«Tradiciones, lenguaje, religión, cultura, todo marcaba una personalidad común que indicaba que la América Hispánica era una sola Nación»

El Palacio Municipal (Palacio de la Diputación) en una litografía de Casimiro Castro, publicada en el álbum México y sus Alrededores (1855).
El siguiente texto es un extracto del ensayo titulado «La Revolución según Mariano Moreno» (Capítulo 21 – La Unión de la América Hispánica), publicado por Roberto Silva en el sitio web argentino El Forjista.
Sobrados motivos justificaban esta necesidad, que más que un sueño configuraba una salida obligatoria. Tradiciones, lenguaje, religión, cultura, todo marcaba una personalidad común que indicaba que la América Hispánica era una sola Nación.
En San Martín, Bolívar, Güemes, y Artigas; los pueblos vieron a los defensores de un conjunto de ideales que convertirían a la América en un poder tal que imposibilitaría cualquier aventura imperial de las insaciables potencias europeas. Pero el fracaso en lograr la unidad, por la intromisión de Inglaterra primero, y de los Estados Unidos después, postergaron la lucha del patriotismo latinoamericano, dando lugar a repúblicas donde antes habían existido provincias. Sigue leyendo







