«El ser nacional se expresa como cultura nacional (…) y toda cultura nacional se condensa en una lengua. En América «es el idioma español el que ha plastificado [su] espíritu» (…) fundiendo las tradiciones españolas y americanas indígenas para obtener un nuevo producto; «América Hispánica es una cultura» El siguiente texto es un fragmento del trabajo titulado «Ser nacional, marxismo y antiimperialismo: el nacionalismo en Juan José Hernández Arregui», de Jorge Luis Ferrari, publicado en Anuario Nº 5 – Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de La Pampa (125-136).
La nación
Pensar la actualidad de América Latina como un conjunto de Estados nacionales, cada uno con una geografía característica, organizados bajos ciertos principios económicos y políticos, poseedores de una soberanía territorial, rasgos culturales particulares y símbolos y tradiciones representativos propios, parece la actitud natural y hasta obvia de un observador ingenuo. Estamos tan acostumbrados a pensar y a actuar en términos de Estado-nación que no percibimos la modernidad, y hasta la arbitrariedad y artificialidad, de esa organización económico-política. Escribió Jorge Abelardo Ramos en su libro Revolución y contrarrevolución en la Argentina (1999): «Somos un país porque no pudimos integrar una nación y fuimos argentinos porque fracasamos en ser americanos» (p. 13). La pregunta obligada, entonces, que busca desentrañar el enigma de la fragmentación territorial, económica, política y cultural de la América Hispánica recorre toda la historia de América Latina para encontrar, como fruto de la reflexión, sus respuestas en el estudio de los orígenes de las naciones y los nacionalismos hispanoamericanos. Sigue leyendo

