Patria de la justicia

UtopiaDeAmerica«Nuestra América se justificará ante la humanidad del futuro cuando, constituida en magna patria, fuerte y próspera por los dones de la naturaleza y por el trabajo de sus hijos, dé el ejemplo de la sociedad donde se cumple «la emancipación del brazo y de la inteligencia»

«Patria de la justicia» se publicó originalmente en La utopía de América, obra del intelectual, filólogo, humanista y escritor Pedro Henríquez Ureña (La Plata: Ed. Estudiantina, 1925). Tomado del sitio web Proyecto Ensayo Hispánico.

Nuestra América corre sin brújula en el turbio mar de la humanidad contemporánea. ¡Y no siempre ha sido así! Es verdad que nuestra independencia fue estallido súbito, cataclismo natural: no teníamos ninguna preparación para ella. Pero es inútil lamentarlo ahora: vale más la obra prematura que la inacción; y de todos modos, con el régimen colonial de que llevábamos tres siglos, nunca habríamos alcanzado preparación suficiente: Cuba y Puerto Rico son pruebas. Y con todo, Bolívar, después de dar cima a su ingente obra de independencia, tuvo tiempo de pensar, con el toque genial de siempre, los derroteros que debíamos seguir en nuestra vida de naciones hasta llegar a la unidad sagrada. Paralelamente, en la campaña de independencia, o en los primeros años de vida nacional, hubo hombres que se empeñaron en dar densa sustancia de ideas a nuestros pueblos: así, Moreno y Rivadavia en la Argentina. Sigue leyendo

El español, seña de identidad de Hispanoamérica

Portada de Grammatica Antonii Nebrissensis, primera gramática del español, escrita por Antonio de Nebrija y publicada en 1492

Portada de Grammatica Antonii Nebrissensis, primera gramática del español, escrita por Antonio de Nebrija y publicada en 1492

«Es la lengua española el instrumento de identificación mayor y más válido entre los pueblos que viven desde las estepas del río Bravo hasta la helada pampa patagónica. Idioma e historia tienden, contra los obstáculos de la naturaleza, un sentimiento de fraternidad que, precediendo a los bloques económicos y políticos que acaso surjan en un futuro, sostiene la esperanza y más promisora garantía del mundo hispanoamericano» (Pedro Henríquez Ureña)

El siguiente texto es un fragmento del ensayo titulado «La construcción lingüística de la identidad americana», de la filóloga Eva Bravo García (Universidad de Sevilla). Publicado en Boletín de Filología, Tomo XLV Número 1 (2010): 75 – 101, Universidad de Chile, en el sito web Scientific Electronic Library Online.

Simón Bolívar fomentó la idea de formar con toda la América española una sola nación, ya que todos los pueblos americanos tenían el mismo origen, la misma lengua, las mismas costumbres y la misma religión. En 1815 inicia su «Carta de Jamaica» con la expresión de este deseo:

Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse… (Bolívar 1999: 21).

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Por qué se rompió la unidad de Hispanoamérica

el imperio eres tu“Si la corte española se hubiera trasladado a América como la portuguesa, la unidad hispanoamericana hoy sería un hecho»

Entrevista realizada por el periodista Gerardo Carrasco al escritor Javier Moro, autor del libro «El imperio eres tú», ganador del premio Planeta 2011.El texto de esta entrevista apareció publicado bajo el título «Otro sueño americano» en el diario electrónico uruguayo Montevideo (5 de mayo de 2012).

En 1807, Napoleón Bonaparte recibía la anuencia de la debilitada corona española para atravesar el territorio de ese país e invadir Portugal. Sabiéndose incapaz de vencer al tirano francés en el campo de batalla, el rey luso Joao VI tomó una decisión única en la historia: trasladar su corte a una colonia ultramarina. Instalado en Brasil, sus enemigos podrían ocupar el territorio del país, pero sus legítimas autoridades no se verían obligadas a doblegarse, restando legitimidad al gobierno de ocupación.

Lejos estaba de imaginar el rey que su hijo, entonces de sólo siete años de edad, acabaría por sellar la independencia de la colonia sudamericana y se convertiría en el primer emperador de Brasil. Tal es la figura abordada por el escritor español Javier Moro en su libro «El imperio eres tú», galardonado con el Premio Planeta 2011. Sigue leyendo

Bolívar y el ocaso de Panamá

«Bolívar no fue hispanoamericanista por simple idealismo; lo fue por comprender que los problemas básicos de las sociedades que antes fueron colonias españolas no podían solucionarse dentro de los marcos del estrecho regionalismo que tantas ventajas y atractivos tenía para quienes fueron sus adversarios. Y la historia le ha dado la razón»

Retrato de Simón Bolívar, por José Gil de Castro (Lima, 1825)

Retrato de Simón Bolívar, por José Gil de Castro (Lima, 1825)

El siguiente texto apareció publicado en el sitio Debate Socialista Digital el 21 de septiembre de 2012, y está tomado de la obra «Bolivarismo y monroísmo», de Indalecio Liévano Aguirre, diplomático, historiador, político y miembro de la Academia Colombiana de Historia.

Cuando el Libertador conoció, en Lima, los lineamientos generales de los Tratados firmados en Panamá, no pudo menos de sentir una gran desilusión. Y no le faltaba razón para ello. Los mecanismos de colaboración ideados en el Istmo bien poco podían contribuir al afianzamiento de una estructura supra-nacional capaz de generar, por su autonomía con respecto a las partes, el poder compensador que se requería para contener el fatal proceso de disgregación de las sociedades hispanoamericanas. De ahí la sinceridad con que se le escapó del alma, en carta dirigida al general Páez el 4 de agosto de 1826, el siguiente juicio sobre los resultados desalentadores del Congreso del Istmo:

El Congreso de Panamá -le decía-, institución que debiera ser admirable si tuviera más eficacia, no es otra cosa que aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques que navegaban. Su poder será una sombra y sus decretos, consejos; nada más. (Cartas del Libertador. Recopilación de Vicente Lecuna. Caracas, 1929) Sigue leyendo

A propósito del 12 de octubre

«Hay que buscar la integración de esa América hispana como bloque regional, con un sentido de pertenencia, permanencia y fortalecimiento de los principios de unidad que conforman la base común de nuestros pueblos y favorecen el funcionamiento y el desarrollo de la comunidad hispanoamericana frente a los otros grupos de cooperación que están emergiendo en el mundo actual»

marcha de la conquista americanaArtículo de Liliana Asfoura (Argentina) publicado en la sección «Revista de Cultura. Pensar Iberoamérica» del sitio web de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

Resumen de los conceptos más importantes del trabajo y palabras claves.

Se intenta, a través del siguiente trabajo, rescatar valores claves para entender el proceso histórico que se inicia a partir de la conquista castellana sobre el actual espacio hispanoamericano y que dio origen a una etapa de unidad histórica. Asimismo, se indaga sobre la permanencia de la unidad histórica dentro de la diversidad cultural de los pueblos hispanoamericanos y de la hispanidad, en si misma, como sinónimo de esa unidad cultural. De acuerdo con ello, se tiene en cuenta el concepto de bloque regional y cultural. Se consideran la lengua y la religión como factores clave del proceso de unidad hispanoamericana. Sigue leyendo

La mitología autoderrotista (Parte 1ª)

El siguiente texto forma parte del ensayo «La nueva visión», del escritor e investigador hispanoamericanista Raúl Linares Ocampo, y que publicamos por entregas en nuestro sitio web.

Vista de la ciudad de Sevilla en el siglo XVI, obra de Alonso Sánchez Coello. A través del río Guadalquivir llegaba la Flota de Indias, la flota de galeones que conectaba a la ciudad con los virreinatos americanos

Vista de la ciudad de Sevilla en el siglo XVI, obra de Alonso Sánchez Coello (1531-1588). A través del río Guadalquivir llegaba la Flota de Indias, con sus galeones que comunicaba a la ciudad con los virreinatos americanos.

PRIMERA PARTE

 LA MITOLOGÍA AUTODERROTISTA

 PRIMERA SECCIÓN: LA CONQUISTA

“Los pueblos fuertes y sanos, sensibles a las tradiciones que honran a su pasado, practican el culto de su próceres. Todo pueblo desea, necesita, mecerse en la certidumbre o en la ilusión de su gran origen, de los próceres, de los sabios o de los santos que forman la raíz de su pasado. Si estos entes originarios no se los encuentra o no existieron, la necesidad ineludible obliga a inventarlos: tal la leyenda de Guillermo Tell, en la pequeña y a la vez grande República Helvética”. (Nicolás Reppeto (1871-1965), conspicuo miembro del Partido Socialista argentino)

Nuestra América no tendría necesidad de leyenda alguna, le bastaría recurrir a la historia para atestiguar su fabuloso origen: unión del Viejo Mundo y del Nuevo que implantó en suelo americano el milenario y vigoroso tronco de la cultura latina, civilizadora universal, para injertar en su médula substanciosa y añeja las culturas indígenas igualmente milenarias. Ambas partes vivían su  apogeo cuando mezclaron su sangre y unieron su destino. España llegaba como paladín de la ciencia, de la cultura y del mundo; los imperios autóctonos vivían su esplendor. Y el Siglo de Oro hispano fue el Siglo de Oro de nuestro nacimiento.

Durante los tres siglos de la Época Indiana nuestra América tuvo la primacía continental, hasta el momento en que la independencia desarticuló al gigante indiano. Perdida la unidad, se perdió la fuerza; y perdida la fuerza, se perdió la soberanía. Y así como los imperios autóctonos se entregaron porque sus mitos mandaban entregarse a los dioses venidos de ultramar, los mitos autoderrotistas mandaban a las nuevas repúblicas entregarse al dios venido del norte, al nuevo conquistador, que nació pigmeo y se hizo gigante. Sigue leyendo

La dispersión de Hispanoamérica

Mapa_politico_de_HispanoamericaArtículo del político y escritor revisionista Jorge Luna Yepes aparecido en “COMBATE”, diario-órgano de Acción Revolucionaria Nacionalista Ecuatoriana -ARNE (Quito, marzo de 1953).

Hispanoamérica vive la dispersión, desde el rompimiento histórico con la metrópoli.

Un ironista llamó a estos pueblos, “los Estados desunidos del Sur”, basado en esta dispersión, fruto de la falta de solidaridad entre sus componentes.

Mientras otros países han tratado de unirse, unificando sus leyes, sus tradiciones, su idioma, Hispanoamérica ha ido en busca de elementos de desunión, creando situaciones ficticias, distrayendo la atención hacia objetivos diversos de los fines auténticos de su historia. Sigue leyendo

El Congreso de Panamá

suramerica congreso panama

«Es tiempo ya de que los intereses y las relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, “antes colonias españolas”, tengan una base fundamental que eternice, si es posible la duración de los gobiernos» (Simón Bolívar, 7 de diciembre de 1824)

El siguiente texto es un fragmento del ensayo titulado «Simón Bolívar y el nacionalismo del Tercer Mundo», del político e historiador Vivián Trías (incluido en el curso «Nuestramérica: Memoria y futuro de los actuales procesos de liberación», módulo «Proceso emancipatorio, bibliografía ampliatoria», de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, 2011).

3. El Congreso de Panamá

¿Puede el caudillo crear historia? Precisemos la pregunta. El caudillo surge en un tiempo de crisis y con una finalidad concreta para cumplir una misión planteada por las tempestuosas circunstancias. Bolívar es ungido a la conducción de los pueblos americanos en la coyuntura crítica del derrumbe del Imperio español y su meta inmediata es la independencia. Bien, pero una vez satisfecha la necesidad histórica que lo ha engendrado, ¿puede el caudillo llevar a su pueblo hacia otros objetivos más avanzados a los que las masas no aspiraban en el momento de la eclosión revolucionaria?

Es, justamente, lo que Bolívar se propuso. Cumplida la fase de la independencia, emprendió la gigantesca tarea de fundir las repúblicas soberanas recién alumbradas en una gran nación. Sigue leyendo

Disgregación del Reino de Yndias

«América Hispana hasta los inicios de la “Revolución” fue una entidad política única, un Estado unido a España por la corona de Castilla. La adhesión a la Monarquía reposaba en el hecho de que América constituía, un Reino llamado de Indias (…) El problema vino a presentarse con agudeza cuando en 1810 las tropas del Emperador Napoleón se derramaron por Andalucía apareciendo como inminente la ocupación total de España»
Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, óleo de Juan Manuel Blanes (1870), Colección Museo Histórico Nacional, Buenos Aires.

Cabildo abierto del 22 de mayo de 1810, óleo de Juan Manuel Blanes (1870), Colección Museo Histórico Nacional, Buenos Aires.

 
 
 
 
 
 
 

Artículo de Luis Alfredo Andregnette Capurro publicado el 26 de agosto de 2012 en la web «Crítica revisionista» (tomado de la bitácora «El Blog de Cabildo»)

NECESIDAD DE UNA CONCIENCIA HISTÓRICA

En estos días, en que se están cumpliendo doscientos cuatro años de la invasión napoleónica a España, consideramos que es necesario continuar con las consideraciones que iniciáramos en el número 70 de “Cabildo”.

En aquella edición señalamos viejos errores que vuelven a repetirse como verdades y que siguen oponiéndose para que nuestra América, al decir de Vicente Sierra, “comprenda la urgencia de recuperar la vía de su destino, que nuestros pueblos no conseguirán sin fortalecer su conciencia histórica por el camino de los valores permanentes de su pasado, desvirtuado por interpretaciones negativas”.

Es por ello que —hoy como ayer— seguimos enfrentados a la historiografía liberal-marxista, la que nos presenta una visión deformada de nuestro pasado por la influencia masónica de cuño inglés y norteamericano, con el objetivo de someter a nuestras élites, ya que como decía Wilfredo Pareto, ellas son el carácter y la historia de las sociedades. Sigue leyendo

La identidad de patria en 1810

«la identidad hispanoamericana puede rastrearse en los versos de la primera versión del Himno Nacional argentino (…) En sus estrofas aparecen mencionadas localidades como México, Quito, Potosí, Cochabamba, La Paz, Caracas, La Colonia (…) No es casual que el primer gran conflicto internacional del gobierno de Buenos Aires como entidad independizada de España fuese la guerra con el Imperio de Brasil entre 1825 y 1828: la ex colonia portuguesa era para los porteños el “otro” cultural, en tanto entidad no hispanoamericana»

Batalla de Juncal (Guerra del Brasil), óleo de José Murature (1865).

Batalla de Juncal, óleo de José Murature (1865).

 
 
 
 
 

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado «Patria en 1810 y en 2010», escrito por Francisco Corigliano en la revista web argentina Criterio, y publicado en junio de 2010.

Patria en 1810

En los tiempos coloniales los habitantes de Buenos Aires contaron con dos niveles diferenciados de identidad: la estrictamente local –que comprendía la ciudad-puerto y sus alrededores– y la de mayor alcance, la hispanoamericana. Sigue leyendo