
Miranda define así los límites geográficos de Hispanoamérica: «en la parte norte, la línea que pase por el medio río Mississippi desde la desembocadura hasta la cabecera del mismo y partiendo de ella siguiendo la misma línea recta en dirección del oeste por el 45° de latitud septentrional hasta unirse con el mar Pacífico. Al oeste, el Océano Pacífico desde el punto arriba señalado hasta el Cabo de Hornos incluyendo las islas que se encuentran a diez grados de distancia de dicha costa. Al este, el Océano Atlántico desde el Cabo de Hornos hasta el golfo de México y desde allí hasta la desembocadura del río Mississippi. No están comprendidas en estas demarcaciones Brasil y Guayana”
«Dado que las colonias de la América española constituían una unidad (…) no debía segmentarse tras la emancipación, de lo contrario se debilitarían geopolíticamente (…) Miranda planificó la construcción de un vasto estado unitario de proporción continental (…) se quería sentar las bases para hacer de Hispano-América una potencia (…) El proyecto también contempla la construcción de un canal de navegación en el istmo de Panamá (…) Su proyecto independentista estaba íntimamente vinculado a su proyecto de construcción de un gran estado continental donde se articularían todas las provincias y reinos de la América española»
El siguiente texto es un fragmento del ensayo titulado «La unidad americana en el discurso mirandino» (Instituto de Estudios Hispanoamericanos, Ensayos Históricos, Caracas, junio de 2009) y publicado en la web de la biblioteca electrónica Scientific Electronic Library Online (SciELO). Autores: Jorge Jesús Villasmil Espinoza y Ligia Berbesí de Salazar (Universidad del Zulia).
Significados de la unidad americana en el discurso mirandino
Como ya lo hemos referido, Miranda (1750-1816), pasó los años más importantes de su vida en Europa. Allí al parecer estudió detenidamente los textos de los principales ideólogos de las tendencias de vanguardia en lo filosófico y político (liberalismo clásico y racionalismo): Locke, Voltaire y Rousseau, entre otros. Estos pensadores son para la época los arquitectos de un modelo de sociedad basada en principios y valores tales como: la igualdad, justicia, solidaridad y libertad, preámbulo de las democracias modernas. En este sentido, las propuestas políticas formuladas por Miranda deben ser interpretadas en el contexto de las transformaciones ideológicas y políticas sucedidas en el viejo continente en el transcurrir del siglo de las luces; las cuales se enmarcan en líneas generales en la Ilustración, corriente renovadora y modernizadora del pensamiento, opuesta a los fundamentos de la sociedad del antiguo régimen y a las contradicciones espirituales que en ella se engendraban. Desde esta perspectiva, el proyecto político mirandino que tenía como propósito fundamental la independencia absoluta de las colonias hispanoamericanas, consideradas como una unidad política y cultural, precisa implícitamente una concepción de identidad que constituye un factor cardinal de su discurso histórico. Sigue leyendo








