José Martí: Versos sencillos [prólogo]

Prólogo al libro de poemas “Versos sencillos”, de José Martí (Nueva York, 1891). Tomado del sitio web “La página de José Martí”.

"Versos sencillos", de José Martí, en una edición de Aguilar (Madrid, 1969).

“Versos sencillos”, de José Martí, en una edición de Aguilar (Madrid, 1969), con prólogo de Rubén Darío.

A Manuel Mercado, de México
A Enrique Estrázulas, del Uruguay

Mis amigos saben cómo se me salieron estos versos del corazón.  Fue aquel invierno de angustia, en que por la ignorancia, o por fe fanática, o por miedo, o por cortesía, se reunieron en Washington, bajo el águila temible, los pueblos hispanoamericanos.  ¿Cuál de nosotros ha olvidado aquel escudo, el escudo en que el águila de Monterrey y de Chapultepec, el águila de López y de Walker, apretaba en sus garras los pabellones todos de la América?  Y la agonía en que viví, hasta que pude confirmar la cautela y el brío de nuestros pueblos; y el horror y vergüenza en que me tuvo el temor legítimo de que pudiéramos los cubanos, con manos parricidas, ayudar el plan insensato de apartar a Cuba, para bien único de un nuevo amo disimulado, de la patria que la reclama y en ella se completa, de la patria hispanoamericana, —que quitaron las fuerzas mermadas por dolores injustos.  Me echó el médico al monte:  corrían arroyos, y se cerraban las nubes:  escribí versos.  A veces ruge el mar, y revienta la ola, en la noche negra, contra las rocas del castillo ensangrentado:  a veces susurra la abeja, merodeando entre las flores.

¿Por qué se publica esta sencillez, escrita como jugando, y no mis encrespados Versos Libres, mis endecasílabos hirsutos, nacidos de grandes miedos, o de grandes esperanzas, o de indómito amor de libertad, o de amor doloroso a la hermosura, como riachuelo de oro natural, que va entre arenas y aguas turbias y raíces, o como hierro caldeado, que silba y chispea, o como surtidores candentes?  ¿Y mis Versos Cubanos, tan llenos de enojo, que están mejor donde no se les ve?  ¿Y tanto pecado mío escondido, y tanta prueba ingenua y rebelde de literatura?  ¿Ni a qué exhibir ahora, con ocasión de estas flores silvestres, un curso de mi poética, y decir por qué repito un consonante de propósito, o los gradúo y agrupo de modo que vayan por la vista y el oído al sentimiento, o salto por ellos, cuando no pide rimas ni soporta repujos la idea tumultuosa?  Se imprimen estos versos porque el afecto con que los acogieron, en una noche de poesía y amistad, algunas almas buenas, los ha hecho ya públicos.  Y porque amo la sencillez, y creo en la necesidad de poner el sentimiento en formas llanas y sinceras.

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