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El fracaso de la independencia

» las nuevas Repúblicas fueron inventadas por necesidades políticas y militares del momento, no porque expresasen una real peculiaridad histórica (…) nadie puede explicar en qué consisten las diferencias “nacionales” entre argentinos y uruguayos, peruanos y ecuatorianos, guatemaltecos y mexicanos. Nada tampoco -excepto la persistencia de las oligarquías locales, sostenidas por el imperialismo norteamericano- explica la existencia en Centroamérica y las Antillas de nueve repúblicas»

caudillismoEl siguiente texto está extraído de la obra «El laberinto de la soledad», de Octavio Paz, escritor, diplomático y premio Nobel de Literatura en 1990. 

“La Independencia hispanoamericana, como la historia entera de nuestros pueblos, es un hecho ambiguo y de difícil interpretación porque, una vez más, las ideas enmascaran a la realidad en lugar de desnudarla o expresarla. Los grupos y clases que realizan la Independencia en Sudamérica pertenecen a la aristocracia feudal nativa; eran los descendientes de los colonos españoles, colocados en situación de inferioridad frente a los peninsulares. La Metrópoli, empeñada en una política proteccionista, por una parte impedía el libre comercio de las colonias y obstruía su desarrollo económico y social por medio de trabas administrativas y políticas; por la otra, cerraban el paso a los “criollos” que con toda justicia deseaban ingresar en los altos empleos y a la dirección del Estado. Así pues, la lucha por la Independencia tendía a liberar a los “criollos” de la momificada burocracia peninsular aunque, en realidad, no se proponía cambiar la estructura social de las colonias. Cierto, los programas y el lenguaje de los caudillos era “moderno”, eco de los revolucionarios franceses y, sobre todo, de las ideas de la Independencia norteamericana. Pero en la América sajona esas ideas expresaban realmente a grupos que se proponían transformar el país conforme a una nueva filosofía política. Y aún más: con esos principios no intentaban cambiar un estado de las cosas por otro sino, diferencia radical, crear una nueva nación. En efecto: los Estados Unidos son, en la historia del siglo XIX, una novedad mundial, una sociedad que crece y se extiende naturalmente. Entre nosotros, en cambio, una vez consumida la Independencia las clases dirigentes se consolidan como herederas del viejo orden español. Rompen con España pero se muestran incapaces de crear una sociedad moderna. No podía ser de otro modo, ya que los grupos que encabezaron el movimiento de Independencia no constituían nuevas fuerzas sociales, sino la prolongación del sistema feudal. La novedad de las nuevas naciones hispanoamericanas es engañosa; en verdad se trata de sociedades en decadencia o en forzada inmovilidad, supervivencias y fragmentos de un todo deshecho.

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El español en América

«Es, pues, nuestro español muy propio y característico de estas tierras en sus diversos niveles (fonológico, fonético, gramatical y léxico) cuyos cambios responden a la natural tendencia diferenciadora de las lenguas, pero que no ponen en riesgo su unidad porque pervive un fondo común “mucho más poderoso que los particularismos»

Artículo del lingüista y escritor Róger Matus Lazo publicado en la sección de opinión del periódico digital nicaragüense El Nuevo Diario (2 de noviembre de 2013).

Mapa que muestra las zonas de América donde se habla habitualmente español.

Mapa que muestra los territorios de América donde se habla habitualmente español.

A José Moreno de Alba, in memoriam

Cuando Boabdil, llorando, abandona en 1492 Granada -último baluarte moro-, no solo terminaban más de setecientos años de dominación árabe en la Península Ibérica, sino que ocurrían otros dos acontecimientos de singular importancia para nuestro idioma: la publicación de la primera Gramática de Nebrija, obra que sienta las bases del español escrito y literario, y la más descomunal empresa que registra la historia de España: el descubrimiento de América.

Dos intérpretes trajo Colón al Nuevo Mundo: Rodrigo de Jerez y Luis Torres. El primero había incursionado por tierras de Guinea, y el segundo era un judío converso que hablaba hebreo, caldeo y árabe. Sin embargo, el Almirante tuvo que recurrir en un comienzo al “lenguaje” de las señas, como ocurrió con los indios de las Antillas, las primeras tierras descubiertas y colonizadas. Por eso nos dice el Fray Bartolomé de Las Casas que “las manos les servían de lengua”. La lengua entonces, único camino para llegar al conocimiento, se había convertido en un obstáculo para el invasor español y su empresa que incluía, entre otros, tres de sus más importantes expedientes: el trabajo, el mestizaje y la catequización.

Y se inicia el proceso de hispanización que implica, en primer lugar y paralelamente, una doble vía: el conquistador impone su lengua –y su religión y su cultura-, pero se ve obligado a aprender también la lengua indígena.

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Las Indias no eran colonias

«Las Leyes de la Recopilación de Indias nunca hablaban de colonias, y en diversas prescripciones se establece expresamente que son Provincias, Reinos, Señoríos, Repúblicas o territorios de Islas y Tierra Firme incorporados a la Corona de Castilla y León, que no podían enajenarse (…) El principio de la incorporación de estas Provincias implicaba el de la igualdad legal entre Castilla e Indias, amplio concepto que abarca la jerarquía y dignidad de sus instituciones» (Dr. Ricardo Levene)

Recopilación de las leyes de los Reynos de las Indias, edición de 1681 (Madrid).

Recopilación de las leyes de los Reynos de las Indias, edición de 1681 (Madrid).

Declaración de la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina sobre la denominación de colonial a un período de la historia arrgentina (y americana en general) -1948. Tomado de “LAS INDIAS NO ERAN COLONIAS”, tercera edición, del Dr. Ricardo Levene, Colección Austral Ed. Espasa-Calpe, Madrid, 1973, página 153. Publicado en el sitio web del Instituto Ecuatoriano de Cultura Hispánica.

En la sesión de fecha 2 de octubre de 1948, la Academia Nacional de la Historia trató el siguiente proyecto del presidente de la Academia, doctor Ricardo Levene, sobre la denominación de colonial a un período de la Historia Argentina.

Dice así el proyecto del doctor Levene, dictaminado en sentido favorable por los académicos integrantes de la Comisión Especial, señores Martín. S Noel, Arturo Capdevilla y Carlos Heras, y aprobado por la Academia:

«La investigación histórica moderna ha puesto en evidencia los altos valores de la civilización española y su transvasamiento en el Nuevo Mundo

»Como un homenaje a la verdad histórica, corresponde establecer el verdadero alcance de la calificación o denominación de colonial, a un período de nuestra Historia.

»Se llama comúnmente el período colonial de la Historia Argentina a la época de la dominación española (dominación que es señorío o imperio que tiene sobre un territorio el que ejercer la soberanía), aceptándose y transmitiéndose por hábito aquella calificación de colonial, forma de caracterizar una etapa de nuestra historia, durante la cual estos dominios no fueron coloniales o factorías, propiamente dichas.

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En torno a una solución hispanoamericana

«Los problemas de Hispanoamérica sólo podrían ser resueltos atendiendo a la realidad. Esto es, conociéndola. La idea de una cultura original de esta América empieza a desarrollarse en la mente de los pensadores hispanoamericanos (…) se quiere la emancipación de la mente hispanoamericana, para que ésta alcance su propia realización (…) Fiel a este espíritu, Bello ha defendido la realidad básica de Hispanoamérica, que inútilmente han tratado de negar sus reformadores: España»

El siguiente texto es un fragmento extraído del ensayo titulado «El pensamiento latinoamericano» (Primera parte. VII. En torno a una solución hispanoamericana), del filósofo Leopoldo Zea. Tomado del sitio web Proyecto Ensayo Hispánico (ensayistas.org)

Vista de la Casa Central de la Universidad de Chile, con la estatua de Andrés Bello.

Vista de la Casa Central de la Universidad de Chile, con la estatua de Andrés Bello.

Hispanoamérica también tiene sus valores; no todo es negativo en ella. Expresión de estos valores lo han sido, por un lado, las gestas de independencia y, por el otro, las nuevas gestas tendientes a realizar la emancipación mental de Hispanoamérica. Andrés Bello hablaba de ese espíritu de sacrificio y amor a la libertad de los hogares, que los hispanoamericanos habían heredado de España. Los hispanoamericanos tenían grandes defectos, pero también grandes cualidades. El problema tenía que ser resuelto potenciando las cualidades y reduciendo los defectos en lo posible. Si se analizaban con atención tales defectos, podrían igualmente ser encontrados en los pueblos más ejemplares de la historia. Norteamérica, con todo y sus grandes cualidades, tenía defectos frente a los cuales Hispanoamérica podía hacer resaltar virtudes que de otra manera permanecerían ocultas.

Francisco Bilbao también pone el acento en estas diferencias mediante las cuales es posible hacer resaltar cualidades propias de Hispanoamérica. El crecimiento de los Estados Unidos le preocupa por su vecindad con la América hispana. Sabe que tratarán de extender su influencia dominando a la débil Hispanoamérica. Los Estados Unidos, dice, extienden cada día más sus garras “en esa partida de caña que han emprendido contra el sur […]. Ayer Texas, después el norte de México […] Panamá” (Bilbao 1988). Para contrarrestar este peligro piensa en un Congreso Panamericano, buscando la unidad indoamericana, la unidad de la América indo-española. Su sueño será vano.

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A nuestra América

«Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes» (José Martí)

El siguiente texto es un fragmento extraído del Capítulo 24 de la obra “La Patria Grande: La reunificación de Hispanoamérica. Historia de una idea persistente”, de Raúl Linares Ocampo (edición de 2010).

4.nuestra-americaLa oposición a la ideología de la autodenigración es tan antigua como ésta, según prueban los ejemplos del presente estudio; y de no estar Nuestra América irremisiblemente perdida, la resistencia debía incrementar según el enemigo avanzaba, esgrimiendo el mito de su superioridad racial y de la inferioridad e ineptitud del hispanoamericano. La primera conferencia panamericana, la lucha por la independencia de Cuba y el peligro de su anexión a E.U. eran un escenario propicio para que una individualidad poderosa como José Martí se levantara en adalid de la resistencia; ya había escuchado Hispanoamérica en sus crónicas (1889-1890) sobre la primera Conferencia Panamericana una voz de alerta. En su ensayo Nuestra América (1891), que es un Manifiesto de fe en la salvación de América, lanza una Proclama en la lucha continental de Norte y Sur, un llamado a organizar la resistencia, a formar un arsenal de ideas, a crear el hombre real americano y la América Nuestra. De este artículo, que debería ser en nuestras escuelas un clásico del idioma y las ideas, haremos un extenso extracto, a fin de que el lector tenga la oportunidad de subsanar, por lo menos en parte, la omisión de la escuela.

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde… ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima”.

El espíritu aldeano dividió Hispanoamérica; cada mandón local dio por bueno el orden neocolonial mientras le aseguró privilegios; mas ya se acerca, Destino Manifiesto en mano, el gigante que nació pigmeo y ha de ponerle la bota encima. Sigue leyendo

Andrés Bello: idioma y literatura

«El lenguaje era para Bello el vehículo principal para la construcción de un nuevo orden político en la Hispanoamérica independiente (…) el idioma castellano podía jugar un papel integrador no sólo en el sentido de acercar mediante la cultura a las diferentes capas de la sociedad, sino también en el sentido de fomentar un sentimiento de nacionalidad que valorizase la estabilidad y el orden»

"Gramática de lengua castellana destinada al uso de los americanos", por Andrés Bello. Edición de Imprenta del Progreso (Santiago de Chile, 1847)

«Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos», por Andrés Bello. Edición de Imprenta del Progreso (Santiago de Chile, 1847)

El siguiente texto es un fragmento del ensayo titulado «El significado histórico de la obra de Andrés Bello», del historiador Iván Jaksic (Centro de Estudios para América Latina, Universidad de Stanford, Santiago de Chile). Tomado del sitio web de la Fundación Manuel Giménez Abad.

Aunque Bello poseía un alto grado de conocimientos en una amplia gama de materias, fue el lenguaje su interés más central y sostenido, interés que manifestó mediante el cultivo de los estudios gramaticales, la poesía, y la historia y crítica literaria. Bello se dedicó más consistentemente a la primera, aunque la segunda y tercera constituyeron también elementos claves en sus planes para el desarrollo nacional.

El lenguaje era para Bello el vehículo principal para la construcción de un nuevo orden político en la Hispanoamérica independiente. El potencial del idioma, en este sentido, no fue inmediatamente obvio para el venezolano: de hecho, le tomó varios años de estudio y experiencia el establecer una conexión entre lenguaje y nación. Pero una vez que lo hizo durante su estadía en Inglaterra en la década de 1820, estudió esta conexión con una tenacidad solamente comparable a su trabajo en la preparación del código civil. E incluso en esta última actividad, la relación entre lenguaje y ley es muy fuerte. Sigue leyendo

Un nuevo mundo: el ser hispanoamericano

«de esa mezcla fecunda de razas surge otro mundo, con nuevas ciudades, nueva concepción del orden y de la vida, por lo que no es europeo, africano, ni aborigen, es hispanoamericano (…) Esa singularidad nos hace diferentes, nos identifica y determina el ser hispanoamericano actual  a unirse, organizarse y extenderse hasta ejercer un papel rector mundial en este siglo»

hispanoamerica verde iiEl siguiente texto es un fragmento del editorial publicado el 12 de octubre de 2013 bajo el título «El 12 de octubre» en el diario de análisis y opinión «El Nuevo Siglo».

Hecho histórico oficial sin precedentes, así otros hubiesen deliberadamente o por azar navegado por su cuenta y penetrado por estas regiones, como lo recuerdan las leyendas de los mismos indígenas. El genial navegante, que expone su vida y la de sus compañeros de aventura en la intrépida empresa, buscaba una nueva ruta al Asia, con la finalidad de quebrar el monopolio de los marinos y comerciantes venecianos que vendían muy caras las mercancías que importaban, por lo que  casi sin proponérselo se tropieza con lo que le parece un Nuevo Mundo. Las naves en las que se embarca son relativamente pequeñas y frágiles, -vimos las réplicas al tamaño en Madrid- sorprende que hubiesen podido cubrir semejante distancia y sobrevivir el miedo y las tormentas que los azotan durante el azaroso viaje en el cual los desesperados marinos intentan el motín cuando consideran que están cerca del abismo insondable que según la leyenda siniestra  se traga las naves. La realidad y la leyenda se mezclan en esas primeras impresiones que algunos de los exploradores confunden con el Paraíso, al divisar la desnudez femenina y conocer su pasión, como la abundancia de alimentos y cálido clima. Los viajeros venían de una España que salía de una crudelísima guerra que había templado su carácter y recibe el aliento espiritual para acometer grandes empresas. Sigue leyendo

«El español es el aire que respiro»

«El español es una lengua que recibió de América la alegría mestiza y rebelde de nuestra identidad y que logró colocar con la gran novela de Hispanoamérica el imaginario de nuestro continente en el mundo» (Antonio Skármeta)

palabras españolArtículo publicado por la periodista Mariela Sagel en el periódico digital panameño La Estrella el 20 de octubre de 2013.

Mucho se habla de la presencia de Mario Vargas Llosa en la próxima edición del Congreso de la Lengua Española (CILE), que a partir de hoy congregará en Panamá a autores, académicos, lingüistas, estudiantes, traductores y defensores del idioma.

Más allá de la intervención del premio Nobel peruano, quien el 22 de octubre presentará su última novela en Panamá, el peruano Alonso Cueto y el chileno Antonio Skármeta también se encuentran entre los protagonistas de esta cita literaria.

Anteriormente, Cueto ha participado en la Feria Internacional del Libro de Panamá, representando a Perú, país que fue el invitado de honor en el 2009. Al escritor le corresponderá coordinar el panel ‘Creación, comunicación y traducción’, que está insertado dentro del tema ‘El libro entre la creación y la comunicación’.

Para Cueto es natural que el congreso se lleve a cabo en Panamá, urbe a la que define como ‘una ciudad central a la historia de nuestra lengua’. ‘Es el puerto del que salieron las expediciones españolas que conquistarían Sudamérica, el punto de contacto entre los dos océanos, y el centro mestizo de nuestra cultura. Las culturas de África, España y la cultura nativa americana han coexistido allí durante tantos siglos’, Sigue leyendo

Lo que celebramos el 12 de octubre

«hoy en día ya todos lo tenemos suficientemente claro: no somos indios, negros ni blancos. Somos hispanoamericanos (…) entre los siglos XVI y XVII los territorios de la América hispana fueron testigo de un impulso civilizatorio inédito en la historia. En ningún otro período de la humanidad se fundaron tantas ciudades ni se organizaron tantas instituciones públicas (…) ninguna otra época de nuestra historia ha contribuido de una manera tan definitiva a decidir lo que hoy somos los hispanoamericanos (…) el 12 de octubre «celebramos lo que nos une». No lo que nos separa ni lo que nos confronta».

La Plaza Mayor de México en el siglo XVIII, momento de mayor esplendor cultural de Nueva España. Óleo de Antonio Prado (hacia 1769). Museo Nacional de Historia (Ciudad de México).

La Plaza Mayor de México en el siglo XVIII, época de mayor esplendor cultural de Nueva España. Óleo anónimo (hacia 1769). Museo Nacional de Historia ubicado en el castillo de Chapultepec (Ciudad de México).

Artículo del escritor y filólogo Mariano Nava Contreras publicado en el periódico digital venezolano El Universal (Caracas, 18 de octubre de 2013).

Resultó interesante escuchar las declaraciones de uno y otro lado del océano con motivo del Día de la Hispanidad. Por aquí se gritaron de nuevo las consabidas consignas indigenistas, todas muy reivindicadoras y justicieras, recordando el «holocausto indígena» y demás desmanes perpetrados por los españoles. La verdad es que hemos tenido más de doscientos años para reparar la situación de nuestros indígenas, pero al ver las condiciones de vida que en general siguen teniendo, no queda más remedio que pensar que tales consignas no son más que hipocresía y retórica vacía en el peor de los sentidos. Más bien todo indica que se trata de la misma trillada estrategia de manipulación de los sentimientos de la que tanto hablaba Aristóteles en su Retórica, y cuyo abuso por parte de los asesores políticos del gobierno es norma ya conocida y aburrida.

En realidad, para hablar con propiedad acerca de lo que ocurrió a partir del 12 de octubre de 1492, sobre todo cuando hay mucha gente pendiente de lo que sale de tu micrófono, hay que tener bastante seriedad y también un poco de cultura. Sobre todo hay que tener mucho cuidado con la ignorancia de juzgar y ponderar los hechos de los antiguos a través de nuestros conceptos modernos, aplicando nuestra sensibilidad, vicio que los historiadores llaman «anacronismo». Sigue leyendo

Geopolítica de Hispanoamérica

«la América de habla española (…) cuenta con las características geográficas que son propias de una superpotencia (…) ¿por qué no es la rectora del mundo, como correspondería a su estratégica ubicación en el mundo y a sus enormes ventajas geográficas, que no tienen rival? (…) para lograrlo, aún nos falta algo que es de vital importancia: un Estado hispanoamericano. Este es el motivo por el que, todavía hoy, la América hispana es una nación invisible a los ojos del mundo y de los propios hispanoamericanos»

Representación invertida del mapa del mundo, con el continente Americano en el centro. El territorio que aparece en color morado corresponde a Hispanoamérica. - See more at: http://ucvsatelital.tv/geopolitica-de-hispanoemerica-nuestro-norte-es-el-sur-el-nuevo-post-del-jurista-y-escritor-espanol-jose-ramon-bravo#sthash.E0X5Dlx7.dpuf

Representación invertida del mapa del mundo, con el continente americano en el centro. El territorio que aparece en color morado corresponde a Hispanoamérica.

Artículo de José Ramón Bravo publicado originalmente con el título «Geopolítica de Hispanoamérica. Nuestro norte es el Sur» en el sitio web UCV Satelital, el 25 de octubre de 2013.

El célebre pintor uruguayo Joaquín Torres García, referente académico de las artes plásticas del siglo XX y divulgador de la corriente constructivista, afirmó una vez: “en realidad, nuestro norte es el Sur. No debe haber norte, para nosotros, sino por oposición a nuestro Sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés, y entonces ya tenemos justa idea de nuestra posición, y no como quieren en el resto del mundo. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro norte.” Lo cierto es que estamos tan acostumbrados a ver el mapa del mundo según nos lo presenta la cartografía tradicional que cualquier otra representación nos resulta extraña y confusa. Pero, por lo que respecta a nuestra América, estos mapas contienen dos graves distorsiones: a) la proyección utilizada muestra a los países del hemisferio norte con un tamaño muy superior al que en realidad tienen, y tanto más erróneamente grandes cuanto más cerca de los polos; b) Europa aparece en una posición claramente central en el hemisferio norte, como si, desde su privilegiada posición, le correspondiera naturalmente “dominar” el mundo. Este eurocentrismo podía tener una explicación cuando las grandes potencias europeas controlaban las rutas marítimas, pero tal vez no es tan apropiado hoy día, cuando precisamente las dos mayores potencias económico-militares del mundo (Estados Unidos y China) aparecen en posiciones periféricas en dichos mapas. Y para hacernos una idea de la gran distorsión del tamaño real de los países, baste considerar que, en una de las proyecciones cartográficas más frecuentes, la de Mercator, la isla de Groenlandia aparece con un tamaño superior al de América del Sur, cuando en realidad es… ¡ocho veces más pequeña!

En este artículo vamos a hablar de importantes datos geográficos de Hispanoamérica, para intentar dar una idea más precisa de su posición en el mundo y cómo esta deberá determinar su geopolítica en un hipotético futuro como una Nación unida. Vamos a explicar por qué la ubicación concreta de un determinado país en el mundo determina, en gran medida, su importancia. Hablaremos, pues, de geoestrategia hispanoamericana. Para ello hemos elegido una ilustración que muestra el mapa del mundo en posición invertida: el hemisferio sur aparece en la parte superior y el hemisferio norte en la inferior; y el continente americano aparece en posición central.

¿Por qué esta representación cartográfica? Sencillamente porque en ella podemos ver la América de habla española en una posición más central, y así podemos analizar y comprender por qué cuenta con las características geográficas que son propias de una superpotencia. Para ello, consideraremos la hipótesis de que Hispanoamérica ya fuera un solo país unido. Sigue leyendo