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¿Cuánto le debe Estados Unidos a México?

México (…) en total perdió cerca de 2 millones de km2 de su territorio —si sumamos el cercenamiento anterior de Texas— equivalentes a más de la mitad del territorio original (…) ¿Qué sería hoy económicamente México de no haberle arrebatado Estados Unidos de América una parte importante de sus mejores tierras?

Artículo de Alexis Schlachter publicado en el sitio web cubano granma.cubaweb.cu (Tomado del sitio web walterlippmann.com)

Mapa que muestra la extensión del territorio (en color verde) usurpado por Estados Unidos a México (1945-48).

Mapa que muestra la extensión del territorio (en color verde) usurpado por Estados Unidos a México (1945-48).

Los mayores y más ricos territorios norteamericanos fueron originalmente mexicanos

Con 9 529 063 km2, Estados Unidos de América es actualmente uno de los cuatro países más grandes del planeta, sólo superado territorialmente por Rusia, Canadá y China.

Este hecho se destaca en las informaciones oficiales sobre la Unión norteamericana como ejemplo de poderío económico, pues en tan vasto territorio esa nación tiene producciones muy variadas e importantes que van desde petróleo hasta plantas comestibles.

Hasta aquí lo que se plantea en libros de texto y documentos oficiales, en todos los cuales falta un asunto muy serio, grave e ignorado: ¿Cuánto le debe territorial y económicamente Estados Unidos de América a los Estados Unidos Mexicanos? Sigue leyendo

La identidad hispanoamericana

«Esta condición de mestizos se repite en todos los países de Hispanoamérica (…) Es necesario en nuestros países el comprender y apropiarse correctamente del concepto de sociedad. Debemos aprender a luchar por el crecimiento de todos los estamentos que conforman nuestro pueblo, dejando de lado las políticas insanas maquinadas para mantener las brechas sociales»

El siguiente texto es un fragmento del artículo del mismo título publicado en el sitio web Letralia el 2 de abril de 2007. Autora: Francisca Pérez de Arce, investigadora y magíster en Estudios de Género de la Universidad de Chile.

Infografía dnde se muestran algunos oficios comerciales desempeñados por mestizos durante la época virreinal.

Infografía donde se muestran algunos oficios comerciales desempeñados por mestizos durante la época virreinal.

Según la antropóloga Sonia Montecino la esencia del pueblo chileno radica en su condición de sujetos mestizos. Resumiendo burdamente los postulados de su trabajo Madres y huachos, alegorías del mestizaje chileno: Chile se ha constituido sobre la base de un mestizaje racial y cultural, producto de la invasión de los españoles, en su mayoría hombres, y la relación que establecieron con las indias a través del amancebamiento y la barraganería, que ha traído como consecuencia un predominio de la figura de la madre sola como base del constructo social y el huacho, sus hijos, como identidad adquirida por lo masculino, donde el padre se encuentra ausente, o en otras palabras, es una categoría vacía. Si nos atenemos a los postulados de Montecino la opinión de Oyarzún respecto de la carencia de alma de los chilenos es puesta en tela de juicio, puesto que es incompatible el hecho de carecer de mitos cuando parte del linaje que constituye la sangre de “lo chileno” es precisamente el indio, ya sea atacameño, diaguita, mapuche, tehuelche o selknam, a lo largo y escasamente ancho de este país insular hay un pasado indígena que constituye parte de lo que somos hoy en día: sujetos mestizos. Sigue leyendo

José Martí: Versos sencillos [prólogo]

Prólogo al libro de poemas «Versos sencillos», de José Martí (Nueva York, 1891). Tomado del sitio web «La página de José Martí».

"Versos sencillos", de José Martí, en una edición de Aguilar (Madrid, 1969).

«Versos sencillos», de José Martí, en una edición de Aguilar (Madrid, 1969), con prólogo de Rubén Darío.

A Manuel Mercado, de México
A Enrique Estrázulas, del Uruguay

Mis amigos saben cómo se me salieron estos versos del corazón.  Fue aquel invierno de angustia, en que por la ignorancia, o por fe fanática, o por miedo, o por cortesía, se reunieron en Washington, bajo el águila temible, los pueblos hispanoamericanos.  ¿Cuál de nosotros ha olvidado aquel escudo, el escudo en que el águila de Monterrey y de Chapultepec, el águila de López y de Walker, apretaba en sus garras los pabellones todos de la América?  Y la agonía en que viví, hasta que pude confirmar la cautela y el brío de nuestros pueblos; y el horror y vergüenza en que me tuvo el temor legítimo de que pudiéramos los cubanos, con manos parricidas, ayudar el plan insensato de apartar a Cuba, para bien único de un nuevo amo disimulado, de la patria que la reclama y en ella se completa, de la patria hispanoamericana, —que quitaron las fuerzas mermadas por dolores injustos.  Me echó el médico al monte:  corrían arroyos, y se cerraban las nubes:  escribí versos.  A veces ruge el mar, y revienta la ola, en la noche negra, contra las rocas del castillo ensangrentado:  a veces susurra la abeja, merodeando entre las flores. Sigue leyendo

El prócer civilizador de Hispanoamérica

«Al proclamar la unidad del idioma castellano “como un medio providencial de comunicación y un vínculo de fraternidad entre varias naciones de origen español derramadas sobre los dos continentes”, se convirtió en el verdadero Libertador de los pueblos de nuestra América (…) la existencia de un solo idioma que nos permite comunicarnos eficientemente entre nosotros, debe ser el verdadero factor de progreso que pueda llevar a estos pueblos a conocer la felicidad»

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado «Andrés Bello (1781-1856). El gran prócer civilizador de América», publicado por el articulista Eduardo Casanova en el sitio web venezolano Literanova (24 de marzo de 2012).

Retrato al óleo de Andrés Bello, atribuido al pintor Raymond Quinsac Monvoisin (Biblioteca Nacional de Caracas).

Retrato al óleo de Andrés Bello, atribuido al pintor Raymond Quinsac Monvoisin (Biblioteca Nacional de Caracas).

NOTA: Las opiniones y expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente siempre como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

En el medio intelectual de su tiempo, que era bastante avanzado en comparación con los del resto de América, se destacó muy especialmente aquel severo y estudioso joven, nieto del artista plástico Juan Pedro López e hijo de Bartolomé Bello, alumno del padre Sojo y que, junto con José Ángel Lamas, Juan José Landaeta, Cayetano Carreño  (que era hermano de Simón Rodríguez), Lino Gallardo, José Francisco Velásquez (hijo), Pedro Nolasco Colón, Juan Francisco Meserón, Atanasio Bello Montero, José María Izasa y José María Montero, entre otros, formó la llamada Escuela de Chacao, un formidable movimiento musical venezolano, que no tuvo paralelo en ninguna otra parte de la América española.  En 1802 entró a trabajar en la administración pública de su tiempo, como Oficial Segundo de la Secretaría de la Capitanía General de Venezuela.  En 1806 estuvo entre los que apoyaron al gobierno español a raíz del intento de invasión de Miranda, y poco después fue el encargado por Juan de Casas, teniente de rey y auditor de guerra, encargado en ese momento de la gobernación de la provincia, de traducir del “Times” de Londres las graves noticias acerca de lo sucedido en Bayona, en Francia, en donde Napoleón Bonaparte convirtió una conferencia entre él, Carlos IV, María Luisa y Fernando VII en un golpe de mano para convertir a su hermano José en rey de España.  En 1810, Bello seguía siendo funcionario de la corona española cuando, el 19 de abril, se inició el proceso de independencia del país.  Siempre se ha dicho que la canción patriótica “Gloria al Bravo Pueblo”, que se cantó en esos días en caracas y se convirtió en el Himno Nacional de Venezuela muchos años después, fue compuesta por Lino Gallardo con letra de Vicente Salias, pero una seria investigación de Alberto Calzavara determinó que en realidad se trata de una canción de cuna arreglada por el músico Juan José Landaeta, sobre versos improvisados por Andrés Bello, que no se referían a la independencia, sino a la genuina conservación de los derechos del rey Fernando VII.  Sigue leyendo

Bolivia y lo hispanoamericano

«Esa necesidad de convertir a la fe católica a los indígenas hizo que el colonialismo español fuera menos racista que otros. Que los anglosajones, por poner un ejemplo (…) españoles e indígenas integraron e integran una misma comunidad hispanoamericana (…) Bolivia estaría en guerra civil si no fuera por el componente hispanoamericano que actúa de paraguas integrador»

El Alto, cuadro de Arturo Borda (1883-1953). Bolivia es uno de los Estados hispanoamericanos donde más se hablan las lenguas indígenas; sin embargo, la mayoría de la población es, de hecho, mestiza y tiene en el español su idioma común.

El Alto, de Arturo Borda (1883-1953). Bolivia es uno de los Estados donde más se hablan lenguas indígenas; sin embargo, la mayoría de su población es, de hecho, mestiza y tiene en el español su idioma común.

Artículo del periodista Miguel Ángel Villena acerca del escritor Fernando Molina, ganador del Premio de Periodismo Iberoamericano en 2012. Publicado en el periódico digital El País el 9 de abril de 2012.

Es un periodista y escritor a contracorriente y él lo sabe. Es más, reivindica un discurso alejado de las tendencias dominantes, crítico e independiente. Cuando Fernando Molina (La Paz, 1965) recibió, días atrás en Madrid, el Premio de Periodismo Iberoamericano declaró ante un selecto auditorio: «Si es verdad que los políticos dicen lo que todos quieren oír y los periodistas lo que nadie quiere oír, agradezco este premio porque me facilita el trabajo de llevar la contra».

Es el primer boliviano que gana este preciado galardón, que otorgan el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y la agencia Efe, y se ha alzado con el premio por un artículo publicado en el periódico Página 7 con un significativo título: Pensar Hispanoamérica: el inicio. Mientras bebe a sorbos un té («soy muy cafetero, pero con el jet lag prefiero el té») y da cuenta de unos pequeños cruasanes en el jardín del hotel donde se aloja, un sonriente Molina desgrana los argumentos de su artículo que pueden ser el embrión de un libro. Sigue leyendo

Sobre la conciencia de Hispanoamérica

«Lo mejor que podemos hacer es contemplar a Hispanoamérica, observarla en su historia y en su realidad presente, sin prejuicios ni prevenciones, y extraer de esta observación las normas para actuar»

El siguiente texto es un fragmento del artículo del mismo título publicado en 1953 por el escritor Manuel Arturo Claps, miembro de la corriente literaria Generación del 45. Tomado del sitio web Letras Uruguay/Espacio Latino.

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Composición en relieve del contorno de las Indias

Desde sus primeros trabajos, Leopoldo Zea ha ido elaborando los materiales para formar una conciencia histórica de Hispanoamérica. Comenzó por estudiar la historia de las ideas en México y luego en toda Hispanoamérica de un modo minucioso y humilde; su obra se orienta mes tarde hacia la determinación de la conciencia actual de América. Recientemente, tres libros suyos dan cima a su labor y completan el cuadro de su temática y de sus conclusiones1.

Formado en la corriente historicista, habiendo sentido la influencia de Ortega y de Gaos, el existencialismo —sobre todo en una de sus versiones francesas, la de Sartre— ha completado últimamente su trasfondo filosófico, sin hacerlo abandonar, a nuestro juicio, su primera formación historicista.

La tarea de describir el modo de ser de nuestros pueblos tiene ilustres predecesores; pero la contribución de Zea —aparte de la labor de historiador de las ideas— consiste en una descripción objetiva de nuestra situación como pueblos concretos, esto es, en una descripción objetiva y sistemática de nuestros caracteres, en realizar lo que hemos denominado una fenomenología de Hispanoamérica. Por esta ordenada exposición y por reducir al mínimo la interpretación metafísica, la obra de Zea es un ejemplo de honestidad y de prudencia. Sin caer en las riesgosas trascendentalizaciones de un Martínez Estrada ni en la especulación de intenciones políticas de un Belaúnde, este mexicano intenta con una cartesiana fundamentación filosófica determinar nuestra conciencia. Sigue leyendo

Reflexiones sobre el bicentenario colombiano

«las guerras post-1808 dividieron a muchos americanos (y también europeos) pues muchos españoles apoyaron a las colonias y varios de los pueblos con más influencia indígena (como Pasto o Loja) se aliaron con Madrid contra los criollos separatistas. La lucha por la autonomía devino en un movimiento independentista que dividió a los propios americanos (…) En ese entonces todos los pueblos desde la Patagonia hasta la actual California, con excepción del Brasil (sede mundial del imperio portugués) y de algunos territorios del Caribe, se reclamaban así mismos como ‘españoles americanos’»

Batalla de los Ejidos de Pasto, obra del cronista y pintor José María Espinosa Prieto (hacia 1850), Museo Nacional de Colombia. Durante las guerras de independencia, Pasto adoptó la causa realista.

Batalla de los Ejidos de Pasto, obra del cronista y pintor José María Espinosa (hacia 1850), Museo Nacional de Colombia (Bogotá). Durante la guerra de independencia, Pasto adoptó la causa realista.

Artículo del analista internacional Isaac Bigio publicado el 19 de julio de 2010 en el periódico digital serperuano.com

Desde mediados del 2009 Hispanoamérica viene celebrando varios bicentenarios. Hoy, 20 de julio, es la fecha oficial en la cual Colombia conmemora sus 200 años. Este hecho de por sí nos trae varias reflexiones:

1) La lucha inicial por la separación de España no se dio inicialmente bajo líderes e ideologías republicanas e independentistas. Más bien, fue la propia corona española la cual, tras que Napoleón Bonaparte invadió su reino, llamó a crear juntas de resistencias por doquier. Este ejemplo fue seguido por varias ciudades americanas quienes declararon su fidelidad al monarca depuesto (Fernando VII) pero manteniéndose autónomos ante las juntas de resistencia de Andalucía.

2) No existió una lucha total entre los europeos contra los americanos. Así como la conquista española se dio gracias a la alianza entre peninsulares y numerosas naciones amerindias, las guerras post-1808 dividieron a muchos americanos (y también europeos) pues muchos españoles apoyaron a las colonias y varios de los pueblos con más influencia indígena (como Pasto o Loja) se aliaron con Madrid contra los criollos separatistas. La lucha por la autonomía devino en un movimiento independentista que dividió a los propios americanos. En el caso colombiano inicialmente creó una guerra civil entre federalistas y centralistas que fue aprovechada por la corona para reconquistar el país (1815-19). Sigue leyendo

Sobre la obra hispana en América

«Si tomamos como referencia el año 1810, constatamos que España dejó veinticinco universidades en América, fundada la primera poco después de pisar los españoles el continente (…) A esto hay que sumar 16 colegios mayores (…) que a veces hacían el papel de universidades (…) En este sentido ningún imperio puede compararse con el español»

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado «Algunas cosas que se olvidan de España», del economista y matemático Juan José R. Calaza, publicado en el periódico digital El Faro de Vigo (18 de agosto de 2013).

Escudo de la Universidad

Escudo de la Universidad de San Marcos (Lima), oficialmente la primera universidad de América, fundada en 1551.

Robert Louis Stevenson fue el celebrado autor de «La isla del tesoro», «El caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde» y «El Señor de Ballantrae». En justicia, no debemos olvidar sus cuentos y relatos cortos, menos conocidos pero no menos interesantes. En uno de ellos (The Distinguish Stranger) fantasea con la llegada a Gran Bretaña de un visitante de otro planeta, recibido honorablemente por un filósofo que le enseña todo lo digno de ser visto. El reino vegetal, representado por robustos y silencios árboles; el reino animal, simbolizado por cabizbajas vacas; finalmente, la civilización encarnada por los peatones de una ciudad. Entonces, el extraterrestre comenta «Qué gente tan rara», respondiendo el guía filósofo «Son los habitantes de la nación más poderosa del mundo». «Pues no lo parecen» concluye decepcionado el visitante que, definitivamente, prefiere los árboles a los ingleses.

Todo lo que se diga de bien de Inglaterra -grande por ser madre de naciones, como España- no puede ocultar, por mucho que se empecinen los de la cáscara amarga, nuestra propia obra «sin necesidad de engrandecerla hasta el cielo», que diría Benito Feijóo, al menos a ojos de observadores cultos y objetivos. En algunos aspectos obviamente superamos a Albión y al resto de naciones europeas. Si tomamos como referencia el año 1810, constatamos que España dejó veinticinco universidades en América, fundada la primera poco después de pisar los españoles el continente Sigue leyendo

La Hispanoamérica de José Vasconcelos

«Vasconcelos da cuenta, como pocos, del proceder de los estadounidenses en América y toma partido desde niño por la causa hispanista (…) El hispanismo, para Vasconcelos, tiene que enfrentarse en una pelea desigual contra sus adversarios (…) A lo largo de las páginas de Ulises criollo el autor criticará tanto la injerencia política como cultural de los norteamericanos, cuando vea cómo la presencia de estos es cada vez de más alcance en México»

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado «La Hispanoamérica de José Vasconcelos», que constituye el texto base de la conferencia del escritor Manuel Llanes García, ofrecida por el autor en el Centro Riojano de Madrid el 20 de enero de 2011, como parte del ciclo «El español como lengua de pensamiento». Tomado del sitio web El Catoblepas (nodulo.org)

Portada de "Ulises criollo", en una edición de Botas de 1937.

Portada de «Ulises criollo», en una edición de Botas de 1937.

“Hispano soy y nada de lo hispano me es ajeno”, escribió en una ocasión{1} el filósofo español Gustavo Bueno, en una paráfrasis de Terencio que bien podría haber suscrito el autor que ahora nos disponemos a comentar, José Vasconcelos. Si se parte de esa cita no resultará extraño el asunto de la presente conferencia, que reúne algunas de las reivindicaciones de Vasconcelos a propósito de la labor de la Monarquía Hispánica en tierras americanas. Al momento de estudiar los problemas políticos de su país, Vasconcelos resalta precisamente la importancia de considerar México en el contexto de la hispanidad, porque México se dice de muchas maneras, no siempre compatibles entre sí. Por lo tanto, el relato de Vasconcelos que comentaremos, Ulises criollo, habrá de situarse en lo que el mismo Bueno ha llamado, en su artículo de 2001 “España y América”, la “alternativa hispanista”, es decir:

«América del Sur [considerada a partir del Río Bravo, paralelo 30 Norte] es parte formal de la Comunidad Hispánica. Abundantes fundamentos históricos, desde el siglo XVI hasta el exilio español de 1939 y años posteriores. Las naciones americanas, sin perjuicio de su nacionalismo, pueden concebirse como formando parte de un mismo tronco cuyas raíces son tanto hispánicas como indígenas. Muchas instituciones podrían citarse como reflejo de esta alternativa, por ejemplo, las denominadas «Cumbres Iberoamericanas» iniciadas en Guadalajara (1991). Podrían incluirse en esta alternativa muchas ideas de Martí («Injértese en nuestras Repúblicas el Mundo; pero el mundo ha de ser el de nuestras Repúblicas»); su defensa de la lengua española como propia de «Nuestra América» frente al inglés «de la bestia», &c. También, como clásicos, Alonso de la Veracruz (1504-1584), Tomás de Mercado y Antonio Rubio. Posteriormente al mejicano Alfonso Reyes (1889-1959); Eduardo Nicol (El problema de la filosofía hispana, 1961); Octavio Paz, a Juan Carlos Onetti y a Mario Benedetti… También la idea de «América indohispana» de Sandino.» Sigue leyendo

América Hispana, Estados Unidos y Brasil

«La dinámica entre los tres polos —-Estados Unidos, América Hispánica y Brasil-— marca la historia del continente en el actual proceso de integración dando lugar a muchas estrategias de unión y también movimientos de repulsa que sospechaban «pretensiones imperialistas» —reales o retóricas— en las políticas externas tanto estadounidense como brasileña»

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado «Tras los pasos de Brasil», de Iago Bolívar, publicado en abril de 2009 en el sitio web Nueva Revista.

USA INDIAS BRAEl hombre que soñó con la unidad de la América española no consideraba al mayor país de América del Sur un aliado. «Infelizmente, Brasil hace frontera con todos nuestros Estados», lamentó Simón Bolívar en carta al general Santander el 23 de enero de 1825, dejando claro la exclusión de este país de sus planes federativos. Bolívar temía que el emperador brasileño aprovechase la inestabilidad del periodo de independencia de las colonias españolas para invadirlas. Hoy, reaparece como modelo para cierta izquierda panamericana.

Casi ciento cincuenta años después, un presidente estadounidense manifestaba la convicción de que las fronteras brasileñas eran más tenues de que lo desearía el caudillo colombiano. «Nosotros sabemos que a donde va el Brasil, allá va el resto del continente latinoamericano», dijo Richard Nixon al recibir al general y presidente brasileño Emílio Garrastazu Médici, en la Casa Blanca, en 1971.

El presente proceso de integración oscila aún entre ambas posiciones:del alejamiento beligerante a la convicción de un destino común que une a las naciones separadas por la dislocada y desaliñada línea del Tratado de Tordesillas (1494)- —responsable de los límites para las Américas portuguesa y española-—. Sigue leyendo