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Bolívar y el fracaso de la unión de Hispanoamérica

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado «Bolívar fue causante del fracaso de la unión de Hispanoamérica» publicado en el sitio web Noticias 24 (10 de diciembre de 2009).

las republicas de aireSimón Bolívar, considerado el padre del sueño de una América hispana unida, fue también el causante del fracaso de este proyecto debido a sus ideas monárquicas y centralistas, según el historiador cubano Rafael Rojas.

En una entrevista con Efe, el escritor argumentó que el proyecto de Constitución del libertador para Bolivia, en la que se proponía una presidencia vitalicia y un senado hereditario, hizo fracasar el Congreso de Panamá, convocado en 1826 tras las independencias americanas de España para promover una unión de las nacientes repúblicas.

En esos años, países que se constituyeron como federalistas, como México y Argentina, se opusieron a la idea bolivariana de una confederación de gobiernos basados en un poder central al estilo monárquico, detalló. Sigue leyendo

¿Los latinos son latinos?

«los que realmente son latinos se llaman otras cosas y los que no tienen nada de latinos quieren auto-proclamarse como tales»

Mapa que muestra la distribución geográfica de las lenguas románicas o latinas habladas en el continente americano. El color azul corresponde al español, que es el idioma más hablado (más del 40% de la población de todo el continente americano).

Distribución geográfica de las lenguas románicas o latinas habladas en América. El color azul corresponde al español, que es el idioma más hablado (más del 40% de la población de todo el continente).

Artículo del analista internacional Isaac Bigio publicado en el periódico sueco Estocolmo el 22 de septiembre de 2010.

A los 400 millones de hispanoamericanos, a su cultura, a sus ritmos e incluso a sus contornos raciales hoy se les denomina como “latinos”. Sin embargo, ninguno de ellos habla latín y la mayor parte de ellos tampoco tiene los rasgos físicos de los latinos originarios del imperio romano, el cual se acabó por lo menos un milenio antes de que los descendientes de quienes antes llegaron a habitar alguna de sus provincias (como fue la de Hispania) descubriesen a las Américas. 

La palabra “latín” se origina en Latini, Latium o Lacio, una pequeña región en el centro de Italia. Los romanos se anexaron a los latinos en la batalla del lago Regilius 496 Antes de Cristo. Entre el año 300 al 91 AC los romanos lograrían ir absorbiendo y sometiendo al resto de la península itálica, expandiendo con sus victorias el uso del latín en desmedro de otras lenguas locales derivadas de las semitas traídas por los fenicios y cartaginenses, las etruscas o las griegas.

Desde entonces Roma iría conquistando un área de 6 millones de kms 2 esparcida entre los 3 continentes que contornean al mar Mediterráneo. Roma, tras varias invasiones previas, acaba viendo como en el año 476 era depuesto su último emperador Romulus Augustulus.

El latín fue la lengua oficial del que fuese el mayor imperio europeo antes de la conquista de las Américas. La adoptaron hace unos 2,000 a 1,500 años atrás varias poblaciones locales, la administración pública y el clero (la iglesia católica, que devino en la oficial de Roma, aún la sigue usando).

El latín llegó a ser hablado por los habitantes de todos los 3 continentes del Viejo Mundo sean de raza blanca, negra o amarilla. Sin embargo, todos los imperios romanos (desde Roma a Bizancio) se extinguieron sin saber que existía el continente americano y sin haber visto alguna vez a un solo amerindio o esquimal. Sigue leyendo

El espacio cultural español-hispanoamericano

«Durante los 300 años de dominación española América construye una historia común, un proceso que vincula al Caribe con el Río de la Plata, a la pampa Argentina con la selva centroamericana, a las antiguas ciudades aztecas con las culturas de los Andes (…) Hispanoamérica se planteó en momentos sucesivos y con perfiles diferentes, según las épocas, una nueva instancia de unidad (…) Hispanoamérica tiene como destino manifiesto el de salir al mundo, y ser reconocida en su potencialidad y en su fuerza mediante la integración»

Artículo de Ana María Cecchini de Dallo, miembro del Centro de Estudios Hispanoamericanos de Santa Fe de la Vera Cruz, publicado en 2003 en el sitio web de esta misma entidad.

Mapa político de la Hispanoamérica actual, comparada a la misma escala con las superficies de España y Francia.

Mapa político de la Hispanoamérica actual, comparada a la misma escala con las superficies de España, Francia y Portugal.

¿Vinieron por el mismo camino? ¿Llegaron por los hielos a pie? ¿Por el mar en pequeñas canoas o balsas? El mismo hombre americano nace rodeado de misterios.

¿Fueron diferentes y desde sus comienzos se iniciaron en el mestizaje? ¿O fueron étnicamente semejantes pero, instalados en la inmensa diversidad de nuestro continente, tuvieron inspiraciones y reacciones diferentes?

¿Fue la naturaleza, quizás, la que le indujo caminos culturales disímiles, sus expresiones artísticas, su modo de producir y su organización?

El hombre de los Andes, tal vez por la cercanía del sol y las estrellas o por la inmensidad silenciosa de sus paisajes se concentró a construir una civilización admirable: la del Tahuantisuyo.

Los naturales de las pampas, próximos al Paraná y sus infinitos brazos, tal vez por la facilidad con la que la naturaleza les daba sus dones, vivían en un estadio anterior, de recolectores, sin demanda que los urgieran a crecer.

América es aún una suma de interrogantes.

Desechamos la denominación de Latinoamérica por tratarse de una denominación ajena y extraña a las definiciones históricas, culturales y biológicas. Sigue leyendo

Los secretos que oculta el Tratado de Itaipú

«La línea de separación de territorios con Portugal (el Imperio del Brasil) dio por legítimos los límites antes citados, entre los dos imperios, antes de darse los procesos emancipadores a partir de 1811. Todo quedó modificado, por la fuerza de ocupación, después de la Guerra del 1870 (…) La soberanía del Paraguay sobre los Saltos ya no interesa (…) El gran consumidor seguirá siendo el Brasil, y Paraguay, sin una gestión y política de Estado serias, seguirá reclamando, indignamente, su condición de perdedor»

Mapa de la Cuenca del Plata

Mapa de la Cuenca del Plata, una de las mayores cuencas hidrográficas del mundo, donde se encuentra la represa hidroeléctrica de Itaipú. El Paraguay se halla íntegramente dentro de esta importante región, pero en cambio es Brasil quien controla sus recursos.

Artículo publicado por el abogado y economista Ricardo Franco Lanceta en el periódico digital paraguayo ABC el 12 de febrero de 2012. El artículo forma parte de una serie publicada por el mismo autor en dicho periódico.

Ubiquemos históricamente este problema, que sigue vigente hasta nuestros días en cuanto afecta el Paraguay. Resumamos para una mejor información:

Las diferencias sobre pretensiones territoriales de España y Portugal, a falta de otros arbitrios, se sometían a la competencia que ambos reinos católicos asignaban a las bulas papales. Así, el 24 de enero de 1506, por bula del papa Julio II se aprobaba el Tratado de Tordesillas (localidad donde se negoció), en virtud del cual se establecían los límites entre los dominios en América Meridional. Sector Río de la Plata, de los reinos de Portugal y España, abiertamente beneficioso para Portugal, que igualmente no respetó esa línea y siguió avasallando territorios españoles. Y, para frenar estas invasiones de los bandeirantes (piratas de tierras) y ponerle un límite, a iniciativa de España, se firma con Portugal el Tratado de San Ildefonso, año 1777, que establece nuevos límites en territorios que eran de legítimo interés, por posición y por derecho, para la ex provincia española del Paraguay. Antes, en el año 1713, por el Tratado de Utrech, España es obligada a entregar a Portugal la Colonia de Sacramento, importante territorio en el Río de la Plata y centro de impunidad para el contrabando holandés e inglés, unidos a la Casa de los Braganzas de Portugal, una constante en la alianza de Portugal con el imperio inglés. De cualquier manera, en ningún momento se tocaron los derechos del Paraguay sobre los Saltos del Guairá, principal accidente geográfico del sector. Sigue leyendo

La primera América

«En esos primeros tres siglos, cuando la América anglosajona apenas nacía, en Hispanoamérica ya habían echado raíces y dado frutos las más antiguas tradiciones del pensamiento occidental, y el original entorno físico, humano y cultural se había transformado en un medio híbrido extraordinariamente rico y creativo, donde la coexistencia de las poblaciones indígenas con las llegadas de fuera fraguó una cultura y más tarde un proyecto histórico propios»

orbe indianoArtículo del historiador Enrique Florescano a propósito del libro «The First America» (La primera América), del historiador David Brading, publicado en español bajo el título «Orbe Indiano. De la monarquía católica a la república criolla, 1492-1867» (Fondo de Cultura Económica, México, 1991). Tomado del sitio web mexicano Nexos en Línea (1 de junio de 1992).

El Orbe Indiano de David A. Brading continúa una manera de analizar la interpretación de los acontecimientos históricos que tiene tradición y prestigio en México. El mismo Brading señala que su interés por las peculiares formas de expresión del patriotismo criollo fue despertado por la obra clásica de Francisco de la Maza acerca del guadalupanismo, y por los análisis de Edmundo O’Gorman, Luis Villoro y John Leddy Phelan, que iluminaron la manera como los hechos históricos se reflejaron en el pensamiento y la obra de los cronistas americanos. En el Orbe Indiano esta tradición alcanza la altura y la solidez de una obra monumental.

El Orbe Indiano no es un estudio sobre los acontecimientos históricos ocurridos entre 1492 y 1867. Es un libro que persigue, en la obra de cronistas, historiadores e intérpretes de esos acontecimientos, el significado que sus autores le atribuyeron a los hechos históricos. Es un estudio de los significados que los contemporáneos descubrieron en los acontecimientos al contemplarlos a través de sus propias concepciones del desarrollo histórico. A este género de análisis se le llamó antes historia de las ideas, y hoy corre con mayor éxito de crítica y de público con el más amplio rubro de historial de las mentalidades.

David A. Brading tiene detrás una tradición historiográfica propia, y prefirió situar su ambicioso estudio en la perspectiva que guió a su compatriota G. M. Young para examinar la Inglaterra de la época victoriana(1). Young arguyó que «el tema verdaderamente central de la historia no es lo que ocurrió, sino lo que la gente sintió acerca de ello cuando estaba ocurriendo». Sigue leyendo

La disgregación del Reino de Indias [prólogo]

«América Española, hasta los inicios de “la Revolución” fue y formó toda ella una entidad política única; un solo estado unido al de España por la corona, pero perfectamente diferenciable y diferenciado por la diversidad de instituciones y regímenes de organización (…) lo importante de esa formación inicial, que duró trescientos años, fue que el Reyno de Indias fue una unidad. Unidad nacida en la isla de Santo Domingo, como núcleo fundacional, del cual surgieron otros muchos núcleos»

El Reino de Indias (Hispanoamérica) hacia finales del siglo XVIII. La que estaba destinada a ser una de las más extensas y poderosas naciones del mundo acabó fragmentándose en multitud de repúblicas.

El Reino de Indias (Hispanoamérica) hacia finales del siglo XVIII. La que estaba destinada a ser una de las más extensas y poderosas naciones del mundo acabó fragmentándose en multitud de repúblicas.

El siguiente texto constituye el prólogo a «La disgregación del Reyno de Indias», obra del político, historiador y escritor uruguayo Felipe Ferreiro (1892-1963). El libro fue editado en Montevideo por Barreiro y Ramos en 1981, y consta de una recopilación de artículos llevada a cabo por el hijo del autor, el Profesor Hernán L. Ferreiro, que es así mismo autor de este prólogo.

Hay hechos del pasado que permanecen vivos en nuestra mente; vivencias tan claras que nos obligan a actuar. En nuestro caso, el deseo de Felipe Ferreiro de dar a la imprenta el fruto de sus investigaciones.

Han pasado muchos años desde su muerte. Durante ellos hemos buscado, ordenado, compilado, mil trabajos dispersos en diversas publicaciones. Muchas veces hablando del tema, con quienes le conocieron llegamos a la conclusión de que sólo la publicación de sus trabajos de décadas, haría que las nuevas generaciones de estudiosos de la historia le valoraran en sus justos términos a través de una lectura directa y no de citas incompletas y muchas veces confusas, accesibles sólo para exquisitos.

El espaldarazo, nos lo dio Vicente Sierra, el más auténtico de los grandes maestros vivientes de la historia americana. Partícipe de nuestras inquietudes, nos aconsejó y apoyó.

En carta de 18 de agosto de 1980 nos expresa: “América no podía olvidar a su padre, el doctor Felipe Ferreiro, una de las personalidades más preclaras en el estudio de los factores más trascendentales de la historia de los pueblos de Hispanoamérica, generalmente desconocidos por la influencia nefasta de una historiografía oficializada por razones políticas, extrañas a la esencia misma de su destino histórico. La tarea que Ud. se ha impuesto, impulsado por su amor filial es, además de acto de justicia, vindicación necesaria para que nuestra América comprenda la urgencia de recuperar la vía de su destino, que nuestros pueblos no recuperarán sin fortalecer su conciencia histórica por el camino de los valores permanentes de su pasado, desvirtuado por interpretaciones negativas”.-

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La verdad histórica, por el solo hecho de ser eso, verdad histórica, debe merecer consideración y respeto: no ha de ocultarse ni tampoco desvirtuarse “pese a quien pese”. Sigue leyendo

Por una historia patria para adultos

«Los mexicanos y los hispanoamericanos tenemos que revivir y reconciliarnos con nuestra raíz hispánica negada porque en esa raíz, como lo prueba la España actual y lo demuestra hasta el cansancio el libro de Fuentes, hay la riqueza y la diversidad que necesitamos para vivir en nuestro tiempo»

el espejo enterradoArtículo del periodista, novelista e historiador Héctor Aguilar Camín, en el que se comenta el libro de Carlos Fuentes «El espejo enterrado», publicado por Fondo de Cultura Económica en 1992. El artículo se publicó el 1 de abril de 1993 en el sitio web mexicano Nexos, revista de debate cultural y político.

Hay muchas cosas que celebrar en este libro de Carlos Fuentes.

La primera de ellas, su poderío verbal, la fiesta del lenguaje cosida aquí a la fiesta de la erudición y del oficio de escritor. En sus años sesenta, la energía verbal de Fuentes está tan viva y desafiante como en sus primeros libros.

La fuerza del lenguaje y la apasionada vitalidad del autor son en sí mismos una prueba de la pertinencia de la tesis central de El espejo enterrado: la fuerza única de la raíz cultural hispánica, su riqueza multirracial y pluricultural, fruto de un largo contacto de razas y culturas que no ha cesado de mostrarnos su flexibilidad mayor: la de saber mezclarse con Otros, y llevar en sí la huella de todo lo que la ha nutrido. Sigue leyendo

El espíritu de Cádiz

«No podemos ser Hispanoamericanos si no reconocemos los enormes puentes que nos comunican entre nosotros como hispanos así como los retos que se nos presentan con la península, continentalmente. De la misma forma, el destino de España frente a la América Hispana no podrá depender de la dinámica interna de las cumbres sino de una política en la que defienda el crecimiento de la región con base en la independencia política de Hispanoamérica frente a los Estados Unidos»

Diputados jurando la Constitucion de Cádiz, monumento a la Constitución

Diputados jurando la Constitucion de 1812, monumento a la Constitución en Cádiz, obra del arquitecto Modesto López Otero y del escultor Aniceto Marinas.

Artículo del politólogo Rafael Morales Ramírez publicado en el sitio web de la revista crítica El Catoblepas (nodulo.org), en marzo de 2009.

El proceso que abre el bienio 1808-1810, con el que se alcanza la independencia de los países americanos de España, sigue interpretándose el día de hoy como un hecho nacional y americano. Así, las repúblicas hispanoamericanas se preparan para realizar grandes celebraciones tratando de ensalzar aquello que les es más propio, sus héroes, himnos y todo tipo de referentes patrioteros, las pertenencias que dan forma al carácter nacional de cada país. Se organizan grandes comisiones, congresos, cátedras y publicaciones para revisar los hechos de aquellos años; se develan monumentos y arrancan todo tipo de obras públicas con la finalidad de rememorar las hazañas de nuestros ancestros. Los jefes de Estado se apresuran a organizar los festejos para dar una imagen de renovación social o, incluso, para relanzar sus gobiernos. Las celebraciones alcanzan casi para todo. No obstante los aprestos por el Bicentenario de las Independencias no han suscitado un debate en torno al futuro histórico de Hispanoamérica.

En efecto, este hecho da cuenta del surgimiento de la Nación política, que se alcanza por holización, es decir, por la transformación de la sociedad política del Antiguo Régimen a una Nación política compuesta de individuos iguales entre sí.{1} No obstante, el proceso independentista que surge del bienio 1808-1810 no sólo forma el mito fundacional de cada uno de los Estados nacionales de la región pues implica, sobre todo, la inserción de los pueblos americanos en una plataforma continental histórica, vale decir, universal: Iberoamérica. De ahí que los fastos del bicentenario de la independencia de la América española queden a la deriva, al reducirse a múltiples festejos, siempre que no se reflexione sobre nuestra historia política dentro de un bloque continental más amplio, no estrictamente nacional, que coloque a cada país frente a Hispanoamérica Sigue leyendo

La protoindustria de la época virreinal

«la vieja y repetida historia de que la producción era local, para autoconsumo y que no pasó de las regiones productoras, debe quedar relegada al olvido. La gran amplitud y la extensión de los circuitos textiles en Nueva España y Perú está fuera de toda duda. También lo está la noción de que la manufactura y, en general, la industria textil colonial hispanoamericana adquirieron proporciones significativas desde muy temprano»

Indfiso hilando

Detalle del dibujo «Indios hilando lana a torno», del libro Trujillo del Perú, del obispo Martínez Compañón (siglo XVIII).

El siguiente texto es un extracto del capítulo introductorio del libro «La protoindustria colonial hispanoamericana», de Manuel Miño Grijalva, publicado por el Colegio de México-Fideicomiso Historia de las Américas y Fondo de Cultura Económica en 1993.

¿Qué producían y de qué medios se valieron los habitantes de Hispanoamérica para manufacturar sus tejidos? ¿De qué formas de organización dotaron a las unidades productivas? ¿Qué efectos tuvo esta organización en la vida de los productores, trabajadores o empresarios? ¿En qué forma dieron satisfacción a la demanda? Todas estas son preguntas que guiarán el análisis y la exposición como problemas básicos por responder. Ciertamente no todo lo que el hombre del mundo colonial vistió  vino de otras tierras; gran parte de lo que usó tuvo que ser producido aquí en cantidades considerables. Viejos y nuevos pobladores, viejos y nuevos centros, ciudades, minas, haciendas fueron abastecidos -en diversas proporciones y dentro de ciertos límites- por el productor local. Éste, libre o forzado, como artesano, obrajero o simplemente como tejedor doméstico independiente o habilitado por un comerciante, tuvo que producir tejidos y ropa para una sociedad que desde la Conquista había cambiado de rumbo. Sigue leyendo

El diagnóstico de Bolívar

«La idea era persistente en el Libertador de la necesidad de coaligarse las diferentes regiones de Hispanoamérica para formar juntas una inmensa nación o por lo menos una confederación de grandes estados que hiciera contrapeso efectivo a los Estados Unidos (…) Hasta Fidel Castro, ningún otro estadista latinoamericano volverá a tener una visión estratégica de la política mundial (…) México prefirió la mentira de una inexistente soberanía sobre Texas a la preservación entre México y los EE.UU. de una república independiente, cuya existencia hubiera cambiado drásticamente el curso de la historia hemisférica y mundial»

Mapa

Mapa en el que se muestra a Texas separada de México en 1836: comienza entonces el proceso de mutilación territorial de México a manos de los Estados Unidos.

El siguiente texto es un extracto del libro «Del buen salvaje al buen revolucionario», obra del periodista, académico y diplomático Carlos Rangel, y que fue publicado por primera vez en 1976.

En 1824 Bolívar había convocado un Congreso de las nuevas Repúblicas hispanoamericanas, al cual calificó de “anfictiónico”, en evocación significativa de la confederación de las ciudades-estado de la antigua Grecia. La idea era persistente en el Libertador de la necesidad de coaligarse las diferentes regiones de Hispanoamérica para formar juntas una inmensa nación o por lo menos una confederación de grandes estados que hiciera contrapeso efectivo a los Estados Unidos, en lugar de quedar Hispanoamérica inerme frente a los norteamericanos, como pudo constatar Tocqueville apenas pocos años más tarde.

 Pero lo cierto es que Bolívar no se hacía excesivas ilusiones sobre la posibilidad real de la unidad hispanoamericana, por lo menos en aquel momento. Y no sólo porque Colombia, la gran nación que él trató personalmente de forjar con Venezuela, Nueva Granada y Ecuador se deshacía bajo sus pies, con los caudillos de cada región esperando su muerte o su renuncia para desmembrarla, sino porque no sufriendo Bolívar complejos de inferioridad, o la necesidad de compensar con palabras heroicas actos mezquinos, pudo desde muy temprano pensar con claridad y decir con sencillez la verdad. Sigue leyendo