Bolivia y lo hispanoamericano

“Esa necesidad de convertir a la fe católica a los indígenas hizo que el colonialismo español fuera menos racista que otros. Que los anglosajones, por poner un ejemplo (…) españoles e indígenas integraron e integran una misma comunidad hispanoamericana (…) Bolivia estaría en guerra civil si no fuera por el componente hispanoamericano que actúa de paraguas integrador”

El Alto, cuadro de Arturo Borda (1883-1953). Bolivia es uno de los Estados hispanoamericanos donde más se hablan las lenguas indígenas; sin embargo, la mayoría de la población es, de hecho, mestiza y tiene en el español su idioma común.

El Alto, de Arturo Borda (1883-1953). Bolivia es uno de los Estados donde más se hablan lenguas indígenas; sin embargo, la mayoría de su población es, de hecho, mestiza y tiene en el español su idioma común.

Artículo del periodista Miguel Ángel Villena acerca del escritor Fernando Molina, ganador del Premio de Periodismo Iberoamericano en 2012. Publicado en el periódico digital El País el 9 de abril de 2012.

Es un periodista y escritor a contracorriente y él lo sabe. Es más, reivindica un discurso alejado de las tendencias dominantes, crítico e independiente. Cuando Fernando Molina (La Paz, 1965) recibió, días atrás en Madrid, el Premio de Periodismo Iberoamericano declaró ante un selecto auditorio: “Si es verdad que los políticos dicen lo que todos quieren oír y los periodistas lo que nadie quiere oír, agradezco este premio porque me facilita el trabajo de llevar la contra”.

Es el primer boliviano que gana este preciado galardón, que otorgan el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y la agencia Efe, y se ha alzado con el premio por un artículo publicado en el periódico Página 7 con un significativo título: Pensar Hispanoamérica: el inicio. Mientras bebe a sorbos un té (“soy muy cafetero, pero con el jet lag prefiero el té”) y da cuenta de unos pequeños cruasanes en el jardín del hotel donde se aloja, un sonriente Molina desgrana los argumentos de su artículo que pueden ser el embrión de un libro.

“La colonización española en América”, comenta, “no buscó solo acrecentar el poder imperial, sino que estaba inspirada por una necesidad espiritual de convertir a las almas. Es decir, la política de la fe marcó toda la presencia española en América durante tres siglos. El factor religioso resultó determinante desde el comienzo y el propio Colón hablaba tanto del oro como de Dios. Esa necesidad de convertir a la fe católica a los indígenas hizo que el colonialismo español fuera menos racista que otros. Que los anglosajones, por poner un ejemplo”.

No niega en absoluto Molina el genocidio de indígenas y los saqueos de riquezas que protagonizaron los conquistadores españoles. Ahora bien, para el periodista boliviano, españoles e indígenas integraron e integran una misma comunidad hispanoamericana. “En Bolivia viven 32 pueblos indígenas, cada cual con su propio idioma. Pero el vínculo común de la lengua española es tan fuerte que los indígenas bolivianos solo pueden comunicarse entre ellos en español. Así, resulta chocante que el presidente Evo Morales lance discursos antiespañoles hablando en español”.

Conoce bien España gracias a sus viajes y alaba su gastronomía (“estos días he descubierto la estupenda morcilla de Burgos”, cuenta mientras se relame). Al referirse Fernando Molina a sus decenas de miles de compatriotas que residen en España subraya que “cuando regresan a Bolivia son gente más independiente y más crítica porque han aprendido a vivir en una sociedad más homogénea”. Del otro lado, el periodista lamenta que los españoles reduzcan, a veces, su relación con América Latina a un problema migratorio.

En cualquier caso, este periodista y escritor de amplia trayectoria defiende el mestizaje como la clave del hispanoamericanismo. “Los bolivianos”, comenta, “somos indígenas, mestizos e hispanoamericanos. Todo al mismo tiempo. De hecho, Bolivia estaría en guerra civil si no fuera por el componente hispanoamericano que actúa de paraguas integrador”. Cuando se le pregunta por las aportaciones de la colonización, Molina no duda en la respuesta: “Las ciudades, desde México a Buenos Aires; y el derecho, el culto a la ley”.

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