La herencia de España

“la historia del idioma castellano en América comenzó con la llegada de los misioneros católicos españoles, quienes se dedicaron primero a aprender las lenguas de los nativos y a enseñarles el castellano, para después evangelizarlos (…) al hacer el balance se puede apreciar (…) el grandioso aporte de la religión católica y del idioma español como lengua franca unificadora de todos los pueblos hispanoamericanos”

Artículo de opinión de Luis Sánchez Sancho publicado en la sección editorial del periódico digital nicaragüense “La Prensa” el 12 de octubre de 2013.

Territorios de América donde se habla español, como lengua mayoritaria (azul oscuro) o minoritaria ( azul claro).

Territorios de América donde se habla español, como lengua mayoritaria (azul oscuro) o minoritaria ( azul claro).

NOTA: Las opiniones y expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente siempre como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

Pueden escuchar el audio del artículo en este enlace:

 http://www.laprensa.com.ni/2013/10/12/voces/165836

El 12 de octubre (Día de la Raza, Día de la Hispanidad o Día de la Resistencia Indígena, según las distintas etiquetas que se le ponen a esta efeméride de acuerdo con las diversas perspectivas ideológicas y enfoques políticos), se conmemora este año en Hispanoamérica en el marco de la celebración del III Centenario de la Real Academia de la Lengua Española.

Pero en Nicaragua el 521 aniversario del Descubrimiento de América ocurrido el 12 de octubre de 1492, se conmemora también en el contexto de la celebración del centenario de la Provincia Eclesiástica de Nicaragua, creada el 2 de diciembre de 1913. Este hecho religioso histórico fue una consecuencia de la llegada de los españoles a nuestras tierras, de las cuales se llevaron muchas riquezas materiales y causaron una gran aniquilación humana, pero también trajeron sus tesoros culturales y espirituales más valiosos: la lengua y la religión, y aportaron el extraordinario fenómeno étnico y cultural del mestizaje hispanoamericano.

En realidad, la historia del idioma castellano en América comenzó con la llegada de los misioneros católicos españoles, quienes se dedicaron primero a aprender las lenguas de los nativos y a enseñarles el castellano, para después evangelizarlos.

A España se le puede denostar porque durante y mediante la conquista y la colonización, saqueó las riquezas de América, expolió a los aborígenes, sustituyó creencias y culturas autóctonas con valores culturales y religiosos extranjeros y exterminó poblaciones nativas enteras. Pero con el transcurso del tiempo, con los cambios de épocas y el progreso histórico, al hacer el balance se puede apreciar lo bueno que trajo y dejó España en América, sobre todo el grandioso aporte de la religión católica y del idioma español como lengua franca unificadora de todos los pueblos hispanoamericanos.

Un comunista tan ortodoxo como fue el chileno Pablo Neruda, quien no se ruborizaba al glorificar el estalinismo a pesar de sus monstruosos crímenes genocidas, fue sin duda un poeta maravilloso, un genial maestro de la palabra, quien escribió al respecto de la herencia hispana una reflexión que los detractores de España y de los españoles deberían leer y considerar.

Del libro de memorias titulado Confieso que he vivido , del gran poeta comunista chileno quien en 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura y cuyo nombre verdadero era Neftalí Reyes Basoalto, extraemos un hermoso párrafo ejemplar que a pesar de lo extenso vale la pena citar:

“Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras”.

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