«de esa mezcla fecunda de razas surge otro mundo, con nuevas ciudades, nueva concepción del orden y de la vida, por lo que no es europeo, africano, ni aborigen, es hispanoamericano (…) Esa singularidad nos hace diferentes, nos identifica y determina el ser hispanoamericano actual a unirse, organizarse y extenderse hasta ejercer un papel rector mundial en este siglo»
El siguiente texto es un fragmento del editorial publicado el 12 de octubre de 2013 bajo el título «El 12 de octubre» en el diario de análisis y opinión «El Nuevo Siglo».
Hecho histórico oficial sin precedentes, así otros hubiesen deliberadamente o por azar navegado por su cuenta y penetrado por estas regiones, como lo recuerdan las leyendas de los mismos indígenas. El genial navegante, que expone su vida y la de sus compañeros de aventura en la intrépida empresa, buscaba una nueva ruta al Asia, con la finalidad de quebrar el monopolio de los marinos y comerciantes venecianos que vendían muy caras las mercancías que importaban, por lo que casi sin proponérselo se tropieza con lo que le parece un Nuevo Mundo. Las naves en las que se embarca son relativamente pequeñas y frágiles, -vimos las réplicas al tamaño en Madrid- sorprende que hubiesen podido cubrir semejante distancia y sobrevivir el miedo y las tormentas que los azotan durante el azaroso viaje en el cual los desesperados marinos intentan el motín cuando consideran que están cerca del abismo insondable que según la leyenda siniestra se traga las naves. La realidad y la leyenda se mezclan en esas primeras impresiones que algunos de los exploradores confunden con el Paraíso, al divisar la desnudez femenina y conocer su pasión, como la abundancia de alimentos y cálido clima. Los viajeros venían de una España que salía de una crudelísima guerra que había templado su carácter y recibe el aliento espiritual para acometer grandes empresas. Sigue leyendo









