«Pedro II (…) apoyado por Inglaterra, armó la guerra contra el Paraguay (…) el Brasil marcaba un camino seguro para llegar a lo que hoy es: un país con una abrumadora hegemonía sobre los demás países de América del Sur (…) lo que no habían notado los diplomáticos del Emperador Pedro II cuando el Brasil le arrancó parte del territorio al Paraguay tras la guerra de la Triple Alianza, sí lo habían notado los ingenieros brasileños: la inmensa riqueza hidráulica de las aguas de los saltos del Guairá (…) Stroessner modificó la histórica política pendular del Paraguay en el Río de la Plata que le permitía sobrevivir para virar hacia el Brasil, dando la espalda a la Argentina (…) fue arrastrando al Paraguay a su actual condición de país completamente dominado por el Subimperio brasileño (…) Los colonos y capitalistas brasileños se asentaron en nuestro territorio con su cultura y su economía (…) La estrategia de dominación del Paraguay, y de los demás países del continente americano, se mueve solapadamente dentro de la siguiente línea discursiva: Crítica al Imperio Norteamericano, Integración regional del sur americano y libre tránsito de productos internacionales en la región»

Batalla de Estero Bellaco (2 de mayo de 1866), según un óleo de Diógenes Hequet. Fue una de las batallas más sangrientas de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, que fue liderada por el Imperio del Brasil, aliado de Gran Bretaña.
Artículo de Arístides Ortiz publicado en el periódico digital paraguayo de interpretación y análisis E’a (20 de marzo de 2010).
Bandeirantes se llaman a los hombres que a partir del siglo XVI penetraban en los territorios interiores del sur del continente americano, partiendo de San Pablo de Piratininga (hoy San Pablo). Era una villa enclavada sobre el altiplano que se alcanzaba tras subir la “Sierra del Mar”. Aislados del comercio, sin alternativas económicas y con el consentimiento del Imperio Portugués, aquellos hombres, bravos y crueles, atacaban a los indígenas que poblaban los territorios del Imperio Español para hacerlos esclavos y venderlos principalmente en regiones productoras de azúcar.
Las incursiones bandeirantes fueron condenadas por los jesuitas, cuyas reducciones de indígenas en territorio del Imperio Español eran asediadas por aquellos. Los bandeiras atacaron y destruyeron decenas de reducciones, entre las que resaltan las del Guayra, hacia 1627. El Guayra era la extensa región comprendida entre los ríos Yguazu, Paraná y Tiete (o Añemby, río que separaba a los guaraníes -aliados de los españoles- de los tupí -aliados de los portugueses-) y la línea del Tratado de Tordesillas. Hoy, esta zona es el Salto del Guaira, del Paraguay actual.
En Brasil, los bandeirantes son reconocidos por haber llevado las fronteras del hoy gigante Subimperio mucho más allá de las establecidas en el Tratado de Tordesillas, acordado entre los imperios portugués y español. Así, las correrías coloniales de los bandeirantes definieron los límites actuales del territorio brasileño.
Por aquí comienza la larga historia de las pocas amistosas relaciones entre Brasil y Paraguay Sigue leyendo








