Sobre el nombre “América Española”

Artículo de Mónica Nicoliello, Profesora de Historia en la Universidad de la República (Montevideo) y Doctora en Psicología de la Universidad Atlántica Internacional a Distancia (EEUU). Tomado del sitio web “Indiberya, causa común”

Descripción de la Indias Occidentales, mapa de Antonio de Herrera y Tordesillas (principios del siglo XVII), muestra las posesiones españolas en el Nuevo Mundo.

Descripción de la Indias Occidentales, mapa de Antonio de Herrera y Tordesillas (principios del siglo XVII) que muestra los territorios españoles en el Nuevo Mundo.

¿Cuál es el verdadero nombre de Hispanoamérica?

Si Latinoamérica es un anglicismo, no hay motivo para que Hispanoamérica no lo sea. Tal vez sería lo mejor usar los nombres de América Hispana o América Española. Y hay hispanos americanos como hay españoles americanos. Esto fue así durante siglos y es difícil establecer cuándo dejó de ser así.

Que me conste, hasta 1922 se decía y escribía ”América Española”; lo hacía por ejemplo, el argentino Manuel Ugarte, que fue uno de los principales impulsores del nombre, idea, y proyecto ”Patria Grande”.

 ¿Qué significa ”América Española”?

¿Con qué sentido se usaba este nombre? Es bueno empezar por las tres cosas que no significaba:

  • No significaba ”América colonia española”
  • No significaba ”América parte de España”
  • No significaba ”América propiedad de la Corona española”.

¿Qué se quiere decir con este nombre? Que hay una comunidad histórico-cultural de los dos lados del Océano. Para los filósofos de la Hispanidad, como Leopoldo Basa (1951), ”Hispanoamérica y no América Latina” es ”el mundo de habla española”. Para José Gaos (1945), Hispanoamérica es América Española y España. Desarrolla esta idea en ”Pensamiento de la lengua española”. Según José Luis Abellán (”La idea de América”, 1972), Gaos, como ”transterrado” español en México, sentía que España y México eran ”doble patria una”, se sentía ”empatriado”. Para Julián Marías (1974), ”Hispanoamérica” o ”América hispánica”, y España, integran el ”mundo hispánico”.

Hasta la Independencia, fuimos el Reino de España e Indias (Reino de España y Reino de Indias) o (también, en los siglos XVI y XVII), la República Española o la República Indiana, donde ”República” es una comunidad política autónoma.

”República Española” como ”República Indiana” era un nombre que se usaba aquí, en América del Sur, para toda la comunidad de hispanos (españoles, indios, mestizos, criollos, negros y mulatos) de la región. Así, por ejemplo, usa este nombre en el siglo XVII, Fray Bernardino de Cárdenas, el Obispo de Paraguay a quien decían ”el colla mitrado”, porque era mestizo y nacido en Chuquisaca, es decir, en la actual Bolivia.

Una ”República Española” en el siglo XVII

La vida del monje franciscano Bernardino de Cárdenas está vinculada con el movimiento popular que conocemos como ”Segunda Revolución de los Comuneros”, que en el año 1649 se manifestó en la elección directa de Gobernador por el Cabildo Abierto de Asunción, (habiendo muerto en funciones quien desempeñaba el cargo) y más que abierto, popular (General, en el lenguaje de la época), con apoyo jurídico en el Privilegio de 1537 de elegir el pueblo de Asunción a su propio Gobernador, que les había concedido Carlos V para casos excepcionales, pero la intención era que se hiciera extensivo a todos los casos.

Bernardino de Cárdenas utilizó el término "república española" para referirse a la población de la América hispana, ya que en los siglos XVI y XVII el término "español" tenía un significado más laxo que hoy en día y se refería no sólo a los reinos peninsulares sino también a las Indias (América).

Bernardino de Cárdenas utilizó el término “república española” para referirse a la población de la América hispana, ya que en los siglos XVI y XVII el término “español” tenía un significado más laxo que hoy en día y se refería no sólo a los reinos peninsulares sino también a las Indias (América).

”Hizo juntar [el Cabildo] todos los vecinos y moradores de los suburbanos y de la Ciudad para el día señalado, en que se juntaron casi todos en la plaza, cerca de las Casas del Cabildo; […] levantaron la voz, que suele ser la de Dios la del pueblo entero, y a gritos, que llegaban al Cielo […] decían que querían por su Gobernador al Señor Obispo”. Memorial y Defensorio, 1657.

”Que sumamente lo aman y estiman sus feligreses, así españoles como los dichos indios, negros y mulatos que hay en todas estas dichas Provincias”. Acta del Cabildo de Asunción, 4 de marzo de 1649.

”Todos los vecinos electores, y de las Ciudades, Villas y Lugares de este Gobierno, así españoles, como indios, negros y mulatos, pedimos y rogamos lo acepte [el cargo de Gobernador]”. Exhortatorio de los vecinos al Obispo.

”En virtud de este Privilegio [de 1537] […] todos los Vecinos, grandes, y pequeños (menos unos pocos excomulgados) juntos en Cabildo General, jurando primero de elegir y nombrar el más idóneo para el aumento, y paz de aquella República […]”. Memorial y Defensorio.

Hay una serie de documentos que recogen este hecho, para empezar el Acta del Cabildo, pero también el ”Memorial y Defensorio” que escribieron los padres franciscanos sobre los hechos de 1649, y los documentos escritos de puño y letra por el propio Bernardino de Cárdenas. Es en estas circunstancias que se usó el nombre ”República Española” para referirse a todos los hispanos de España e Indias. Lo encontramos en un documento de puño y letra de Bernardino de Cárdenas:

”Se siguió despoblarse una Provincia de indios, llamada Itatí […] daño que se ha cometido en este Reyno contra la República Española y vuestra Real Persona […] para fortificarse en aquellas Provincias y gozar su gran riqueza e intereses, dominio y servicio de tan innumerables indios, sin que V. M. ni la República Española tenga parte en ella, como no la tiene, sino antes muchos gastos de su Hacienda Real”. Memorial y Defensorio, pág. 70.

Sobre por qué el nombre ”América Española” no tiene connotaciones colonialistas ni conservadoras (salvo para quien así quiera creerlo)

Alguien puede pensar que es necesario llamar a la América situada al sur del río Bravo, ”América Latina” para ”descolonizar” el nombre ”América Española”. Otro puede creer que el hispanismo, y su versión americana, el hispanoamericanismo, es algún tipo de ideología retrógrada e imperial. En esta nota vamos a ver por qué desechar el hispanismo sería como tirar el niño junto con el agua sucia. O algo peor.

Nombres que sí hay que descolonizar

¿Por qué hay que decirle al Canal Onashaga, Canal de Beagle? Lo único que hizo el bergantín británico HMS Beagle fue estudiar la zona entre 1826 y 1833. Los indios yámanas, en cambio, lo habían descubierto y explorado hacía miles de años.

¿Por qué hay que decirle ”Pasaje de Drake” al mar que separa América del Sur de la Antártida, cuando Drake, lo único que hizo allí, en 1578, fue practicar la piratería, razón por la cual se envió a Sarmiento de Gamboa a perseguirlo? El Mar de Hoces ya estaba descubierto en 1526, cuando Francisco de Hoces lo navegó, con lo cual -dicho sea de paso- descubrió la Antártida, que aparece claramente representada en todos los mapas del siglo XVI.

”América Española” no es un nombre que tenga connotaciones imperialistas o colonialistas

Ya los criollos y mestizos del siglo XVII (como Bernardino de Cárdenas) hablaban de una ”República Española” dentro del ”Reino de España e Indias”, donde ”República” era la comunidad política en cuyo seno se ejercía la soberanía popular (el señorío o la señoría, algo muy conocido en los municipios de los siglos XVI, XVII y XVIII) por parte de los ”Vecinos”, que quería decir lo mismo que ”Ciudadanos”. Y estos derechos eran mucho más evidentes en América que en España, ya que formaban parte de los ”privilegios” de los así llamados ”descubridores y pobladores”. Todavía hoy a los vecinos se les dice ”pobladores”.

En esta ”República Española” no solo participaban los españoles, sino los criollos, mestizos, indios, mulatos y negros, como está documentado. Lo que esto significa es que el nombre era asumido y defendido por la gente en América, no era un nombre que viniera impuesto desde España.

¿Por qué ”Española”?

Hay muchas cosas que ”Española” no quiere decir. La principal que no quiere decir es ”colonias españolas (o de otro tipo) de una metrópoli española”. La segunda, y menos evidente es que no quería ni quiere decir que sus habitantes sean españoles peninsulares, y en el caso de que así fuera, no quería ni quiere decir que hubiesen nacido en Castilla.

Detalle de una lámina titulada "Pontifical mundo" incluida en la obra "Nueva Corónica y buen gobierno" (principios del siglo XVII), del cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala, en donde se puede leer la frase "las Yndias del Perú en lo alto de España" [pulsar en la imagen para ampliar]

Detalle de una lámina titulada “Pontifical mundo” incluida en la obra “Nueva Corónica y buen gobierno” (principios del siglo XVII), del cronista indígena Felipe Guamán Poma de Ayala, en donde se puede leer la frase “las Yndias del Perú en lo alto de España” [pulsar en la imagen para ampliar]

Es en este sentido que hay que descolonizar el lenguaje. ”Española” es el nombre de una comunidad histórico-cultural que habla en lengua española. La primera región de América con estas características se llamó La Española o La Hispaniola. ”Españoles” eran una parte de los habitantes del Reino de España e Indias, donde España e Indias eran Reinos con el mismo estatus jurídico, en un plano de igualdad. Dentro de este Reino tan extendido, había no solo españoles peninsulares, sino canarios, filipinos y americanos. Una parte de los habitantes de América eran ”españoles americanos”, la otra, ”indios americanos”.

 

”América Española” es un nombre que deriva de otro, ”Reino de España e Indias”. España no era originariamente el nombre de un país, sino de una región; y fue incluso el nombre de una región (de límites imprecisos) antes de ser el nombre de un Reino, cosa que no sucedió hasta la Época Moderna.

”Indias” es el nombre de una región todavía más indefinida, pero está claro que no abarca solo América, sino todo el Este y el Sur de Asia, incluso, el Este de África. Como nombre, es todavía más impreciso, porque etimológicamente, deriva de Indo, que es el río que da nombre a la India; pero resulta que Indo significa río, así que las Indias serían la región de los grandes ríos, lo cual es verdad.

En las Indias (así definidas) se destacan el Amazonas, el Plata, el Mekong, el Yangtze, el Huang He, además del Indo y del Ganges. Como curiosidad, Iberia, que deriva de Íber, río, significa lo mismo; y entre los ríos que dan nombre a Iberia se encuentra el Ebro.

”Indios” y ”españoles”

”Indios” es un gentilicio tan impreciso como lo es el nombre de la región ”Indias”. La primera cosa que no son los indios es ”la raza autóctona de América”. Primero, porque si ”indios” son los habitantes de ”Indias”, entonces, el concepto incluye, no solo a los indios americanos, a los filipinos y a los indios de la India, sino a los chinos, japoneses, vietnamitas, coreanos, etc. Segundo, porque no hay ninguna certeza de que sean autóctonos. Tercero, porque los ”indios americanos” no se veían ni se han visto a sí mismos como un grupo, sino hasta época tardía. La conciencia de grupo les ha venido como resultado del mismo proceso de formación histórica de una conciencia continental que ha modificado también la auto-percepción de todos los demás grupos.

”Indio” es un gentilicio impreciso, pero no erróneo, despectivo o colonialista. Eso vino después. Pero si situamos ”indio” en el contexto histórico del Reino de España e Indias, los ”indios” no son otra cosa que una parte de la población de este Reino, población nativa, si la comparamos con los españoles de los siglos XVI a XVIII, pero no autóctona.

Lo mismo ocurre con ”español”, que es la otra parte de la población del Reino de España e Indias. ”Español” entre los siglos XVI y XVIII, no era un gentilicio que significara ”originario de un país independiente llamado España”, porque tal cosa no existía. España no era independiente; era parte de un Reino que incluía también América, Asia y África.

Está claro que estos ”españoles” eran europeos asentados en América; pero de orígenes diferentes, como pueden ser los andaluces, los extremeños, los vascos, los flamencos, los portugueses, los italianos, y no solo eran europeos, sino africanos, como -dejando a un lado los negros- quienes vivían en Canarias, Ceuta o Melilla; en América también se establecieron asiáticos que se consideraban españoles. Había también europeos de origen no europeo, como los judíos (teóricamente ”semitas”), que pasaban a la América española como ”portugueses”. Se calcula que un 20% de estos ”españoles americanos” eran de origen judío.

La ideología y la política separan a los hispanos de América y Europa

En 1945, el filósofo José Gaos trató de actualizar el nombre ”Reino de España e Indias”, que para aquella fecha ya no era un Reino, sino un conjunto de países independientes. Se le ocurrió ”Hispano-América”, que en definitiva es el mismo nombre modernizado, que en el contexto de sus ideas sería lo mismo que Hispania-América. En lugar de un Reino o Imperio, una Patria Grande.

Gaos decía que había existido una Hispano-América imperial y en adelante debería haber una Hispano-América nueva. De esta forma tomaba distancia con todos los que tuvieran la intención de utilizar el nombre con alguna connotación colonialista, imperialista o conservadora.

Gaos era, al fin y al cabo, un republicano exiliado en México. Lo que esto significa es que para ser defensor del hispanismo (cuya versión americana es el hispanoamericanismo) no hace falta ser un conservador colonialista e imperialista. Se puede ser lo opuesto; progresista, anticolonialista y antiimperialista. Las ideas de Gaos fueron tomadas y desarrolladas luego por otros, como José Luis Abellán en España, y Leopoldo Zea en México.

Para Gaos, Hispano-América incluye la América Española y España. Gaos analiza el proceso de independencia para descubrir qué es lo que separa a un español de un hispano americano, y descubre que eso es político e ideológico. La América Española siguió por un camino, España por otro. España es una Monarquía, los países hispanos de América son Repúblicas; hay suficiente ideología detrás de esto como para formar Estados diferentes, aunque no más de dos.

”España es el último país hispanoamericano que queda por independizar de esa España católica, monárquica, dictatorial e imperial”. Comentario de Gaos al Cónsul español en Puerto Rico.

Y puede decirse que en eso estaban cuando ocurrió lo que ocurrió.

El mundo hispánico a principios del siglo XIX. Hispanoamérica (en azul), salvo Cuba y Puerto Rico

El mundo hispánico a principios del siglo XIX. Hispanoamérica (en azul), salvo Cuba y Puerto Rico, se separó del resto de la Monarquía (en rojo), pocas décadas después, pero hasta entonces, y durante más de 300 años, tanto las Indias como la España peninsular habían formado un mismo cuerpo político: el Reino de España e Indias.

Hasta el año 2012, había dos proyectos políticos tirando cada cual para su lado. Desde 2012, la Monarquía española ha sufrido un deterioro increíble, que posiblemente tenga, como consecuencia, un acercamiento entre España y América, ya que después de 500 años -e independientemente de lo que haya podido hacer la ya de por sí Pérfida Albión-, la Monarquía ya no une, sino que separa. Separa dentro de la misma España.

Aunque con desaparecer la Monarquía no alcanza; hay que destruir toda la hispanofobia que se fue acumulando de este lado. Esto tiene que ser un compromiso equivalente al de acabar con la Monarquía.

Pero lo que nos separa más que la Monarquía o el conservadurismo, y que Gaos no llegó a ver, es la anglomanía hoy reinante en España, que produce cosas terribles, como que el Rey diga que a España no le interesa Gibraltar; o que España forme parte de la OTAN; o que le rinda culto al liberalismo de Adam Smith y de Milton Friedman, cuando tenemos escuelas de economía y proyectos económicos propios; o que España esté tan cerca de EEUU como lejos está del resto de América y del mundo que alguna vez ayudó (mal o bien) a construir.

Hasta aquí lo que divide a los hispanos. ¿Qué une a los hispanos? Gaos piensa que eso está en el ”pensamiento en lengua española”. Encuentra que hay una filosofía común, que la gente que habla en español también piensa en español y ese pensamiento tiene unidad.

Un pensamiento se expresa en una lengua, una lengua da unidad a un pensamiento”.

Este pensamiento común tiene -según Gaos- una serie de características propias, que lo diferencian de otras formas de pensamiento: los prosistas son sus mejores representantes; es estético, porque buscar atraer; es pedagógico, porque no se agota en el fin de elucubrar sino que tiene otra finalidad que es la de educar, la de hacer una contribución nacional, cultural; es político, porque busca formar para regenerar la comunidad.

Estas características son propias tanto del pensamiento liberal como del tradicionalista desde Jaime Balmes a Menéndez Pelayo (y los actuales, que Gaos no conoció), pasando por todos los pensadores americanos de los siglos XIX y XX. Hay una unidad de pensamiento, hay una unidad literaria, histórica y cultural. Es un pensamiento que tiene sus propios cauces estéticos, pedagógicos y políticos, no solo como características de este pensamiento, sino como dimensiones a desarrollar.

Este pensamiento tiene otra característica sobresaliente más y es la siguiente: es diferente del pensamiento occidental, también llamado ”moderno”. Occidente está en crisis, pero no le importa, quiere seguir manteniendo la hegemonía mundial y por eso no encuentra la salida. El pensamiento de Hispano-América se plantea ser una salida a esa crisis:

”Los países de lengua española parecen singularmente vocados por su antagonismo a la modernidad a cooperar creadoramente al advenimiento de la nueva comunión”.

En una palabra, que los hispanos tenemos nuestro aporte que hacer a la humanidad, no solo por nosotros, sino por otros, y que solo nosotros podemos hacer ese aporte trascendente.

”Ante la posteridad, ante la historia, todo gran pueblo debe aparecer como una vegetación cuyo desenvolvimiento ha tendido armoniosamente a producir un fruto en el que su savia acrisolada ofrece al porvenir la idealidad de su fragancia y la fecundidad de su simiente”. José Enrique Rodó.

La Hispanidad como identidad que es la afirmación de sí misma y no la negación de otras identidades

Hispano-América y la Hispanidad, no son la negación de Indo-América y la Indianidad, ni de Afro-América y la Africanidad. Primero porque entre nosotros las identidades se cruzan; pero aunque no se mezclen, por lo menos no se niegan.

Los nahuas de Mesoamérica tienen su Cemanáhuac y su Toltecáyotl. Hispano-América y la Hispanidad no son la negación del Gran Anáhuac y la Toltequidad. No se realizan mediante la destrucción del otro. Son todas identidades que piden afirmación propia, que quieren realizarse a sí mismas, para lo cual no necesitan negar a otras.

Tampoco hay ningún motivo para que estas identidades se ignoren unas a otras. Reivindicar la Hispanidad no es ser imperialista; reivindicar la Toltecáyotl, la herencia espiritual y material de los toltecas de México no es ser indigenista necesariamente. Se puede no tener nada que ver con la Toltequidad y la civilización tolteca, pero es enriquecedor para todos descubrirla y amarla; no por espíritu nacionalista excluyente, sino humanista; lo mismo pasa con la Hispanidad.

Miguel de Unamuno, usando una imagen de Fray Luis de León decía que es como la orquesta universal que produce la música perfecta de las esferas celestes: la unidad en la diversidad. No unidad forzada, sino espontánea, natural, de lo hispano-americano.

”Consiste, pues, la perfección de las cosas en que cada uno de nosotros sea un mundo perfecto, para que por esta manera, estando todos en mí y yo en todos los otros, y teniendo yo su ser de todos ellos, y todos y cada uno de ellos teniendo el ser mío, se abrace y eslabone toda esta máquina del universo, y se reduzca a unidad la muchedumbre de sus diferencias; y quedando no mezcladas, se mezclen; y permaneciendo muchas, no lo sean; y para que, extendiéndose y como desplegándose delante los ojos la variedad y diversidad, venza y reine y ponga su silla la unidad sobre todo”. Fray Luis de León, De los nombres de Cristo, Libro I.

Es pensamiento en lengua española.

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Un pensamiento en “Sobre el nombre “América Española”

  1. Basfi

    Latinoamérica no es un anglicismo: es un invento de la diplomacia napoleónica para justificar imponer rey en Méjico y darse influencia en Hispanoamérica. Después de la II GM fue convenientemente impuesto, para sus intereses por supuesto, por los EEUU e Inglaterra en la ONU.

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