad política. La América Española da paso al mosaico hispanoamericano”

Artículo de Jesús Alberto Navas Sierra para la Enciclopedia Britannica publicado el 1 de noviembre de 2007 en el sitio web “La historia con mapas”.

En 1825,

En 1825, Hispanoamérica era todavía muy superior a Estados Unidos tanto en población y territorio como en poderío militar, pero su fragmentación política la dejó a merced del imperialismo anglo-norteamericano, hasta el día de hoy [pulse en la imagen para ampliar]

1825 fue un año emblemático en la historia de la naciente Hispanoamérica. Tanto interna como externamente, todo parecía presagiar, no sólo la consolidación del proceso emancipador del Continente, sino el nacimiento de un nuevo y sólido epicentro político, con todas las consecuencias que esto último llegó a significar respecto a la geoestrategia del momento, tan afectada por el inevitable y definitivo ocaso de los centenarios imperios coloniales europeos en América. A las alturas del primer cuarto del siglo XIX, y consecuentemente con la ya manifiesta hegemonía asumida por los EEUU, con el reconocimiento de los nuevos gobiernos americanos y la Declaración Doctrina Monroe (marzo de 1822 y diciembre de 1823), el mundo parecía definitivamente dividido en dos esferas de poder político y económico: América, el Nuevo Mundo, revolucionario, liberal y republicano; y Europa, el Viejo Mundo, legitimista, autoritario y monárquico. Respecto al subcontinente hispanoamericano, 1825 impuso una doble perspectiva: una, que miraba al conjunto de los nuevos países iberoamericanos; y otra, que singularizara el inmediato pasado y presente de cada uno de ellos.

Situación exterior

En 1825, la nueva realidad hemisférica hispanoamericana comprometió de manera insoslayable la atención y confrontación de las principales potencias europeas, Inglaterra, y Francia, especialmente empeñadas en asegurarse, rivalizando con los jóvenes Estados Unidos de América, el predominio político y comercial del vasto mercado sudamericano, hasta hacía apenas 15 años atrás dominio soberano español. Un intento de cuantificar la masa crítica -territorio y población del continente americano-, según las cifras más fiables manejadas entonces, permite imaginar la ponderación de los nuevos Estados hispanoamericanos dentro del conjunto americano en dichas fechas Sigue leyendo

Lucas Alamán, estadista y artífice del “Pacto de Familia”

“Alamán veía en Hispanoamérica un potencial “sistema compacto y unido”, al que había que dotar de instrumentos favorables a la política y comercio interregionales decididos de común”

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Detalle de un retrato de Lucas Alamán en su juventud. Óleo anónimo (hacia 1840). 

Ensayo titulado originalmente Lucas Alamán, estadista y artífice de las misiones por un “Pacto de Familia”, del investigador Fabián Herrera León, del Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Morelia, México). Publicado en la Revista Mexicana de Política Exterior (enero-abril de 2014), en el sitio web de la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México.

Hijo legítimo de su circunstancia, capaz de leer en los hechos actuales el mensaje de los acontecimientos futuros, Alamán, hombre de acción y gabinete, realista, mexicano y español, torturado por el drama que se echaba encima, vivió el momento en que los yanquis calzaron las botas para marchar sobre el mundo hispánico con sus aires redentores de soldados de Jehová.

José Fuentes Mares, 1986

Tras su regreso a la Cancillería mexicana en 1830, Lucas Alamán y Escalada hizo más que una profunda reflexión sobre los nuevos países que conformaban Hispanoamérica. Impulsó un proyecto de integración cuyo fin era fortalecer la posición de la región en el mundo (1). Alamán confiaba en que el sentido de solidaridad, que había tenido como base una conciencia de debilidad, se hubiera sobrepuesto a los desaires de unión y cooperación precedentes: el Congreso Anfictiónico de Panamá (1826) y la Asamblea de Tacubaya (1828) (2).

En color, los Estados en que estaba dividida Hispanoamérica hacia 1830, tras las guerras separatistas. Lucas Alamán quiso impulsar la re-integración hispanoamericana bajo la égida de México, que era el más extenso y poblado Estado hispano [Pulse en la imagen para ampliar]

En color, los Estados en que estaba dividida Hispanoamérica hacia 1830, tras las guerras separatistas. Lucas Alamán quiso impulsar la re-integración hispanoamericana bajo la égida de México, que era el más extenso y poblado Estado hispano [Pulse en la imagen para ampliar]

Su intención de reavivar la solidaridad continental y de promover una nueva asamblea hispanoamericana como espacio fundamental para alcanzar acuerdos se oponía a las ambiciones expansionistas de Estados Unidos, dirigidas a ocupar el lugar dejado por España en el continente, así como al riesgo de que esta última contemplara la posibilidad de reconquista con el apoyo de la Santa Alianza (3).

Este trabajo concede especial atención al significado que Lucas Alamán dio al término hispanoamericanismo como hilo conductor e integrador entre los países emancipados de España.

Se destaca el hecho más significativo de esta concepción, que fue el envío en 1831 de ministros plenipotenciarios y enviados extraordinarios a Centro y Sudamérica con la misión de revivir la asamblea americana que intentó consolidar Simón Bolívar con el Congreso de Panamá de 1826 (4). El “Pacto de Familia” (5), eje de esta política y de este artículo, fue la esencia de una ambiciosa propuesta regional que pretendía la conversión de México en la “Metrópoli de toda la América”. Sigue leyendo

Las universidades indianas

“Las universidades de Salamanca (…) y la de Alcalá de Henares, fueron los dos modelos universitarios sobre los que se inspiraron las fundaciones en el Nuevo Mundo (…) la organización universitaria hispanoamericana “copió” a la española, la cual estaba basada en las Siete Partidas de Alfonso el Sabio (…) Fue tanto el empeño que puso España para el desarrollo de la cultura en las Indias (…) que hasta se llegó a la paradoja de que en América funcionaran casi más centros de enseñanza superior que en España (…) Lo que París significó en Europa y Salamanca en España, eso mismo representaron Lima y México en la América hispana” 

Óleo referente a la fundación de la Universidad de San Marcos, oficialmente la primera universidad del Perú y de América, y a su gestor fray Tomás de San Martín. Óleo referente a la fundación de la Universidad de San Marcos, en 1551, siendo la primera universidad "oficial" (por pase regio) de América y por su continuidad la más antigua América.

Óleo referente a la fundación de la Universidad de San Marcos (Lima, 1551). Las primeras universidades fueron creadas por la Monarquía española durante la época virreinal. Ni Inglaterra, ni Portugal ni las demás potencias coloniales fundaron universidades en América.

Artículo titulado originalmente “Universidades indianas del período colonial”(1), de Cecilia Díaz, profesora de la Pontificia Universidad Católica Argentina (Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. Departamento de Economía). Publicado en “Documentos de Trabajo”.

Varios historiadores señalan, como hecho bien curioso, que las primeras universidades indianas fueron fundadas a pocos años del descubrimiento, cuando aún “se olía a pólvora y todavía se trataba de limpiar las armas y herrar los caballos”. “Las enseñanzas de todo género se inician en las Indias desde los primeros momentos, lo cual es asombroso fenómeno, indicador, por una parte, de la intuición de los religiosos y virreyes, y por otra, del nivel cultural de las exigencias que los presupuestos culturales españoles imponían a la colonia. La Iglesia tuvo en ello un papel preponderante ya que, a partir de la bula de Julio II del 28 de Julio de 1508 – Universalis Ecclesiae Regiminis – (la que organizaba la Iglesia en Indias), quedó preformado todo lo relativo a la futura enseñanza en la colonia, la que llevada a cabo casi en su totalidad por religiosos, o con notable intervención de éstos, atacó todos los puntos sensibles del organismo electivo procurando que no hubiera materia de la cultura, intelectual o técnica que no se hallase contenida, explicada o enseñada en alguno de los centros docentes. Así hubo escuelas primarias (para indios, mestizos y españoles), seminarios para la formación del clero, escuelas de artes y oficios, y universidades. Vario y multicolor fue el cuadro que presentaba la enseñanza en las Indias. Casi todos los conventos de las órdenes religiosas llevaban consigo, en la esencia de su fundación, la idea de una Escuela. Esta base educacional que suponían los colegios populares y los de las escuelas acomodadas, dieron contingente para que se produjera muy pronto en el Nuevo Mundo una necesidad de estudios superiores” Sigue leyendo

¿Albores de una nueva geografía?

Hispanoámerica ya hace dos siglos sufrió un artificial fraccionamiento que hoy parece reiniciarse en el Sur de America del Sur. La balcanización de los virreynatos Españoles comenzó con el Plan Inglés de 1711 iniciado por el Gral. Thomas Maitland en 1804″

Artículo del abogado internacionalista Javier Cornejo publicado el 14 de abril de 2014 en el periódico digital argentino El Tribuno.

Mapa invertido de Hispanoamérica en la época virreinal (hace poco más de doscientos años).

Mapa invertido de Hispanoamérica en la época virreinal (hace poco más de doscientos años).

A las cruentas guerras en el norte de Africa se le suman las masacres de los rebeldes perpetradas en Siria que hoy, paradójicamente, fueron reducidas a casi la inexistencia de información por parte de la prensa occidental. Prensa ahora ocupada en denostar a Rusia por su participación en los sucesos de Ucrania.

¿Qué pasa hoy en Siria? A Occidente ya parece no importarle.

El mapa geográfico y poblacional de las regiones mencionadas se encuentra en proceso de profundas alteraciones.

¿Y en América?

Es preciso referir que Hispanoámerica ya hace dos siglos sufrió un artificial fraccionamiento que hoy parece reiniciarse en el Sur de America del Sur. La balcanización de los virreynatos Españoles comenzó con el Plan Inglés de 1711 iniciado por el Gral. Thomas Maitland en 1804.

El Plan Operativo determinaba: tomar Buenos Aires, formar un Ejército de nativos que conquistara Chile, de allí conquistar el Perú con la flota inglesa, tomar Caracas, formar un Ejército de nativos y conquistar Nueva Granada (Colombia). Desde allí con transportes navales británicos marchar sobre Perú ensamblando con el ejército de Buenos Aires.

¿Fue casualidad la participación de José de San Martín, el Almirante Thomas Cocharne y Simón Bolivar en este derrotero? Sigue leyendo

Contrabando, piratería y conciencia hispanoamericana

“Los piratas (…) sólo destacaron como ladrones y asesinos de todo cuanto oliera a español, siendo pagados con la misma moneda por parte castellana. Mayor importancia adquirieron los corsarios y piratas directamente respaldados por gobiernos y por empresarios europeos (…) Su resultado más negativo fue que su brutal acción originase pronto en las Indias una fuerte xenofobia, que desde entonces y hasta hoy ha sido el factor quizá más importante en la preservación de una personalidad cultural e histórica hispanoamericana, latinoamericana o como quiera llamársela, pero que llegaría a ser muy fuerte y muy bien definida”

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Grabado que representa el incendio de la ciudad de Panamá en 1670 por parte de bucaneros ingleses al mando del pirata Henry Morgan, quien pocos años más tarde fue nombrado caballero por el rey Carlos II de Inglaterra.

El siguiente texto es un extracto de la obra “América Hispánica (1492-1898)” (Capítulo IX: La defensa de las Indias; Sección 2: Contrabando exterior, piratería y guerra), del historiador e investigador americanista Guillermo Céspedes del Castillo. La primera edición fue realizada por Labor (Barcelona, España) en 1983.

Es importante subrayar que en el que denominamos “contrabando exterior” con las Indias, el protagonista inicial y pionero es algún portugués que, cristiano nuevo o no, abre el camino, a través de judíos de los Países Bajos, a todos los extranjeros. Esto ocurre, antes o después, en todos los puertos atlánticos de las Indias, como veremos, y ya expusimos en el caso de Buenos Aires (supra, Cap. V.2). En el mismo lugar nos referimos al desarrollo del contrabando en las costas del Pacífico, tanto en torno al galeón de Manila como a la conexión entre el comercio  de Filipinas y el interprovincial indiano. La habilidad de los colonos castellanos para sortear prohibiciones de comercio y eludir restricciones legales al tráfico, indica que aprendieron la lección de los portugueses, resultando buenos discípulos en las delicadas artes del comercio. De pasada merece anotarse una de las ironías de la historia: los judíos españoles, y luego portugueses, expulsados de sus patrias se convirtieron en el motor y vanguardia de la más formidable amenaza contra el monopolio español de las Indias y el poder económico de las dinastías reales que les expulsaron. Si esto fue deliberada y gigantesca venganza, o bien resultado ocasional de la pura mecánica de los negocios y de oportunidades no buscadas, aunque bien aprovechadas, es punto que no nos hallamos en condiciones de dilucidar.

Lo que sí está claro es el hecho de que el contrabando exterior se convierte en las Indias en elemento fundamental de su sistema de integración económica ya descrito Sigue leyendo

La patria desgarrada

“el formidable Sacro Imperio Romano Hispánico que, extendiéndose desde California hasta la Antártida, resistiendo durante trescientos años los ataques del enemigo, se hundía para convertirse en veinte republiquetas balcanizadas orbitando en el Imperio Británico”

Artículo de Luis Alfredo Andregnette Capurro publicado el 4 de marzo de 2012 en la web “Crítica revisionista” (tomado de la bitácora “El Blog de Cabildo”).

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Congreso del año XIII, óleo de Pedro Blanes Viale (1878-1926), Pinacoteca del Palacio Legislativo (Montevideo). El Congreso de las Tres Cruces (5-21 abril de 1813) fue de gran importancia para sentar las bases de las ideas federalistas de José G. Artigas , quien afirmó que: “Ni por asomo se trata de una separación nacional”.

La República Oriental en las últimas décadas del siglo XX, fue escenario de la aparición de planteos críticos en contra de la “historia oficial” aceptada como dogma de fe en cuanto a que la Independencia de esta Banda  fue “reconocida por la Convención Preliminar de Paz el 27 de agosto de 1828”. Ésta sería según la línea dominante en la historiografía uruguaya: la coronación de un camino de“predestinación” de los Orientales “y no un hecho fortuito de la diplomacia y menos todavía una fórmula artificiosa”.

La cosmovisión balcanizadora afirmada a finales del siglo XIX mostrando un Artigas separatista se sumaba al planteo que veía en Juan Manuel de Rosas un enemigo de los Orientales y al Presidente General Manuel Oribe un sicario del mal apodado “Tirano” de Palermo de San Benito. Esta fue la visión totalizadora que se impartió en los centros de enseñanza. Desde hace unos años respondieron a esa “historia ad usum delphinis” con una visión  revisionista de la Patria Grande el hoy fallecido Carlos Real de Azúa y Guillermo Vázquez Franco, entre otros historiadores con los que formaron un haz junto a las plumas de la Banda Occidental.

Con alborozo, cuando se están cumpliendo 185  años de las Leyes de San Fernando de la Florida, escuchamos al Canciller Oriental Don Luis Almagro señalar que el verdadero sentido las leyes del 25 de agosto de 1825 “era pertenecer a las Provincias Unidas del Río de la Plata”.  Sigue leyendo

Librecambio e imperialismo económico inglés

“Derrotada Inglaterra en 1806 en su política de expansión política, triunfaba tres años después en su expansión económica (…) los talleres criollos tuvieron que cerrar, pues no podían resistir la competencia británica”

El siguiente texto es un extracto de la obra “Defensa y pérdida de nuestra independencia económica” (Capítulo I), “, del abogado, profesor universitario, historiador y diplomático José María Rosa. Fue publicada por primera vez en 1943.

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Detalle de una litografía de E. Deroy (1861) donde puede verse en construcción la nueva Aduana de Buenos Aires, proyectada por el británico Edward Taylor.  La apertura al comercio inglés señala el fin de la autosuficiencia económica y el hundimiento industrial de Hispanoamérica.

LA LIBERTAD DE COMERCIO Y EL IMPERIALISMO INGLES

Desde Utrecht en adelante, España comenzó poco a poco la entrega económica de América. Los “asientos de negros” primero; la abolición de los galeones después; el libre comercio con puertos españoles de 1778 (que significó en realidad la libre introducción de productos franceses, bastando que éstos fueran consignados por comerciantes españoles para lograr entrada franca en América); el comercio con neutrales de 1797; y finalmente la apertura del puerto de Buenos Aires al comercio inglés en 1809, fueron las etapas de esta caída.

Hay que tener presente, para comprender en toda su trascendencia lo que significó este último acto, las condiciones técnicas y económicas de la industria inglesa en ese año 1809.

Hasta mediados del siglo XVIII, los productos americanos podían competir con los fabricados en Inglaterra, ya que entre ambos no existía mayor diferencia de coste ni de calidad. Pero en la segunda mitad del XVIII se produce en Inglaterra una formidable transformación en su técnica de elaborar Sigue leyendo

Derecho indiano: concepto y extensión

“el ordenamiento jurídico virreinal no supone el aniquilamiento de las formas consuetudinarias prehispánicas (…) por el contrario (…) hay necesidad de que se “guarden y ejecuten” y a cuyo efecto gozan de aprobación y confirmación oficial (…) La aplicación del derecho castellano sobre los indios permitió que se les considerara, a éstos, como personas, categoría jurídica inexistente en el derecho prehispánico (…) al reconocerse de forma oficial el sistema jurídico preexistente (…) les otorgaba un derecho “exclusivo” para indios, un estatuto personal. El carácter proteccionista de la legislación indiana se evidencia en el reconocimiento de un derecho desconocido para los castellanos”

portada recopilacion leyes de indiasEl siguiente texto es un extracto del ensayo originalmente titulado “Las Comunidades de Indios en el Derecho Indiano”, de Laurence Chunga Hidalgo, jurista e historiador (Universidad de Piura – UDEP). Tomado del sitio web Revista Jurídica (Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales y Políticas (Universidad Católica de Santiago de Guayaquil). 

En los tiempos anteriores a la llegada de los españoles a territorio del imperio incaico, la norma jurídica se identificó con la costumbre. Evidentemente, el imperio incaico no es el creador del orden jurídico prehispánico sino que su mérito consiste en haber logrado una organización más o menos uniforme, en la que se aseguró la aplicación de las normas propias de los ayllus en concordancia con el derecho estatal establecido por la autoridad central.

Con la llegada de la cultura occidental traída por los españoles, y por consiguiente, la escritura, ésta abordó la esfera jurídica del mundo virreinal, desplazando, así, las formas consuetudinarias practicadas por las poblaciones originarias. A pesar de ello, amplios sectores de la vida social se mantuvieron reacios a la escritura y conservaron los usos y costumbres que el tiempo había consagrado. Los indígenas, en la solución de sus pleitos civiles y mercantiles, huyen de los procedimientos occidentales, por lo que muchas actuaciones jurídicas no se registran por escrito, y muchas de las que lo fueron se han perdido. Todo esto hace difícil su conocimiento, justamente por la ausencia de constancia documental. Sin embargo, la inexistencia de la prueba escrita no niega la existencia del derecho, al cual podemos llegar a través de sus efectos, siempre que éstos sean más o menos permanentes en el tiempo.

Esta complejidad jurídica virreinal, lleva a García Gallo a decir que el derecho indiano es el derecho propio de las Indias en sentido territorial, y comprende el derecho castellano transplantado al Nuevo Mundo, el derecho establecido, desde la Corona Castellana, para las Indias y, finalmente, el derecho de los indios o de las poblaciones autóctonas. Afirma el autor, que el derecho autóctono requiere un tratamiento especial, distinto y separado del derecho español, “por cuanto constituye un sistema distinto” Sigue leyendo

La vocación americanista de los orientales

“Todos cuantos habitamos el nuevo mundo somos hermanos, todos de una sola familia, todos tenemos unos solos intereses” (José Gervasio Artigas, refiriéndose a la América indiana o española)

El siguiente texto está extraído de “La disgregación del Reyno de Indias” (Capítulo 11), obra póstuma del político, historiador y escritor uruguayo Felipe Ferreiro (1892-1963). El libro fue editado en Montevideo por Barreiro y Ramos en 1981, y consta de una recopilación de artículos llevada a cabo por el hijo del autor, el Profesor Hernán L. Ferreiro.

La Liga

La Liga Federal, también conocida como Liga de los Pueblos Libres. Contra la visión de Buenos Aires. Artigas concebía el federalismo como garantía de la unidad de una Nación hispanoamericana.

La Vocación Americanista de los Orientales[1]

Las circunstancias de la “Guerra de la Revolución” al determinar que se produjeran a distintas horas en las diversas regiones las declaraciones de emancipación inducen hoy frecuentemente al error de creer que en esos actos nos subdividíamos y deslindábamos nuestras fronteras definitivas.

Eso no es verdad aunque lo parezca en vista de la solución final producida. No autorizaría a presumirlo, desde luego, el pasado de tres siglos vividos en común en un fecundo y creciente intercambio social, económico y político, sostenido de fácil manera por la uniformidad del idioma, la religión y las costumbres. Menos aún lo permite el desarrollo de los sucesos ocurridos de 1810 en adelante en cualquiera de sus aspectos, así en el militar como en el civil o el político. La más estrecha colaboración impera entre “los Pueblos” en ese entonces.

Nosotros, por nuestra parte,-grato es constatarlo-concurríamos sin asomo de duda egoísta a ese movimiento. Nuestra pequeñez territorial y nuestra todavía escasa población no constituyeron óbice para que contribuyéramos con cientos de soldados que irían a luchar y morir defendiendo la libertad americana en lejanas tierras: en Vilcapugio, en Viluma, en Maipo, en Río Bamba, en Pichincha.[2]

Artigas, máximo intérprete del sentimiento colectivo oriental, ni concebía la disgregación. Su indianismo era profundo y claro. En 1817 en medio de los azares de la lucha en que se hallaba empeñado, supo encontrar el modo de festejar y hacer que se celebrara en todo el territorio que estaba bajo su mando, la victoria de Chacabuco que era para él un triunfo de “las armas de la Patria”, contra el poder de los tiranos”. Sigue leyendo