Archivos Mensuales: diciembre 2013

200 años de la Constitución de Cádiz

200 años de la pepaConferencia pronunciada en la Universidad Francisco Marroquín, de Guatemala, el 11 de octubre de 2012. Intervienen: Francisco Pérez de Antón, Siang Aguado de Seidner, Carlos Sabino, Ramiro Ordóñez y Manuel Lejarreta.

La Constitución Española de 1812 fue promulgada por las Cortes Generales de España y es de gran relevancia por ser una de las más liberales de su tiempo. Esta ley influyó en la redacción de varias constituciones europeas y tuvo repercusión en los fundamentos constitucionales de la mayoría de los estados de la América hispánica, después de su independencia. Dicha Constitución fue la primera en establecer la soberanía popular, la división de poderes, la libertad de expresión y de imprenta. Se dice que este acontecimiento coincidió con la celebración de la festividad de San José, por ello el sobrenombre de La Pepa. En el presente foro, cinco profesionales enfocan, desde sus respectivos campos de conocimiento, aspectos relacionados con este tema de interés histórico. Sigue leyendo

La lengua que nos une

“El mestizaje de la sangre, que fue el modelo exportado, era una de las caras de la moneda de la común identidad. La lengua que nos une fue la otra cara, lo sigue siendo. Desde entonces”

Artículo de Enrique Montiel publicado en la sección de Opinión del periódico digital español Diario de Cádiz (22 de octubre de 2013).

V

Vista nocturna de Ciudad de México, la mayor ciudad hispanohablante del mundo.

De mis primeras horas en Venezuela recuerdo la radio que sonaba en la furgoneta que nos llevaría de Maiquetía a Caracas y el amanecer sobre Monte Ávila, sus laderas de luciérnagas que el sol mostraría en su costra sin fin. Era madrugada y el aire olía a petróleo y mar caliente. A poco de arrancar el conductor puso la radio y una canción de Julio Iglesias nos dio la bienvenida. Juancho Armas Marcelo, con quien viajaba, me dio con el codo en el costado y exclamó con su inconfundible acento canario: “¡Hay que joderse, es el cantante más universal de España!”. Habíamos sido invitados por el Ministerio de Cultura del gobierno venezolano, que dirigía un poeta afable y cercano llamado Luis Pastori, a un Congreso Mundial de Escritores y, paralelamente, a la reunión del Pen Club Internacional. Digo que en el Caracas Hilton y en otros escenarios en donde tenían lugar las ponencias del Congreso tuve oportunidad de conocer y conversar con narradores y poetas de todo el continente, cada uno con sus acentos particulares, sus expresiones singulares y sus modos de abordar la herramienta de comunicación a la que Bécquer, nuestro poeta, solía definir como “el mezquino idioma”. El mezquino idioma, común a todos los poetas, cuyo trabajo viene siendo poner en limpio el corazón, hacer fable lo inefable y que sea muy poco lo que quede balbuciendo, por usar las palabras de nuestro San Juan de la Cruz, el máximo lírico de nuestra lengua primigenia, ya que no originaria. Sigue leyendo

La leyenda negra: algo más

“La leyenda negra al disparar sobre lo ibérico deteriora el sustento del  rescate de la unidad de Hispanoamérica (…) No somos forasteros los chilenos en México o Paraguay, menos en Argentina (…) Es la amalgama lo que  genera nuestra magna identidad”

Artículo del historiador, sociólogo e investigador Prof. Pedro Godoy, publicado en el sitio web chileno Educa Acción el 2 de noviembre de 2013.

Grabado de los conquistadores en Grands Voyages por Théodore de Bry (1634).

Grabado de los conquistadores en “Grands Voyages” por Theodor de Bry (1634). De Bry, quien nunca estuvo en América, fue uno de los principales propagandistas de la leyenda negra tanto contra españoles como contra los hispano-indios, a los que describía como salvajes y caníbales.

La erosión de la identidad comienza temprano. La funda, sin apetecerla, el P. Las Casas. La usarán los emancipadores para legitimar la ruptura con Madrid. En el XX la estimula Hollywood, la escuela y el   texto. Hoy la TV estimula la gringomanía cuyo reverso es la hispanofobia. El efecto: no contemplarse a si mismos como longilineos, blondos y de ojos azules. El vigor económico de EEUU y Europa que se muestra en la pantalla y que fluye de lo  enseñado en aula y del imaginario colectivo refuerza ese desdén por lo propio. Resulta frecuente que la pereza se atribuya a los ancestros propios. Estos no podían generar progenie dinámica y aseada. La piel olivácea y el pelo azabache  se identifican con la siesta y con la mugre.

El repiqueteo continúa con ucronías que legitima el docente en orden a “otro gallo nos cantaría” si hubiésemos sido colonizados por británicos, holandeses –por último- franceses o italianos. Se redondea el enfoque con la lapida en que se anota: “pero tocarnos los españoles”… Es lo que Rodó denomina la “nordomanía” que se mixtura con la hispanofobia.

Se enseñará Historia Universal –ampuloso adjetivo que apenas si se refiere a Europa- y en esa materia jamás habrá un   módulo sobre Historia de España. Los textos presentarán a Galvarino a punto de perder las manos y a Caupolicán empujado sobre un tabladillo para el empalamiento. De allí se deriva el remoquete de crueles y abusivos que se adosa a quienes son los conquistadores.

El mestizaje es ignorado. Da la impresión que Chile nace por generación espontáneo como hongo tras una lluvia el 18 de septiembre de 1810. Hacia atrás, oscurantismo y perversidad. Los mapuches son los héroes. Sin embargo, por otro camino .quizás algo soterrado- se usa la expresión “indio” como agravio y nadie quiere serlo. Investigación efectuada en comuna capitalina de ínfimos ingresos las familias opinan que los mapuches residentes son individuos “borrachos”, “amargados”, “flojos” y “porfiados”. En suma, detestables. Como conscriptos son vejados  y es común atribuir el supuesto atraso económico y turbulencia política de Bolivia al alto porcentaje de población amerindia. Sigue leyendo

Periclitada doctrina Monroe

“el anuncio  del secretario de Estado Kerry en la OEA del fin de la Doctrina Monroe, así no  sea una  renuncia plena a la solidaridad con nuestros países, obliga a movilizarnos por la unión de Hispanoamérica y superar viejos y nuevos antagonismos entre nosotros”

Artículo de editorial publicado en el periódico digital El Nuevo Siglo (1 de diciembre de 2013).

Caricaturización de la doctrina Monroe en el libro de viñetas "Vera Historia del Tío Sam", de Rius (Eduardo del Río García).

Caricaturización de la doctrina Monroe en el libro de viñetas “Vera Historia del Tío Sam”, de Rius (Eduardo del Río García).

NOTA: Las opiniones y expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente siempre como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

Simón  Bolívar, a diferencia de la gran mayoría de políticos de Hispanoamérica que surgieron a la caída estrepitosa y sangrienta del Imperio Español en América, que luchaba no solamente contra criollos  y algunos nativos de España, como con los sectores autóctonos, sino desde hacía un par de siglos con Inglaterra y otras potencias coligadas para despojarla de sus dominios; como  había viajado varias veces a Europa y estuvo en los Estados Unidos, por lo que entra en contacto con elementos selectos de la política y la diplomacia de la época, que junto con las lecturas y el trato con Humboldt, le permiten formarse una amplia visión geopolítica de la que carecieron la mayoría de los contemporáneos de la región. El estudio de la historia le brinda un conocimiento analítico de la política internacional desde los tiempos de los griegos, de la famosa anfictionía, en la que se federaban por motivos políticos e incluso religiosos, casi siempre para defenderse de un enemigo externo. Lo mismo que asimila la experiencia de las alianzas del  Imperio Romano y la de los reyes europeos posteriores a través de las edades. El análisis realista  le abre la mente a los grandes proyectos, como el de convocar al Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826, que sufrió el sabotaje de las potencias, lo mismo que su intento de unir la Gran Colombia con México, que abortó el vicepresidente Santander, al conceder a Estados Unidos las mismas ventajas que Bolívar le otorgaba a México. Sigue leyendo

El hispanoamericanismo de Lucas Alamán

“Alamán se preocupa por tratar de establecer  una comunidad de intereses entre las naciones hispanoamericanas (…) México debía encabezar el sistema americano para evitar que lo hiciera Estados Unidos (…) Alamán es uno de los fundadores principales de la diplomacia mexicana”

El siguiente texto es un extracto de la obra “El hispanoamericanismo de Lucas Alamán, 1823-1853”, del historiador y maestro Salvador Méndez-Reyes. Publicado por la Universidad Autónoma del Estado de México en 1996.

Retrato de Lucas Alamán, como Secretario de Relaciones Exteriores. Archivo General de la Nación (México).

Retrato de Lucas Alamán, como Secretario de Relaciones Exteriores. Archivo General de la Nación (México).

La “…idea de solidaridad hispanoamericana era entre nosotros algo tan espontáneo y arraigado, que era anterior y privaba incluso sobre el sentimiento de Independencia…” (1). Las luchas insurgentes y los peligros que enfrentaban las naciones hispanoamericanas, una vez alcanzada la emancipación, hicieron evidentes para algunos espíritus visionarios la necesidad de la integración o cuando menos de la colaboración estrecha entre las nuevas naciones desprendidas del tronco español.

En este marco, surge en 1823 la figura del joven ministro de Relaciones Exteriores e Interiores de la recientemente establecida República mexicana, nos referimos a Lucas Alamán, quien desde su llegada al ministerio mostró interés en que su país estrechara vínculos con los países hermanos de Suramérica. En el surgimiento del hispanoamericanismo alamanista juega un papel destacado la participación de don Lucas en las Cortes españolas (1821-1822), en donde presentó, en nombre de varios diputados americanos, un plan de autonomía para las colonias hispánicas similar al proyecto del conde de Aranda y a lo que es ahora la Comunidad Británica de Naciones. Ya en la Secretaría de Relaciones de su patria independizada, en un primer periodo que va de  1823 a 1825, Alamán se preocupa por tratar de establecer  una comunidad de intereses entre las naciones hispanoamericanas a través de tratados, como el de comercio negociado con la Gran Colombia que estipulasen ventajas preferenciales a los productos nativos de los países hermanos y también a los transportados en buques que portaran la bandera de éstos. Dichos privilegios comerciales, entre latinoamericanos, trató de fijarlos también en los tratados negociados en esa época con la Gran Bretaña y con los Estados Unidos. Sin embargo, estas potencias se opusieron a que se establecieran privilegios comerciales entre las naciones iberoamericanas, ya que, tanto Estados Unidos como Albión, querían hacerlos extensivos  a su propio comercio con nuestro país. La misma Gran Colombia no pudo ratificar el tratado comercial con México, ya que con anterioridad se había atado las manos al firmar un tratado con Inglaterra, donde hacía extensivos a ésta los privilegios concedidos a cualquier otro país, con lo cual se bloqueaba cualquier intento de establecer una liga comercial hispanoamericana. Sigue leyendo

La nación preexistente

“en el escrito que el 15 de mayo de 1821 (…) la Junta de Guayaquil envía a Bolívar (…) a propósito de manifestarle sus sentimientos de hermandad y solidaridad con toda la América hispana, dicen estar dispuestos a servir  “a la Patria, que es una, desde el Cabo de Hornos hasta las orillas del Mississipi”

El siguiente texto está extraído de la obra “Historia general de España y América” (Volumen 13) dirigida por los historiadores Luis Suárez Fernández, Demetrio Ramos Pérez, José Luis Comellas y José Andrés-Gallego (Ediciones Rialp, Madrid, 1981-1992).

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Bandera de la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito (10 de agosto de 1809), con el Aspa de Borgoña o Cruz de San Andrés, enseña característica de la larga época virreinal en que Hispanoamérica estuvo unida.

Del mismo modo que se habla impropiamente de la época colonial, conviene precisar que el sujeto de la emancipación no fueron unas colonias, como suele decirse por extensión del acontecimiento norteamericano,  donde la existencia de tales colonias fue un hecho. Que el problema es de fondo lo demuestra la resistencia que se hace normalmente a su planteamiento correcto. En unos casos, por comodidad o pereza mental –dado que en el siglo XIX se impuso la versión “colonial”-; en otros, por la necesidad de la explicación congruente, pues si no se trataba de una independencia de colonias, se rompía el esquema del paralelismo con Norteamérica, que a todo trance se desea mantener  por razones obvias. Es más, hasta parece que se quebraría el sentido de la emancipación si no se antepusiera el punto de partida colonial.

Claro que con estos motivos de comodidad  histórica concurren, no pocas veces, actitudes políticas, con un apriorismo decidido, puesto que se interpreta como concesión justificadora de un sentido tradicionalista y conservador cualquier definición que no sea ésta.

Contra lo que se cree, la definición del pasado como colonia dificulta, más que facilita, la comprensión del proceso emancipador, por resultar incongruente entonces su planteamiento y desarrollo. De aquí que tengan que apartarse –por resultar entonces inexplicables- tantos “estorbos”, como el fernandinismo fidelista, tan compatible –si no es un determinante- con la postura patriota que, incluso, actúa concomitante con ella en la primera época. Sin advertirse que con tal proceder –dándolo todo por falsía- se está mutilando una parte esencial del proceso emancipador: su nacimiento. Sigue leyendo

Mestizaje e igualitarismo en América

“Nuestra conciencia hispanoamericana (…) surge de la simbiosis de dos cosmovisiones: la bajomedieval o arribeña y la indiana o precolombina (…) Para nosotros lo tradicional y lo local no se oponen a lo occidental como en Africa o Asia, sino que es lo occidental auténtico moldeado por el aporte indiano. Lo criollo es nuestra manera de ser occidentales”

El siguiente texto es un fragmento de la obra “Ensayos de disenso” (Ediciones Theoría, Buenos Aires, 2004), del filósofo Alberto Buela. Tomado del sitio web Coterráneus, 25 de marzo de 2012.

Representación del mestizaje en un óleo del pintor poblano José Joaquín Magón, de finales del siglo XVIII (detalle).

Representación del mestizaje en un óleo del pintor poblano José Joaquín Magón, de finales del siglo XVIII (detalle).

La idea de igualdad está en la base de la teoría del mestizaje. Y éste es el aspecto más falaz de dicha teoría.

Vayamos por partes. Nosotros no negamos que en nuestra América se haya producido un mestizaje. Es más, creemos que el fruto más logrado de ese colosal abrazo que se dan, durante tres siglos, tanto en la lucha como en el lecho, peninsulares y aborígenes es la América criolla, la América morena. Lo que nosotros negamos es que seamos el producto de un “igualitarismo cultural” en donde la cosmovisión bajomedieval que traían españoles y portugueses haya aportado por partes iguales con la cosmovisión indiana en la constitución de lo que somos. No. De ninguna manera. El mestizaje que se dio en América, y hay que decirlo con todas las letras, no es un entrecruzamiento por partes iguales, pues en los aspectos superiores de la vida del espíritu – lengua, religión, filosofía, instituciones, etc.- el aporte ibérico fue incomparablemente mayor que el indiano. Y es por este aporte que nosotros, los americanos, somos herederos legítimos de las tres grandes figuras cosmovisionales que ha producido Occidente: la greco-romana, la heleno-cristiana y la hispano-portuguesa. Y en este sentido podemos decir, disculpen la inmodestia, que nosotros lo iberoamericanos somos el verdadero Occidente, y ello no tanto por nuestro méritos sino mas bien porque hemos sido menos zapados, menos corroídos por la modernidad. Y en esta defensa ante la avasallante marcha del mundo moderno, no poco ha tenido que ver el aporte indiano con su categoría de tiempo. Sigue leyendo

Por una filosofía de nuestra América

“El problema de nuestra filosofía es la inautenticidad. La inautenticidad se enraíza en nuestra condición histórica de países subdesarrollados y dominados (…) Es preciso que (…) los países hispanoamericanos (…) encuentren el apoyo de una reflexión filosófica consciente de la coyuntura histórica y decidida a construirse como un pensar riguroso, realista y transformador. Este propósito (…) necesitará también una acción concertada, necesaria y fecunda en cuanto promotora de la unidad de Hispanoamérica, unidad que no sólo corresponde a los hechos sino que además es imperativa en esta época de vigencia de grandes agrupaciones multinacionales”

historia de las ideas en el perú contemporáneoEl siguiente texto es un fragmento del ensayo originalmente titulado “Una interpretación sobre la existencia de una filosofía de nuestra América”, del educador, periodista y filósofo Augusto Salazar Bondy (1925-1974).

Los hispanoamericanos estamos claramente en el caso de este existir inauténtico: vivimos desde un ser pretendido, tenemos la pretensión de ser algo distinto de lo que somos y lo que podríamos quizá ser, o sea, vivimos alienados respecto a la propia realidad que se ofrece como una instancia defectiva, con carencias múltiples, sin integración y por ende sin vigor espiritual.

De allí que en nuestras comunidades prevalezcan la mixtificación y la ficción. Muchas instituciones -seguramente todas las que tienen fuerte resonancia social- poseen signo distinto del que declaran y la mayoría de las ideas cobran comúnmente un sentido extraño y aun opuesto al significado original que oficialmente se le reconoce. Las más variadas formas de conducta y relaciones intersubjetivas, sinnúmero de usos y costumbres coinciden en esta entidad ambigua, en este funcionar y estar motivados de modo contrario al que pretendidamente les corresponde. Piénsese en la democracia hispanoamericana o en la libertad de empresa, en la administración de justicia y en los estándares de moralidad, en la religión y los valores sociales, en la Universidad o el Estado, y se verá a qué tremenda inversión de ser apuntan mis consideraciones. En última instancia, vivimos en el nivel consciente según modelos de cultura que no tienen asidero en nuestra condición de existencia. En la cruda tierra de esta realidad histórica, que ha de ser juzgada tomando en cuenta las grandes masas pauperizadas de nuestros países, la conducta imitativa da un producto  deformado que se hace pasar por el modelo original. Y este modelo opera como mito que impide reconocer la verdadera situación de nuestra comunidad y poner las bases de una genuina edificación de nuestra entidad histórica, de nuestro propio ser. Semejante conciencia mixtificada es la que nos lleva a definimos como occidentales, latinos, modernos, católicos y demócratas, dando a entender con cada una de estas calificaciones, por obra de los mitos enmascaradores que tienen libre curso en nuestra conciencia colectiva, algo distinto de lo que en verdad existe. Sigue leyendo

Estado y Nación en América

“preferimos hablar de Nación desde el punto de vista de “Patria Grande” y de “Nacionalismo Continental” y no de patria chica y nacionalismo chauvinista de fronteras adentro. Tenemos que volver a pensarnos como “americanos”

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Las repúblicas en que está dividida la “Patria Grande” (la América Hispana).

El siguiente texto es un fragmento del artículo originalmente titulado “El Estado iberoamericano entre 1810 y 1850”, del filósofo revisionista Alberto Buela. Tomado del sitio web El Ortiba.

Cuando se produce el movimiento independentista americano alrededor de 1810 a propósito de la invasión napoleónica a España la única institución del poder político colonial que queda en pie y la que sirve al la transición de la monarquía a la república como forma de gobierno en América es el cabildo. Específicamente los cabildos locales con sus juntas ejecutivas. Hay que recordar siempre que los cabildos eran las únicas instituciones coloniales donde tenía cabida mayoritariamente el elemento criollo.

Mucho se ha escrito acerca de la independencia de los países americanos en el sentido si fue verdaderamente un movimiento que produjo la independencia deseada o, más bien, si nos enfeudó a Inglaterra, y en menor medida a Francia y Holanda, que terminaron por explotar a la América Criolla durante todo el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, de un modo más sutil pero más profundo del que lo hiciera España.

Pero el objeto de este trabajo no son las valoraciones político-económicas y culturales sino institucionales, en la forma más neutral que nos sea posible.

América, como dijimos, hereda de España el sistema de municipios y cabildos que acá son transformados en verdaderos foros de participación ciudadana y, más específicamente, criolla. Este régimen le da un todo a la organización política de toda Nuestra América, como gustaba decir José Martí. Sigue leyendo

José Vasconcelos y la unidad de Hispanoamérica

“Vasconcelos concibe la diferencia entre Estados Unidos y los países hispanoamericanos como una diferencia civilizatoria (…) Vasconcelos demanda la unidad de Hispanoamérica frente a la influencia norteamericana e inglesa en el subcontinente (…) Raza, religión y lengua. La trilogía de la identidad hispánica se entretejió para construir una barrera frente al “imperio nórdico”. Es aquí donde Vasconcelos acuñó la frase “Por mi Raza Hablará el Espíritu”

El siguiente texto es un fragmento de la lectura originalmente titulada “José Vasconcelos”, e incluida en la Maestría en Desarrollo Pedagógico de la Universidad de Oriente – UO (México). Tomado del sitio web UO Virtual.

José

José Vasconcelos (1882-1959) fue una de las personalidades más influyentes y controvertidas de la historia moderna de México, y uno de los más célebres defensores de la unidad hispanoamericana.

La secretaría de Educación Pública nace de la Universidad Nacional de la misma manera que hay que tener en cuenta que la Universidad Nacional, establecida en 1910, se fundó por el primer Secretario de Instrucción Pública que hubo en nuestro país, Justo sierra, su obra al igual que la de Vasconcelos perdura, con timbres propios luminosos, en los anales de la educación mexicana.

Cuando se inicia la Revolución Mexicana, se inicia también una Revolución Intelectual, y política. Vasconcelos va a figurar precisamente entre los partidarios de Francisco I. Madero y se puede afirmar que durante el transcurso de su vida permanecerá eminentemente dentro de los parámetros estrictamente políticos democráticos de la Revolución, aún cuando más adelante la acción de Vasconcelos como Secretario de Educación Pública sea primordialmente una acción de educación social.

La obra de José Vasconcelos se encuentra entre las principales contribuciones que inauguraron una nueva concepción de la nacionalidad mexicana. Su contribución abarcó la construcción de nuevas instituciones del régimen revolucionario.

Hasta la transformación del sistema escolar con fuertes valores nacionales e hispanoamericanos. Vasconcelos siempre vio a Estados Unidos con lentes hostiles, aunque reconocía algunos aspectos que consideraba positivos y valiosos.

Es importante tener presente que sus primeros años transcurrieron en Piedras Negras, en la frontera con Eagle Pass, Texas. Gracias a su condición familiar de clase media pudo asistir a la escuela en el lado Nortea-americano. De esta experiencia Vasconcelos obtuvo la ventaja de una educación con estándares más altos que en el lado mexicano, y un sentimiento de frustración por la falta de oportunidades educativas en México. Escasamente poblado en ese entonces, el lado mexicano de la frontera con Estados Unidos se convirtió en uno de los sitios en los que la presencia de Estados Unidos se volvió indisoluble de la experiencia mexicana. El otro lado, como se denomina en la jerga norteña al país del Norte, era una frontera que había que construir. Sigue leyendo