¿Albores de una nueva geografía?

«Hispanoámerica ya hace dos siglos sufrió un artificial fraccionamiento que hoy parece reiniciarse en el Sur de America del Sur. La balcanización de los virreynatos Españoles comenzó con el Plan Inglés de 1711 iniciado por el Gral. Thomas Maitland en 1804″

Artículo del abogado internacionalista Javier Cornejo publicado el 14 de abril de 2014 en el periódico digital argentino El Tribuno.

Mapa invertido de Hispanoamérica en la época virreinal (hace poco más de doscientos años).

Mapa invertido de Hispanoamérica en la época virreinal (hace poco más de doscientos años).

A las cruentas guerras en el norte de Africa se le suman las masacres de los rebeldes perpetradas en Siria que hoy, paradójicamente, fueron reducidas a casi la inexistencia de información por parte de la prensa occidental. Prensa ahora ocupada en denostar a Rusia por su participación en los sucesos de Ucrania.

¿Qué pasa hoy en Siria? A Occidente ya parece no importarle.

El mapa geográfico y poblacional de las regiones mencionadas se encuentra en proceso de profundas alteraciones.

¿Y en América?

Es preciso referir que Hispanoámerica ya hace dos siglos sufrió un artificial fraccionamiento que hoy parece reiniciarse en el Sur de America del Sur. La balcanización de los virreynatos Españoles comenzó con el Plan Inglés de 1711 iniciado por el Gral. Thomas Maitland en 1804.

El Plan Operativo determinaba: tomar Buenos Aires, formar un Ejército de nativos que conquistara Chile, de allí conquistar el Perú con la flota inglesa, tomar Caracas, formar un Ejército de nativos y conquistar Nueva Granada (Colombia). Desde allí con transportes navales británicos marchar sobre Perú ensamblando con el ejército de Buenos Aires.

¿Fue casualidad la participación de José de San Martín, el Almirante Thomas Cocharne y Simón Bolivar en este derrotero? Sigue leyendo

Las Indias y el derecho indiano

Nota originariamente titulada «El conocimiento de las Indias es fundamental para el estudio del derecho indiano», que se publicó en el sitio web chileno de Universia (Red de Universidades), el 2 de octubre de 2008.

«El conocimiento de las Indias es fundamental para el estudio del derecho indiano»

"Buen gobierno. Presidente, oidores, alcaldes, fiscal y alguacil mayor de este reino" (Audiencia Real). Facsímil de un grabado (representando a los oidores de una Real Audiencia) en la colección de la Biblioteca de la Corte Suprema de Chile.

Facsímil de un grabado del cronista indo-hispano Felipe Guamán Poma de Ayala, donde se representa a los oidores de una Real Audiencia (colección de la Biblioteca de la Corte Suprema de Chile).

Así lo manifestaron el decano de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Alejandro Guzmán, y el presidente del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano, Eduardo Martiré, en el marco de la inauguración del decimosexto congreso de la sociedad académica.

El derecho indiano es un área consolidada en el ámbito de los estudios jurídicos y provoca un creciente interés en la comunidad académica, afirmó el decano de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad de Católica de Valparaíso (PUCV), Alejandro Guzmán Brito, en el marco de la inauguración del XVI Congreso del Instituto Internacional de Historia del Derecho Indiano.

Organizado por las facultades de Derecho de la Universidad de Chile y de la PUCV, el encuentro se celebró en un conocido hotel de Santiago y fue inaugurado en un acto realizado en la casa central del plantel capitalino. Sigue leyendo

Patria y nación en José Cecilio del Valle

«Valle apela a una unidad superior, la nación, gran patria o federación, mediante la unión de otras patrias chicas, leales, fraternales, en las que se hallen todas unidas las distintas clases sociales; de ahí que defienda a los tradicionales como recuperables para la causa de la federación y trate de encontrarles algún tipo de patriotismo. Valle da prioridad a la pertenencia ampliada sobre la local, a la gran patria sobre la chica sin negar ninguna de ellas»

Retrato de José Cecilio del Valle, en un óleo de la escuela guatemalteca del siglo XIX (Museo Nacional de Historia, Ciudad de Guatemala).

Retrato de José Cecilio del Valle, en un óleo de la escuela guatemalteca del siglo XIX (Museo Nacional de Historia, Ciudad de Guatemala).

El siguiente texto es un fragmento del ensayo titulado «Los espacios de la patria y la nación en el proyecto político de José Cecilio del Valle», de Teresa García Giráldez (Anuario de Estudios Centroamericanos, Universidad de Costa Rica, 22(1): 41-81, 1996)

José Cecilio del Valle, siguiendo la tendencia general de los pensadores de la independencia, prefiere utilizar el término patria al de nación. Elige este término para titular del periódico que dirige a partir de 1820: “El Amigo de la Patria” y que no se limita a repetir al pie de la letra, sino que completa con los debates políticos y constitucionales que estaban teniendo lugar en Europa y América.

M. Quijada sostiene que se prefiere el término “patria” porque es más fácil de identificar; hace referencia al territorio, al lugar de nacimiento y al vínculo de lealtad que este hecho despierta(21): “La América es mi patria y todo ciudadano debe amar la que tenga.”(22).”… en la América: en el continente digno donde hemos nacido… O cara patria!”(23).”… siendo Guatemala mi patria de origen, de domicilio y de elección (…) nacido en Guatemala: formado en Guatemala: distinguido en Guatemala con honores de diversa especie, los derechos de esta digna Nación deben ser sagrados para mi”(24). Sigue leyendo

El patrimonio de la lengua es asunto de todos

«en el siglo XIX operaron factores políticos, sociales y económicos que llevaron a darle al español en Hispanoamérica una base cada vez más ancha y firme (…) Hoy, en un mundo multipolar y estando el 90% de los hablantes de español en América, la situación ha cambiado. La lengua es de todos los que la hablamos (…) en la orilla americana del español, debemos ser más activos en la gestión de nuestra propia lengua»

lengua española en americaArtículo de Carlos Leáñez Aristimuño, lingüista y profesor del Departamento de Idiomas de la Universidad Simón Bolívar de Caracas, publicado el 20 de octubre de 2013 en el periódico digital venezolano El Nacional.

Tomo el avión en Madrid y, tras más de una decena de horas y miles de kilómetros, me bajo en Buenos Aires y sigo hablando la misma lengua. ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo se ha logrado que una lengua grande, como el español –regada en territorios inmensos, en competencia con otras lenguas, poseedora de centenares de millones de hablantes que realizan las más disímiles actividades– se mantenga unida?

El XIX: La gran expansión

Cuando los hispanoamericanos nos separamos de España, algunos pronosticaron que la pérdida del lazo político común conllevaría una fragmentación de nuestra lengua en estas latitudes. Pero el cataclismo político no tuvo un correlato cultural: lengua y religión no fueron seriamente amenazadas.  El español no sólo se mantuvo unido, sino que sus hablantes pasaron de alrededor del 30%­ a más del 90% en menos de un siglo. Nunca ha tenido nuestra lengua un ciclo de expansión tan amplio y profundo. ¿Cómo ocurrió esto? Sigue leyendo

La verdad sobre la historia de la América hispana

Video del economista y abogado argentino Dr. Julio Carlos González, autor de la obra «La involución hispanoamericana. De provincias de las Españas a territorios tributarios. El caso argentino, 1711-2010». La monumental obra del Dr. González es sintéticamente expuesta en el resumen que significa el compendio que presentamos, donde se expone didácticamente, con absoluta claridad, la verdadera historia del fraccionamiento de la América española que se nos ocultó, y adrede se nos tergiversó durante más de dos siglos.

Pueden ver un video más extenso sobre el tema con una entrevista completa pulsando en el siguiente enlace: https://hispanoamericaunida.com/2013/06/30/la-involucion-hispanoamericana/

 

Contrabando, piratería y conciencia hispanoamericana

«Los piratas (…) sólo destacaron como ladrones y asesinos de todo cuanto oliera a español, siendo pagados con la misma moneda por parte castellana. Mayor importancia adquirieron los corsarios y piratas directamente respaldados por gobiernos y por empresarios europeos (…) Su resultado más negativo fue que su brutal acción originase pronto en las Indias una fuerte xenofobia, que desde entonces y hasta hoy ha sido el factor quizá más importante en la preservación de una personalidad cultural e histórica hispanoamericana, latinoamericana o como quiera llamársela, pero que llegaría a ser muy fuerte y muy bien definida»

i

Grabado que representa el incendio de la ciudad de Panamá en 1670 por parte de bucaneros ingleses al mando del pirata Henry Morgan, quien pocos años más tarde fue nombrado caballero por el rey Carlos II de Inglaterra.

El siguiente texto es un extracto de la obra «América Hispánica (1492-1898)» (Capítulo IX: La defensa de las Indias; Sección 2: Contrabando exterior, piratería y guerra), del historiador e investigador americanista Guillermo Céspedes del Castillo. La primera edición fue realizada por Labor (Barcelona, España) en 1983.

Es importante subrayar que en el que denominamos “contrabando exterior” con las Indias, el protagonista inicial y pionero es algún portugués que, cristiano nuevo o no, abre el camino, a través de judíos de los Países Bajos, a todos los extranjeros. Esto ocurre, antes o después, en todos los puertos atlánticos de las Indias, como veremos, y ya expusimos en el caso de Buenos Aires (supra, Cap. V.2). En el mismo lugar nos referimos al desarrollo del contrabando en las costas del Pacífico, tanto en torno al galeón de Manila como a la conexión entre el comercio  de Filipinas y el interprovincial indiano. La habilidad de los colonos castellanos para sortear prohibiciones de comercio y eludir restricciones legales al tráfico, indica que aprendieron la lección de los portugueses, resultando buenos discípulos en las delicadas artes del comercio. De pasada merece anotarse una de las ironías de la historia: los judíos españoles, y luego portugueses, expulsados de sus patrias se convirtieron en el motor y vanguardia de la más formidable amenaza contra el monopolio español de las Indias y el poder económico de las dinastías reales que les expulsaron. Si esto fue deliberada y gigantesca venganza, o bien resultado ocasional de la pura mecánica de los negocios y de oportunidades no buscadas, aunque bien aprovechadas, es punto que no nos hallamos en condiciones de dilucidar.

Lo que sí está claro es el hecho de que el contrabando exterior se convierte en las Indias en elemento fundamental de su sistema de integración económica ya descrito Sigue leyendo

La leyenda negra hispanoamericana

Artículo de Javier Sáenz del Castillo Caballero, historiador americanista y profesor de historia en la Universidad CEU San Pablo de Madrid.

fd

Detalle de un grabado del holandés T. de Bry que ilustra «América, Parte 4» incluida en «Grands Voyages» (1594). Se ve a unos indios vertiendo oro fundido en la boca de un español para saciar su ambición. Al fondo, mutilan cuerpos para comerlos. Es decir, presenta a los españoles como inmorales avariciosos y a los indios como salvajes caníbales.

 La Leyenda Negra no es sólo una visión negativa de España y de los países hispánicos que se difunde en Europa durante la Edad Moderna, sino que se ha transformado en parte del imaginario colectivo vigente en la cultura hoy dominante en occidente. Más aún, se ha producido por ello una “interiorización” de la misma en España y América, una asunción por nuestra sociedad de muchos de los postulados falsamente históricos sobre nuestro propio pasado en que tal imagen se fundamenta. Esta pervivencia y generalización de la Leyenda Negra resulta un elemento perturbador en el conocimiento de nuestra propia Historia, y como tal, un elemento negativo en el desarrollo de nuestra sociedad en aquellos aspectos que implican un trasfondo histórico, y al mismo tiempo es un factor perjudicial en las relaciones de España con los pueblos hermanos de América. El artículo incluye una definición de la Leyenda Negra, sus objetivos y características, trata los contenidos esenciales de la misma y explica el desarrollo histórico de la leyenda negra: sus orígenes, como se desarrolla en los siglos XVI y XVII, durante el siglo de la ilustración y en la época contemporánea, así como la polémica del V centenario

“Quien es dueño del presente, escribe el pasado.
Y quien escribe el pasado, dominará el futuro”
George Orwell

Cuando se aborda la historia de Hispanoamérica (sea de forma general, sea sobre un periodo, territorio o aspecto concreto), o, más reducido, cuando se trata la historia de España sin hacer referencia al Nuevo Mundo, tarde o temprano nos encontramos con el fenómeno que se ha dado en llamar “Leyenda Negra”, como si se tratara de un fantasma cuya visión fuera inevitable. Y aparece tanto de forma inconsciente, reflejándose en el resultado final del trabajo (ya sea éste histórico, literario, periodístico, o de cualquier otro tipo) de los distintos autores algunas de las opiniones y explicaciones que de la historia hispanoamericana proporciona dicha leyenda, como conscientemente, cuando el autor en cuestión, mientras realiza su tarea, se enfrenta ante la reflexión de si lo que está haciendo se corresponde con la verdad o con el tópico, o incluso con la falsedad; pero unos tópicos y unas falsedades, unas deformaciones históricas en suma, tan persistentes y tan definidas que hasta gozan de nombre propio.

Y es que esa leyenda de la que hablamos no es simplemente una fábula caprichosa, ni algo que pertenezca al pasado y que hoy podamos tratar con el desapasionamiento que permite la lejanía en el tiempo. Lo que denominamos “Leyenda Negra” pretende ser una explicación supuestamente objetiva de la historia, y como tal es un elemento del pasado y también del presente, por cuanto es una especie de la memoria histórica que continúa hasta nuestros días, configurando para muchos la manera como entienden esa historia. Sigue leyendo

Sobre imperio e imperialismo

«Si un día fuimos grandes, ¿Cómo no hemos de volver a serlo cuando sirvamos en plenitud a nuestros no igualados destinos? (…) Os decía que como imperialismo, no. Imperialismo es el sentido hegemónico de un pueblo sobre otro pueblo, que salta sobre las cuestiones de derecho, que salta por encima de la justicia. Esto no es de nosotros. Debemos ir a una reintegración de los pueblos hispánicos» (Jorge Luna Yepes)

Artículo de Francisco Núñez Proaño, director del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica. Publicado originalmente bajo el título «Imperio e imperialismo en Jorge Luna Yepes y Julius Evola» en el sitio web Coterráneus, el 28 de septiembre de 2011.

Las Indias (América Hispana) en su máxima extensión territorial, hacia 1790.

Las Indias (América Hispana) en su máxima extensión territorial, hacia 1790 [pulse en el mapa para ampliar].

NOTA: Las opiniones y expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente siempre como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

En el estudio de los sistemas políticos comparados, que decepcionantemente la mayoría de veces se reduce a las distintas formas de democracia, Imperio e imperialismo parecerían sinónimos, sin embargo, a la luz de la concepción tradicionalista de Julius Evola por un lado, y nacionalrevolucionaria o de tercera posición de Jorge Luna Yepes por el otro, son antítesis “lo más opuesto” que pueda concebirse.

En la historia de las ideas, en particular de las ideas políticas ecuatorianas, pocos pensadores han alcanzado un grado de claridad y penetración sobre las causas de la decadencia de la idea política y su expresión plasmada en la realidad: el Estado. Jorge Luna Yepes, prácticamente un desconocido en nuestros días, fue un líder político ecuatoriano, así como historiador, y figura máxima del movimiento de tercera posición Acción Revolucionaria Nacionalista Ecuatoriana durante la segunda mitad del siglo XX.

En el caso particular de este artículo nos interesan sus ideas políticas desarrolladas y expuestas en sus escritos a lo largo de las décadas, específicamente la de Imperio y la de imperialismo; Luna entendía a ambos conceptos como enfrentados entre sí, y así nos lo señala claramente, definiendo al Imperio de la siguiente forma:

“Vosotros sabéis que una vez fuimos tan grandes que en nuestras lindes el sol no se ponía. Y siendo esto una verdad en el campo físico, lo era más profundamente en el campo del espíritu… (el) Imperio español de la decadencia, fue quedar confiadamente en el campo de la inactividad. Nosotros tenemos que reaccionar contra algo que se hizo vicio nuestro, pero que no fue de nuestros mayores. Esta inactividad después del éxito no es consustancial con el genio hispano… Si un día fuimos grandes, ¿Cómo no hemos de volver a serlo cuando sirvamos en plenitud a nuestros no igualados destinos?… tenemos que lanzarnos a la reconquista de lo que fue nuestro¿Qué fue nuestro? Nuestra fe, nuestra grandeza imperial. El Imperio. ¿Imperialismo? Imperialismo, no…”[1]

En cambio, imperialismo para él significa lo siguiente:

“¿Y cómo no vamos nosotros a volver por lo que antes fuimos? ¿Cómo vamos a rehacer este Imperio? Os decía que como imperialismo, no. Imperialismo es el sentido hegemónico de un pueblo sobre otro pueblo, que salta sobre las cuestiones de derecho, que salta por encima de la justicia. Esto no es de nosotros. Debemos ir a una reintegración de los pueblos hispánicos. ¿Qué se llame Imperio? Es discutible. El nombre es menos importante…. Afirmación imperial, no… imperialista”.[2] Sigue leyendo

La constitución política de Hispanoamérica

«Las llamadas independencias (…) fueron un movimiento oligárquico (…) una separación de la Monarquía (…) El destino de los Reinos a uno y al otro lado del atlántico fue distinto, en el caso de la península se produjo su unificación bajo la forma de Estado nacional, en el caso americano, al contrario, se produjo la dispersión de los Estados sucesores  (…) a pesar de que la evidencia nos habla de problemas comunes, de progresos comunes, de ideas comunes, de una historia común, en el imaginario americano las llamadas independencias siguen siendo consideradas un hecho fundacional (…) la invención de la nación en los países hispanoamericanos se fundó en la mitificación de las independencias»

 Artículo originalmente titulado «La constitución política de Hispanoamérica: Estados, colonias, naciones y padres de la patria», de Manuel José Vial Dumas (Universidad de Gerona), incluido en «América Latina y el Mediterráneo: ideas en contacto» -XIV Congreso de la FIEALC, Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas, 14-16 de octubre de 2009, publicado por Ediciones del Orto – Ediciones Clásicas, S.A. (Madrid, 2011). 

La constitución política de Hispanoamérica: Estados, colonias, naciones y padres de la patria

P

Reino de las Indias (Hispanoamérica) en la portada de «Primer(a) Nueva Corónica y Buen Gobierno», del cronista indohispano Felipe Guamán Poma de Ayala.

Hasta hace no mucho tiempo, para los politólogos y juristas, la idea del Estado-nación se alzaba como el modo de organización  definitivo de las sociedades humanas, ni se cuestionaba su existencia futura, ni se entendía como una institución histórica (es decir que ha nacido y desaparecerá en ella), sino como un ente abstracto dotado de perennidad. En el mundo contemporáneo esa idea se ha agotado.

Es uno más de los edificios demolidos por la postmodernidad, tales como las ideologías o el progreso indefinido. La idea de Estado-nación se derrumba desde sus propios cimientos. Los estudiosos del fenómeno político de la Unión Europea ya vienen acusándolo desde hace tiempo (Díez-Picazo 1988, Jáuregui 1998, Arnaud 2000, Offe 2000, Mercado 2005, Cantaro 2006, entre muchos otros) y, aunque hoy por hoy la crisis del estado hispanoamericano no es tan manifiesta como la europea, se hace necesario y oportuno ocuparse del problema. Aquí pretendemos sólo dar algunas pistas, bien conocidas entre los historiadores, sobre el origen del estado en Hispanoamérica y la mitología que se ha tejido en su desarrollo, en especial al momento de las llamadas guerras de independencia. Sigue leyendo

Invasiones inglesas

«Esos grupos de obediencias inconfesables sembraron la ideología balcanizadora de la Ecumenidad Hispánica, maniobrando para conducir totalitariamente la política con la “panacea” del constitucionalismo liberal. Para ello utilizaron instrumentos que iban desde los diplomáticos hasta los simples viajeros espías (…) El Plan del “Precursor” estaba coordinado con una tentativa de conflagración continental preparado en Inglaterra»

Detalle de la obra "Asalto de los Ingleses a la brecha de la Ciudadela" del artista E. F. Burney. Toma de la Ciudad de Montevideo el 3 de febrero de 1807, durante las Invasiones Inglesas

Detalle de la obra «Asalto de los Ingleses a la brecha de la Ciudadela» del artista Edward «Francisco» Burney. Toma de la Ciudad de Montevideo el 3 de febrero de 1807, durante las Invasiones Inglesas

Artículo de Luis Alfredo Andregnette Capurro publicado el 22 de enero de 2012 en la web “Crítica revisionista” (tomado de la bitácora “El Blog de Cabildo”).

NOTA: Las opiniones y expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente siempre como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

Todo lo que existe sólo puede comprenderse con la perspectiva que nos ofrece el pasado. Así en los hombres como en los pueblos. Ya lo decía el poeta: “sólo orillas somos y en lo hondo de nosotros corre / sangre de lo que fue / fluye hacia quienes vendrán / sangre de nuestros ancestros, llena de orgullo e inquietud…” La verdad nos dice con alta voz que “venimos del ayer”. Lo Cristiano Americano, la Patria Grande, son claros frutos de la boda de sangre entre las Españas de Yugo y Flechas con la Roma Católica.

Por ello el Misterio de Iniquidad encarnado en la pérfida Albión se lanzó a despedazarlo. Largo es el rosario de agresiones. En un principio fue Francis Drake con sus saqueos, robos y profanaciones. Luego hizo pie en el Caribe cuando ocupó Jamaica y Honduras y atacó Darien en el siglo XVII, agresión que se repitió con Walpole contra Panamá. En los siglos siguientes aceleró su acción con sectarios pertenecientes a una central ideológica esotérica y juramentos secretos e incondicionales. Las monedas de Judas hicieron el resto, y algunos de esos traidorcitos sin tener conciencia de que nuestra historia es pasión, prometieron a cambio de armas y oro incorporar el Reino de Santa Fe de Bogotá, Maracaibo, Santa Marta y Cartagena a los dominios de Su Majestad Británica. Sigue leyendo