Reflexiones rioplatenses

Hispanoamérica“no hay que descartar que alrededor de la cuarta potencia haya  una constelación de países subdesarrollados. Será así en tanto los países de la América hispánica hagan preponderar sus diferencias respecto a lo que los une. Si cada uno pretende ir “por su lado”, seremos “pequeños orilleros” de la cuarta potencia. Debemos tenerlo presente, muy especialmente los argentinos, miembros de la nación hispanoamericana mayor en América del Sur, porque sola (aunque disguste a los defensores de la “patria chica”) no será nada frente a Brasil. La diferencia nacional principal no es entre Argentina y Brasil sino entre los países débiles (incluido Argentina) y Brasil”

 
 
Artículo de opinión de Julio A. Louis, Profesor de Historia e investigador, publicado el 24 de septiembre de 2012 en el blog “El espejo de Argentina y el mundo”.

Del rico intercambio de opiniones entre figuras políticas e intelectuales de Argentina y Uruguay, en la Fundación Vivian Trías, en homenaje a este pensador extraemos reflexiones que ameritan ser compartidas.

Trías sostenía que algunos países hacen la Historia y otros la padecen. Esa realidad se mantiene aunque ha cambiado el mundo y en algunos aspectos, retrocedido. Por ejemplo en el G-20 nadie plantea  hoy la necesidad de un Nuevo Orden Económico Mundial como décadas atrás.

Por los años 60 Henry Kissinger aplica las enseñanzas de su maestro geopolítico Nicholas Spykman, que escribe “Estados Unidos frente al mundo” (1942). Propone que su país debe continuar la política británica para integrar a América bajo su égida, en concordancia con la Doctrina Monroe, “América para los (norte)americanos” . Para impulsarla era fundamental mantener el enfrentamiento Argentina-Brasil y la balcanización, como la creación de Estados Tapones (Uruguay). Por ende, la clave geopolítica para Estados Unidos se situaba en el Cono Sur.

América del Sur (con la excepción de Brasil) desde los años 60 – no ha avanzado en su industrialización -respecto al resto del mundo-, al tiempo que se ha ensanchado la brecha Norte-Sur. A diferencia de aquella década hoy se vive una época de paz relativa,  pero seguimos sin controlar los factores de desarrollo. En América del Sur la integración pasa por resolver  los doce conflictos internos de sus naciones, puesto que la lucha de clases y de bloques político-sociales  son  determinantes para el rumbo de ella,  pues tanto se puede integrar para la dependencia o para la liberación. Trabajan para la dependencia “Folha de Sao Paulo”, “La Nación” o “El País”, adalides de los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y encarnizados detractores del Mercosur. Trabaja para la liberación, el bloque popular-alternativo a través de diversos instrumentos: Mercosur, Alba, Unasur, Celac.

En América del Sur sólo Brasil es una potencia regional, de creciente peso global. Por los años 20  será la cuarta potencia mundial. Los restantes países -surgidos  de la desintegración de la América española- deben saber que muy diferente relación habrá con el Brasil de Lula o Dilma o el Brasil comandado por la Cámara Industrial de San Pablo y las fuerzas políticas del bloque dominante. En otros términos, el destino de la integración y del socialismo, pasa por robustecer en todos los planos al  bloque político-social popular en cada país; en caso contrario, la integración comandada por el bloque dominante hará que Brasil secunde a Estados Unidos o establezca una alianza imperialista, al estilo de la vigente entre Estados Unidos y la Unión Europea.

No  hay que descartar que alrededor de la cuarta potencia haya  una constelación de países subdesarrollados. Será así en tanto los países de la América hispánica hagan preponderar sus diferencias respecto a lo que los une. Si cada uno pretende ir “por su lado”, seremos “pequeños orilleros” de la cuarta potencia. Debemos tenerlo presente, muy especialmente los argentinos, miembros de la nación hispanoamericana mayor en América del Sur, porque sola (aunque disguste a los defensores de la “patria chica”) no será nada frente a Brasil. La diferencia nacional principal no es entre Argentina y Brasil sino entre los países débiles (incluido Argentina) y Brasil. Brasil hoy es leal (con el PT gobernando) pero no regalará nada. Y no lo será  si gobierna la derecha.

Aprendamos: durante siglos -en América en particular- los españoles ganaban las batallas y los portugueses triunfaban en las mesas de negociación. Con el tiempo, mientras los brasileños han heredado la habilidad diplomática de los portugueses, las naciones hispanoamericanas han heredado la torpeza española.

Uruguay tiene dificultades para superar su “ADN” de Estado tapón. Cuando parece encaminarse a superar esa condición -Mujica y la Cancillería han hecho mucho al respecto (aunque algún funcionario de confianza con afán  protagónico hable de más)- en Argentina Timmerman o los piqueteros de Gualeguaychú se encargan de echar leña a la hoguera para agriar las relaciones y empujar a Uruguay a un rol histórico  parecido que lo ha llevado a enfrentarse a Rosas o a Perón. Un aviso comercial  es apropiado para ambos pueblos y gobiernos: ¿cuándo se van a avivar?

Desde Uruguay

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Un pensamiento en “Reflexiones rioplatenses

  1. gotogu

    Cierto lo escrito. Acá en Chile nos tienen enceguecidos con patrioterismos y promesas de que “seremos un país desarrollado en 2020”. Estamos a 2015 y no veo más que una economía extractivista servil a los intereses de EEUU. Cuando Brasil sea potencia e imponga sus términos en la región por las malas, recién ahí nos daremos cuenta que dormimos durante 2 siglos.

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