Lo que persigue el imperialismo británico

“El Virreinato del Río de la Plata se creó en 1.777, como antemuro protector de los mares del sur y de los dominios meridionales de Hispanoamérica, en defensa de las permanentes invasiones inglesas y portuguesas (…) para los ingleses no hay plazos sino objetivos (…) Gran Bretaña mediante una corporación financiera, penetraba y sometía económicamente a los pueblos manejando la situación política de acuerdo a la resistencia de los pueblos sometidos”

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Saqueo e incendio de la ciudad de Esparza por los piratas ingleses. Dibujo del siglo XIX del cronista y viajero José María Figueroa Oreamuno, incluido en el “Álbum de Figueroa” (Archivo Nacional de Costa Rica).

El siguiente texto es un fragmento extraído del escrito de denuncia presentado ante los tribunales federales por el veterano de Malvinas Víctor Vitale contra la Presidencia de la República Argentina y varios de sus colaboradores por delito de traición a la patria, a raíz del nombramiento de la ciudadana inglesa Natalia Laura Federman en los ministerios de Defensa, Seguridad y Justicia. Publicado en el periódico digital ABC Noticias San Luis el 20 de noviembre de 2012.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la Argentina nació guerreando contra los ingleses.

El Virreinato del Río de la Plata se creó en 1.777, como antemuro protector de los mares del sur y de los dominios meridionales de Hispanoamérica, en defensa de las permanentes invasiones inglesas y portuguesas, que ya se habían apoderado de las Islas Malvinas (1.774) y de la Colonia del Sacramento, en varias oportunidades (desde 1.680 en adelante) y de los permanentes asedios de los bandeirantes portugueses sobre los territorios de las misiones jesuíticas. Pero que la misma cantidad de veces que invadieron fueron expulsados,

Así nace el Virreinato del Río de la Plata. No creado por una conveniencia de organización interna, sino por la situación militar y la necesidad de defenderse de la voracidad británica y su satélite en aquel entonces, Portugal.

La Reconquista y Defensas de Buenos Aire frente a las invasiones Inglesas —en 1806 y 1807—, la defensa de la Soberanía e integridad territorial en 1845, en la Vuelta de Obligado, frente al intento británico de penetrar el Paraná con el objetivo de incitar la secesión de los pueblos del litoral, esta vez en alianza con los franceses, nos permiten afirmar que la Argentina nació y se forjó como pueblo y como Nación guerreando contra los piratas británicos.

Los 649 compatriotas que dejaron sus vidas para recuperar la integridad territorial en Malvinas, sin la cual no hay ni dignidad ni soberanía, son testigos vivos de que la Argentina tiene un origen y destino como Nación, esto es, ser libre y soberana, pese a la permanente y agresiva insidia británica que busca su desintegración.

Y como todo tiene que ver con todo, no se puede dejar de mencionar el viaje exploratorio alrededor del mundo que hizo por el hemisferio sur el “científico” inglés Charles Darwin entre 1832 y 1.836. “Casualmente”, si unimos los puntos en que desembarcó, exploró y estudió los hábitos y costumbres de esos pueblos, nos da la poligonal del pretendido dominio británico: Patagonia Argentina, Nueva Zelandia, Australia, Sudáfrica. De los cinco años que duró el periplo, el 62% del tiempo estuvo en costas sudamericanas y casi un año completo en Argentina, incluyendo las Islas Malvinas. Al año siguiente los ingleses en un acto de piratería toman por la fuerza las Islas Malvinas.

Modus operandi de la política Británica

En este capítulo, trataremos de contextualizar la política británica actual, que no puede analizarse aisladamente, sino como consecuencia lógica de su modo de actuar desde su fundación como imperio.

Así pues, que conocer la historia de la East India Company (Compañía de Indias Orientales) —la mayor corporación de la historia británica— nos permitirá comprender y seguir los rastros de las guerras, desde el siglo XVII en adelante.

La East India Co tenía el monopolio del comercio desde Sudáfrica hasta las costas del Pacífico del continente americano. Las luchas contra sus rivales comerciales —tanto de España, Portugal, Holanda y Francia— eran por el tráfico de oro, esclavos, opio y armas.

A los reinos de la India —que eran mucho más grandes y poderosos que Inglaterra— la East India los enfrentaba entre sí. Los debilitaba hasta dejarlos exánimes y luego los anexaba.

Mapa del Río de la Plata donde se muestra la entrada de los invasores ingleses

Mapa del Río de la Plata donde se muestra el punto de desembarco de la expedición inglesa de 1806, que invadió Buenos Aires.

El fomento y financiación de las guerras internas (inter-reinos, religiosas, tribales, raciales); el tráfico de opio (que introducían desde la India hacia China); el tráfico de armas para los enemigos de los reyes que ellos querían destruir; fomento de mafias y bandas en los propios reinos; el despojo de tierras, la recaudación de impuestos y las torturas a los que no pagaban, era su “receta” perfecta y corriente para imponer su Libertad de Comercio, la economía global, colonial, obviamente, con cabecera en Londres.

De la East India Co, se desprendían otras empresas y bancos, también monopólicas, muchas de las cuales aún existen hoy, y algunas siguen operando entre nosotros como accionarias entre otras tantas de las empresas mineras que operan en la Cordillera, como de petroleras en el Atlántico Sur, a saber:

·    Falklands India Co.: Propietaria de Malvinas.

·  Massachusset Co: Organizada para colonizar ese estado, que luego intervino en la fundación del Banco de Boston, del cual la familia Baring era la mayor accionaria.

·    El Hong Kong Shangai Bank Co (HSBS) fundado en China para centralizar y resguardar los cuantiosos beneficios económicos del tráfico de opio y asegurar además, un centro para financiar las guerras interiores, ya que la East India Co. tenía sus propios ejércitos y servicios de inteligencia. De esta manera permitían cumplir la consigna británica: “Donde no hay guerra, provocarlas, ayudar al más débil, y siempre, financiar a ambos bandos.”

Asimismo, con las guerras napoleónicas y el bloqueo continental europeo prohibiendo el comercio con Inglaterra a principio del siglo XIX, Londres capto el mayor mercado de dinero, de oro y de diamantes de Europa de entonces. En la actualidad es el mayor mercado mundial de metales preciosos y de divisas, no de papeles de bolsa que está en Nueva York.

De esta manera la nobleza europea, se complementó para consolidar el imperio británico y, entre otras cosas, volcar esa inmensa fuerza sobre Hispanoamérica. Es interesante destacar el papel de la East India Co en los hechos más relevantes de nuestra historia para comprender que para los ingleses no hay plazos sino objetivos.

·    1.713: Tratado de Utrecht. Por este Tratado, Inglaterra se quedó con la península de Gilbraltar entre otras despojos del Imperio Español, y obtiene el monopolio del mercado del tráfico de esclavos en varios puertos de Hispanoamérica, entre ellos el de Retiro en Buenos Aires, regenteado por la South Sea Co, desprendimiento de la East India Co

·    1.760. Los portugueses toman Colonia pero las milicias de Buenos Aires y Santa Fé la retoman y defienden de un segundo ataque, esta vez por parte de la East India Co. Aún hoy se encuentran los restos de la fragata “Lord Clive” en la rada de Colonia. Lord Clive fue el conquistador de Bengala para la East India Co.

·    1.806. Con la Primera Invasión Inglesa la East India Co descarga mercaderías en Buenos Aires y traslada a la casa central de la East India Co en Londres los tesoros del virrey y caudales de Buenos Aires.

·    1.824. El gobierno de Rivadavia contrae la primera deuda Externa con la Baring Brothers. George Baring era presidente de East India Co.

·    1.845. Once buques de la East India Co integran la Coalición anglo-francesa en la Vuelta de Obligado para tratar de imponer “su libertad de comercio”.

Esta muy somera e incompleta lista de actividades de la East India Co en la historia argentina es para comprender como Gran Bretaña mediante una corporación financiera, penetraba y sometía económicamente a los pueblos manejando la situación política de acuerdo a la resistencia de los pueblos sometidos.

Las dos Guerras del Opio (1.839 y 1.860) que se libraron en China es otro ejemplo de cómo el ataque militar estaba precedido de acciones de inteligencia. Dichas acciones tenían como objetivo provocar divisiones y hasta guerra civiles en los reinos en los que la East India Co. había señalado como objetivo.

De tal manera es que se puede observar el fomento desde Hong Kong de la Rebelión Taiping, la guerra civil más sangrienta de la historia (30 millones de muertos). La política británica fue alternando su apoyo a uno y otro bando —rebelde y gobierno— hasta que el Imperio Chino quedó tan debilitado que no pudo oponerse a la política comercial inglesa del “Libre Comercio” de opio.

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Mapa que muestra los paraísos fiscales según el Ministerio de Hacienda de España (publicado en el diario El País). La mayoría de estos territorios pertenecen a la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth), controlada por Gran Bretaña, que desde Londres monitorea el sistema financiero mundial [Pulse sobre el mapa para ampliar].

Si remarcamos puntualmente como Gran Bretaña dominó dos grandes potencias como la India y el milenario imperio chino —inmensamente superiores en recursos, territorio y habitantes— es para ayudarnos a comprender que la acción sobre el enemigo a dominar, comienza varios años, décadas, antes del primer disparo. Para ellos, la guerra no se reduce solamente a un acto de fuerza, sino que es precedida por una serie de medidas que permiten conocer al enemigo, desorientarlo, manipularlo, debilitarlo, aislarlo y hasta enfrentarlo con sus amigos, y cuando están dadas las condiciones, emplea la fuerza necesaria para someterlo. Se lo mina por dentro con agentes y recursos propios que fomentan la división y discordia. Para los británicos, la división incluye el fomento de la subversión y el terrorismo, la droga y la prostitución, el fomento de minorías y las guerras internas entre facciones tribales y/o religiosas.

Un caso paradigmático —y ya contemporáneo— es la apropiación por parte de Gran Bretaña de la Isla de Chagos, para lo cual, mataron y expulsaron a todos sus habitantes. Estas islas —situadas en el Océano Indico, entre Africa y Asia—pertenecieron a la jurisdicción de Mauricio durante el dominio colonial inglés. En 1971, Mauricio obtiene su “autonomía commonweath”.

Las islas Chagos alojaron durante más de 150 años una población nativa que llegó hasta unos 2.000 habitantes. Sin embargo, el Reino Unido los expulsó en la década de 1.960 para que los norteamericanos construyeran una base militar en la isla Diego García, la mayor de las islas Chagos.

En 1965, el gobierno británico decidió expulsar en secreto a los habitantes de las islas de Chagos. Toda la población fue declarada prescindible y comenzó un acoso permanente, como fue privarlos de alimentos y suministros básicos; nada de leche, aceite, sal, ni siquiera medicamentos. Sacrificaron sus perros, que eran de gran utilidad para la pesca, y toda clase animales menores y mascotas. El objetivo era aterrorizarlos para que se fueran de la isla.

Se les anunció que su tierra había sido vendida y los embarcaron como rebaño rumbo a Mauricio y comenzaron las muertes, víctimas de la pobreza, la tristeza y las enfermedades. Algunos exiliados denunciaron a Gran Bretaña por haberles arrebatado su patria bajo el secreto, el engaño y la violación de la Carta de las Naciones Unidas. Durante décadas, el Reino Unido mantuvo oficialmente la ficción de que las islas de Chagos estaban deshabitadas cuando las colonizó. En 1973 Chagos quedó vacía. En el año 2000, la Corte de Justicia de Gran Bretaña le dio la razón al pueblo de Chagos. El tribunal declaró ilegal la expulsión, pero el compromiso británico con EEUU, para la creación de una base militar, era que el territorio estuviera “limpio y desinfectado”.

En consecuencia, el Foreing Office anunció que el gobierno no permitiría el regreso de los isleños recurriendo a un decreto medieval, por el cual la sola firma del rey era suficiente para no tener que justificar ni dar ninguna explicación a ningún otro poder. De esta manera Inglaterra, como expulsó salvaje y secretamente a los habitantes de las islas de Chagos en el 60, en el 2000 lo hizo civilizadamente mediante un real decreto de la reina. No está de más apuntar que Chagos sirvió de base militar para bombardear Afganistán e Irak.

Es necesario señalar, que el 28 de marzo 1982, en medio de la crisis con el gobierno argentino por Malvinas, un grupo de funcionarios británicos viajó a Puerto Luis, capital de Mauricio, para ofrecer a los sobrevivientes tres millones de libras esterlinas para firmar un acuerdo. Como éstos se negaron le ofrecieron un millón más y tierra en Mauricio para firmar el acuerdo definitivo. Es decir que días antes de la recuperación argentina de las Islas Malvinas y cuando los británicos ya estaban reuniendo su flota de guerra para defender la “autodeterminación” de los kelpers, en el otro extremo del planeta, los piratas británicos oficializaban urgentemente la expulsión de los soberanos habitantes de las islas de Chagos. Ya no está más la East India Co, pero los servicios y agentes británicos seguían operando como siempre.

Aunque el imperio por excelencia a principio del siglo XX era el imperio británico, al cual muchos se han apresurado de declararlo “difunto”, algunos porque creen todo lo que dicen los diarios, y otros porque sus actividades están ligadas a Londres y les conviene pasar desapercibidos, a ellos y al Imperio, está claramente demostrado que Rule Britania sigue más poderosa que nunca.

El Imperio Británico hace 100 años dominaba el 20% de la población mundial y el 25% de la superficie terrestre, sin hablar de su control de mares y rutas de comercio. Hoy desapareció de los mapas pero no de la realidad, a través de sus activos financieros en la City londinense y el poder político que le da la Corona a sus colonias y paraísos fiscales, como son los de Gibraltar, Islas Caimán, Islas Monserrat, Bermudas, Islas de Man y otras tantas diseminadas en todos los continentes, como Hong Kong, Singapur, las Bahamas, Dubai e Irlanda que conforman una verdadera telaraña del Imperio Invisible que son totalmente independientes, aunque profundamente conectadas a  Londres.

Estos Paraísos Fiscales localizados en todos los continentes les permite. además de lavar plata de la droga y del negocio de las armas,  financiar el terrorismo y la subversión donde deseen “ablandar” la nación que tienen en la mira, como lo hacían en el siglo XVIII desde el HCBS en Hong Kong para controlar los pueblos en el Oriente.

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