Archivos Mensuales: agosto 2013

De bicentenarios y profetas

“esas celebraciones son las celebraciones de la ruptura, división y rebajamiento de la Patria Grande, del inicio de nuestros males más atroces, es la celebración de nuestra miseria y nuestro olvido (…) sabiamente dijo un compatriota del otro lado del charco “Nos separamos para profundizar nuestros errores” (…) Debemos revivir la unidad superior que no divida. Debemos revivir Hispanoamérica”

El siguiente texto es un fragmento de un artículo de opinión del mismo título, de Francisco Núñez del Arco Proaño, escritor, historiador y presidente del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica. Publicado en el sitio web Coterraneus el 5 de julio de 2011.

El propio Bolívar

Escribió Bolívar: “Este país caerá infaliblemente  en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos los colores y razas”. En efecto, el caudillismo ha sido una constante durante todo el período republicano en Hispanoamérica.

NOTA: Las opiniones y expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente  siempre como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

Hoy 5 de julio de 2011 se celebra con una estupidizante algarabía propia de la fecha, el bicentenario de la llamada “declaración de independencia” de Venezuela, y siendo que el “Libertador” era venezolano, no puedo menos que referirme a esta fecha.

Desde el 2009 que el continente viene celebrando inconscientemente los distintos bicentenarios de sus “independencias”. Y hay que decirlo de una buena vez, de manera directa y sin rodeos, esas celebraciones son las celebraciones de la ruptura, división y rebajamiento de la Patria Grande, del inicio de nuestros males más atroces, es la celebración de nuestra miseria y nuestro olvido.

La llaman independencia y la llaman libertad, y por ahí dicen que eso venimos celebrando en el o en los bicentenarios. Sinceramente me causan mucha risa y mucha pena aquellos que se llenan la boca hablando de independencia, libertad,  unidad y “Patria Grande” y a la vez reivindican a Bolívar, a San Martín, a Sucre y a O’ Higgins y cía. (Que según algunitos sabelotodos querían unir algo que ya estaba unido). Dicen que estos nos dieron independencia: “independencia” es al parecer la entrega y expoliación del continente al imperialismo británico primero y al yanqui después, independencia es la crisis política y el endeudamiento económico consuetudinario desde hace 200 años, independencia es morirse de hambre, independencia es alienarse la cabeza de ideas e identidades que no son nuestras. Dicen que estos nos dieron libertad: “libertad” le llaman al látigo, al fusil y a la guerra; que hablen de libertad  los fusilados, perseguidos y desterrados de Bolívar y sus descendientes en la ideas: que hablen de libertad los muertos en innumerables guerras civiles endémicas en lo que alguna vez fue un Imperio con siglos de paz; que hablen de libertad los indios sometidos y exterminados por la república: que hablen de libertad los cholos, los llaneros, los chagras, los huasos y los gauchos utilizados como carne de cañón en cuanta guerrita chauvinista se les ocurrió a los vende patrias; que hablen de libertad los oprimidos por la oligarquía y los cazados por la masonería y el liberalismo. Sigue leyendo

Donde se extravió el sueño hispanoamericano

“las Cortes de Cádiz fueron un auténtico campo de entrenamiento en los principios liberales y de derecho constitucional, y para Hispanoamérica tendrían el valor de una provechosa experiencia a la hora de reflexionar sobre sus propios destinos políticos. El trasplante de ideales e instituciones se debió, en buena medida, a personajes que participaron activamente en la gesta patriótica peninsular, y que pusieron luego aquella enseñanza al servicio de las nacientes repúblicas americanas”

Artículo de Xavier Reyes Matheus, articulista y director académico de Rangel (Redes para la Acción de Nuevos Grupos de Estudios Latinoamericanos) y secretario general de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad de la Comunidad de Madrid. Publicado en el sitio web de la revista Mercurio Panorama de Libros.

Fernando VII jura la constitución de Cádiz en 1820 en el Palacio María de Aragón, de Madrid, Fernando VII jura en 1820 la Constitución de Cádiz, cuando el ejército que iba a sofocar las rebeliones de América se rebela antes de partir en Cabezas de San Juan.

Fernando VII jura la Constitución de Cádiz en la sesión de apertura de las Cortes celebrada en el palacio María de Aragón (Madrid) en 1820, cuando el ejército que iba a sofocar las rebeliones de América se rebela antes de partir en Cabezas de San Juan (Grabado de autor anónimo del siglo XIX).

Vinculada en América a la monarquía despótica de Fernando VII, la Constitución de 1812 ha tardado en ser reconocida por sus valores políticos entre nuestros hermanos del continente

Solo en época reciente la Constitución española de 1812 ha empezado a encontrar su sitio en la historiografía hispanoamericana, después de figurar por mucho tiempo entre los malvados de la película. Naturalmente, se trataba de un guión épico elaborado por los regímenes que allá levantaron la república, y que han modelado sus imaginarios nacionales con lujo de recursos iconológicos y narrativos. A tal efecto, los que militaron bajo la bandera de la Pepa son simplemente “realistas”: una voz que no distingue nada sobre valores políticos, pues el sistema monárquico era defendido a la vez por absolutistas, afrancesados y liberales. Absolutista era el Fernando VII que aglutinó la voluntad patriótica española, y así ha quedado juzgada en América la causa que lo tomó por símbolo: luchar por semejante rey era hacerlo, necesariamente, por la opresión de los súbditos. No era cuestión, entonces, de adjudicar la pasión de la libertad a los que habían hecho la revolución liberal en España, sino a los libertadores del suelo donde debía reconocerse la patria.

Por otra parte, y a pesar de su optimismo para instaurar un sistema de derechos ciudadanos bajo la dirección de aquel déspota incorregible, ya los propios liberales españoles adivinaron que sería muy difícil contar, en tal empresa, con la adhesión de los dominios americanos. Sigue leyendo

Manual de historia del derecho indiano [prólogo]

“Los actuales países hispanoamericanos, desde México hasta la Argentina, hemos recibido y nos hemos incorporado a la tradición jurídica romano-canónica a través de España; de ahí que nuestros sistemas legales guarden entre sí notables coincidencias y sean los mismos un fuerte lazo de unión entre nuestros pueblos, lo cual coadyuvará positivamente a nuestro reencuentro y unión definitiva en un futuro próximo”

manual de historia del derecho indianoEl siguiente texto, escrito por el abogado y jurista José Luis Soberanes Fernández, constituye el prólogo a la obra “Manual de historia del derecho indiano”, del profesor de derecho Antonio Dougnac Rodríguez.

Los actuales países hispanoamericanos, desde México hasta la Argentina, hemos recibido y nos hemos incorporado a la tradición jurídica romano-canónica a través de España; de ahí que nuestros sistemas legales guarden entre sí notables coincidencias y sean los mismos un fuerte lazo de unión entre nuestros pueblos, lo cual coadyuvará positivamente a nuestro reencuentro y unión definitiva en un futuro próximo.

Dentro de esta comunión legal hispanoamericana destaca, de manera principal, el llamado “derecho indiano”, o sea el orden jurídico especial creado por la Corona española en la época moderna para regir, junto con el derecho castellano, sus dominios de ultramar, es decir, lo que entonces se conociera como las Indias Occidentales, de ahí el nombre de “indiano”.

Es de llamar la atención cómo este derecho indiano ha tenido un impresionante desarrollo tanto en España como en Hispanoamérica, quizá por ser un lazo de unión entre los historiadores del derecho a ambos lados del Atlántico. En efecto, desde don Rafael de Altamira en España, Ricardo Levene en Argentina y más adelante Silvio Zavala en México, durante la primera mitad del siglo veinte se han venido desarrollando una pléyade de indianistas en todos nuestros países, que por temor a omitir alguno no los menciono. Lo único que quiero es señalar que dicho contingente científico ha elaborado un corpus doctrinal difícilmente superable en calidad y cantidad por alguna otra corriente de estudios histórico-jurídicos, si hacemos excepción, lógicamente, del derecho romano. Sigue leyendo

27 de Julio: Día del locutor hispanoamericano

“La Federación Hispanoamericana de locutores (…) tiene entre sus objetivos esenciales la defensa del idioma español, el respeto a la profesión y el derecho a la libre expresión, basada en la identidad de nuestras naciones”

Artículo publicado por María Salomé Campioni en el sitio web Radio Cubana, 27 de julio de 2013.

locucion hispanoamericaEste 27 de julio Cuba celebra el Dia del Locutor Hispanoamericano, pues un dia como hoy del año 1952 tuvo lugar en México el Primer Congreso Interamericano de profesionales de la palabra, evento que encontró en México una eficaz sede.

En el año 2010 por la ponencia presentada por Cuba a cargo del licenciado Oscar Viñas, se acordó celebrar el 27 de Julio como dia especial para reconocer la labor de los locutores de habla hispana, fue un hecho que aconteció durante el Segundo Congreso de la Federación Hispanoamericana de Locutores.

La Federación Hispanoamericana de locutores está integrada por Argentina, Colombia, Guatemala, República Dominicana, Perú , México y Cuba, y tiene entre sus objetivos esenciales la defensa del idioma español, el respeto a la profesión y el derecho a la libre expresión, basada en la identidad de nuestras naciones.

Es una organización del área que representa la unidad de esos profesionales, aglutinados a su vez en las más disímiles asociaciones y gremios de locutores de hispanoamérica, informó al Portal de la Radio Cubana, Mirta Ramos Difurniau, subsecretaria general de ese órgano.

Cuba país fundador está representado en la directiva de esa organización por la locutora Maria Lina Grau Espinosa, principal artífice de los encuentros teóricos y científicos que en coordinación con la Unión de Periodistas de Cuba y el Instituto Cubano de Radio y Televisión, se han desarrollado en nuestro país.

Llegue a todos los locutores de hispanoamérica, a nombre de la Radio Cubana, nuestro más grande reconocimiento por el loable empeño de hacer de esa profesión un oficio de envergadura para llevar el mensaje de lo que acontece en el entorno de nuestros pueblos.

¿Utopía?

“el argumento histórico refuerza la tesis de que Hispanoamérica es, de hecho, una nación dividida por las potencias anglosajonas para impedir la formación de una superpotencia de habla española en el mundo, que hoy se mediría cara a cara con China y Estados Unidos (…) los obstáculos legales y materiales pueden ser muchos, pero lo esencial es (…) lo que ha de ser una idea persistente entre nosotros: la reunificación. No existen suficientes razones en el mundo para justificar que Hispanoamérica deba continuar desunida. Sostener esto es lo que constituiría, realmente, la utopía y la anti-historia”

Territorio de las Indias (América Hispana) a finales del siglo XVIII, pocas décadas antes de su desdichada fragmentación.

Territorio de las Indias (América Hispana) a finales del siglo XVIII, pocas décadas antes de su desdichada fragmentación.

Artículo del jurista y consultor José Ramón Bravo publicado en dos partes en el periódico digital peruano UCV Satelital (4 y 15 de julio de 2013).

Recuerdo bien que hace ya varios años, cuando todavía vivía en España, durante una celebración familiar, se suscitó, entre otros temas de conversación, el de la debilidad política y económica de los actuales países hispanoamericanos. Supongo que por aquel entonces yo mismo también me había acostumbrado a denominarlos, erróneamente, como “latinoamericanos”; ya saben, por aquello de la inercia, la pereza o la inconsciencia en la que caemos frecuentemente incluso a este lado del Atlántico para referirnos a los pueblos americanos de lengua española. Ya entonces, y a pesar de mi todavía limitado conocimiento de la realidad histórica americana, yo tenía la firme convicción de que sólo habrá un futuro verdaderamente próspero para esa parte del mundo si consiguen unirse formando un solo país. El único familiar no español que estaba presente –colombiano por más señas-, tras oír mi teoría, respondió de forma concluyente diciendo que aquello era, en realidad, “imposible”. Lo afirmó con tal convencimiento y seguridad, que quien esto escribe tuvo la sensación de que, efectivamente, aquello no podría darse jamás en la realidad y que lo que yo acababa de proponer era poco menos que una temeridad. En definitiva, la unión de los países hispanoamericanos, al parecer, no era sino una pura utopía. Sigue leyendo