Archivo de la categoría: Artículos

El Banco de Inglaterra y la destrucción de América Hispana

L

Vista de Lombard Street en un grabado de T. H. Shepherd (1829). Esta era la sede central del sistema monetario de Inglaterra, responsable de la ruina financiera de Hispanoamérica.

«Gran Bretaña destruyó a las Españas de América, manteniéndolas sojuzgadas en el siglo XXI, por medio de un feroz neocolonialismo y dependencia económica y financiera (…)  Este neocolonialismo provoca que el comodumes decir, las ganancias, vayan hacia Londres; por otra parte el periculumlas pérdidas, son para Hispanoamérica: hambre, desocupación, enfermedades letales, analfabetismo e ignorancia, desnutrición»

El siguiente texto es un extracto del libro «La involución hispanoamericana. De provincias de las Españas a territorios tributarios. El caso argentino. 1711-2010» (Capítulo XXVI: La «pérdida» del Imperio Español y el Banco de Inglaterra), obra de Julio C. González, abogado y economista, ex Secretario Técnico de la Presidencia de Perón y ex Profesor de la Universidad de Buenos Aires, y actualmente Profesor Titular de «Estructura Económica Argentina» en la Universidad Lomas de Zamora (Buenos Aires).

El Banco como punta de lanza para continuar la destrucción de los pueblos hispanos

Los intereses económico-financieros de Gran Bretaña utilizaron estas sociedades, masónicas o afines, para disolver y destruir el Imperio español, que era una civilización mundial afirmada sobre cuatro parámetros muy firmes:

1)    Posiciones filosóficas.

2)    Deslinde religioso.

3)    Estructura jurídica.

4)    Conformación-concordancia económica.

España no era ni podrá ser jamás un absolutismo o una hegemonía iconoclasta de libertades elementales para la vida. Porque España posee un sincretismo edificado por San Isidoro de Sevilla (circa 560-636) en el Concilio de Toledo (633), sobre el que se unificó la península ibérica como pueblo español. Tal unificación se desenvolvió, más tarde, sobre la base de la congruencia de tres pensadores colosos de sus axiomas interdependientes: Averroes (1126-1198), islámico, Maimónides (1135-1204), judío sefaradí, ambos de la Córdoba andalusí, y Santo Tomás de Aquino (1225-1274), de Roccasecca, en el Reino de Nápoles, Italia.

Los denominados “próceres”, “patriotas” o “libertadores” tanto por la historia “clásica” cuanto por la “revisionista”, si hubieran sido merecedores de tales denominaciones honoríficas, debieron en primer lugar haber conservado el mundialismo geográfico político de la estructura mundial Imperio español. El Imperio español tenía los siguientes hitos positivos:

  1. Idioma.
  2. Derecho: Nueva y Novísima Recopilación de las Leyes de Indias, que establecen derechos, obligaciones y responsabilidades para todos.
  3. Religión: en las Españas de América era el cristianismo católico, yuxtapuesto, en su aspecto antropológico, con las creencias ancestrales del Dios-Sol y la Madre-Tierra.
  4. Tradiciones culturales: música, poesía, instrumentos musicales, canto, baile.
  5. Arte escultórico: catedrales, pirámides aztecas y mayas en México y Yucatán; Puerta del Sol en Bolivia y ciudades incaicas del Perú: Machu Picchu.
  6. Conocimientos científicos: medicinales, matemáticos y astronómicos.

En vez de mantener esta armonía sobre la cual pudo haberse edificado una gran civilización, los secesionistas llamados libertadores segmentaron, diezmaron y trituraron todo. Sigue leyendo

La hispanidad, palanca de la educación de los jóvenes

«Es una gran pena que los países de la América hispana no hayan sido capaces de confederarse, fruto de todo lo que tienen en común (…) ningún estadista ha sabido -o querido- impulsar una unión mucho más ambiciosa, con instituciones supranacionales operativas, moneda única, etc. (…) ¡Qué América hispana habría podido resultar y qué contrapeso para el coloso USA del norte!»

E

Alumnos de un centro de enseñanza en México.

Artículo de opinión de Germán Loewe, investigador en teoría económica de las decisiones, doctor en economía. Tomado del periódico digital Hechos de Hoy (5 de octubre de 2013).

NOTA: Las opiniones y expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente siempre como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

Cada vez que he viajado a países latinoamericanos como México, Colombia, Panamá o Argentina, me ha invadido una sensación de sentirme como en casa y en familia. Y todo eso tras doce horas de vuelo y haber recorrido muchos miles de kilómetros por encima de todo un océano. La explicación obvia de dicha sensación se encuentra en la lengua común -que da circuitos cerebrales comunes-, en el poso cultural, la religión, la mentalidad comunes. Todos estos ingredientes me hacen sentir la pertenencia a una comunidad, la hispanoparlante, que comparto con los ciudadanos de todos los países latinoamericanos, a excepción de Brasil, cuya historia entronca con Portugal.

Porque ese sentimiento compartido es real y tangible, si bien lo es únicamente en los niveles sociales que han tenido acceso a una educación y a una cierta cultura, en las clases políticas, económicas, universitarias e intelectuales. En suma, esa “hispanidad” presupone unos mínimos conocimientos históricos, que son los que decantan la noción de pertenencia a un mismo tronco de cultura y manera de ser. Todo ello sin perjuicio de conocer también las muchas sombras del pasado colonial español. Por esa razón las demás clases sociales, las más ignorantes y marginadas, que también pertenecen sin saberlo a ese tronco común, más bien reniegan de él.

¿Y qué hacemos, pues, con todo esto? ¿De qué nos sirve la riqueza que se deriva de esta comunidad de idioma, de cultura y de raíces, con una multiplicidad de países en un territorio inmenso, desde el Cabo de Hornos hasta los confines de México con los Estados Unidos? Sigue leyendo

Releer a Carlos Rangel

«Del buen salvaje al buen revolucionario intenta interpretar la realidad hispanoamericana a partir de la confusa historia de nuestra formación como cultura (…) Trata de profundizar en los factores que han hecho de la América española lo que es, o mejor dicho, lo que era en 1976″

Artículo del escritor Mariano Nava Contreras publicado el 4 de octubre de 2013 en el diario digital de Caracas «El Universal».

Portada de la célebre obra de Rangel, "Del buen salvaje al buen revolucionario", en una edición de Monte Ávila Editores (Caracas).

Portada de «Del buen salvaje al buen revolucionario», en una edición de Monte Ávila Editores (Caracas).

¿A quién le cabe duda de que los libros posean vida propia? Los libros, como las personas, tienen su propia vida, su historia que varía de acuerdo a las circunstancias. Su devenir está sujeto, como el nuestro, a multitud de factores, al capricho de los agentes más insospechados. Hay libros que, al igual que algunas personas, nacen con buena estrella. Cuentan con todo para ser exitosos, destinados a ser leídos e influir sobre miles de personas, tal vez sobre generaciones enteras. Hay otros cuyo nacimiento no puede ser más vulgar, y sin embargo un golpe de suerte los catapulta a la fama y los convierte en un clásico, en un venerado objeto de culto. Y de repente, su suerte cambia. Toda una historia de azar. En fin, la vida.

Digo esto al pensar cuánto han cambiado las cosas desde que Carlos Rangel escribió Del buen salvaje al buen revolucionario, y también cuántas cosas siguen iguales. Publicado en 1976 de la pluma de uno de los intelectuales venezolanos más brillantes, el ensayo conoció más de dieciséis ediciones en español, y traducciones al inglés, francés, italiano, portugués y alemán. Sigue leyendo

La serpiente y la cruz

«la cultura post-colombina es esencialmente sincrética, como mestiza fue la España de las proas de Colón (…) Contrariamente a lo que comúnmente se cree, la Conquista no enriqueció a España sino que la arruinó, en ella perdió sus flotas y sus mejores hombres (…) La aparición de América en la cosmovisión europea coincide con la constitución del primer estado de la modernidad: España (…) Esta transición entre dos épocas arriba a América en toda su complejidad y asimetría (…) así como la conquista española tuvo sus principales críticos en sus propias filas, algunos sabios nahuas se opusieron a las crueles creencias mexicas (…) Aztecas e Incas tuvieron en la historia la fugacidad de un cometa, pero su brillo aún nos deslumbra. España los sojuzgó como anteriormente ellos lo hicieron con sus predecesores»

Tonantzin Guadalupe

Representación de Tonantzin, diosa madre de la tierra venerada por los antiguos pueblos mesoamericanos, y de la Virgen de Guadalupe, que según la tradición católica apareció en el cerro de Tepeyac, en el Valle de México.

Artículo del escritor e historiador José Luis Muñoz Azpiri publicado el 11 de julio de 2012 en el sitio web Derecho Indiano.

“En la conquista de América se entreveran encomienda y utopía, hecho y derecho, guerra y misión, agresión y voluntad de una nueva Ciudad de Dios” (Ramón Xirau).

La dialéctica del prójimo y el extraño 

Una de las características esenciales que ha regido el devenir de la historia de la humanidad es la idea que los pueblos se hacen de sí mismos y de sus vecinos. Esta regla universal, que llamamos etnocentrismo, existe desde que el fuego y los rudimentos de la civilización anunciaron la aparición del hombre.

No tiene latitudes geográficas, ni longitudes temporales, su universo abarca desde nuestra Tierra del Fuego, cuando hace miles de años los Onas se llamaron a sí mismos Selk nam (nosotros, los hombres) hasta los tiempos actuales. Así como fueron bárbaros quienes no dominaron el vocabulario helénico y vivieron ajenos a la actividad de la Polis, “sudacas”, “pieds noirs” o “marielitos” serán los apelativos actuales de quienes desembarquen en las orillas del desarrollo.

En cierta forma, toda sociedad tiende a considerar sus pautas culturales como unívocas y excluyentes, sea como tendencia endógena de supervivencia o como fundamentación teórica para legitimar su dominio sobre la otra.

Este aislamiento en sí mismo, que se traduce en hostilidad tribal ante la vecindad del grupo ajeno, este mutuo extrañamiento y relación de conflicto entre el prójimo y el “otro”, no parece resuelto en los Balcanes, en Medio Oriente o en la Unión Europea. Tampoco en nuestra América, donde apenas transcurrido menos de una década desde el Vº Centenario, se persiste en viejas polémicas, nuevas expediciones a la Leyenda Negra o la reminiscencia nostálgica de las glorias coloniales cantadas por Kipling.

Resulta paradójico y desalentador que el drama histórico que originó la primera y profunda reflexión de la humanidad sobre sí misma, sea nuevamente a medio milenio de su eclosión, objeto de bizantinos discurrimientos sobre su legitimidad (como si todos los acontecimientos históricos lo tuvieran) o de maniquea arena de enfrentamiento entre “civilización original” o “cultura trasplantada”.

No se reflexiona sobre el verdadero significado del acontecimiento. Sigue leyendo

Vuelta a la realidad hispanoamericana

«Lo que se quiere para Hispanoamérica es (…) que ella sea en el sur lo que los Estados Unidos son en el norte. Se quiere que Hispanoamérica sea un país a la altura del progreso universal; pero con sus características»

El siguiente texto es un fragmento del ensayo titulado «El pensamiento latinoamericano» (Primera parte. VII. En torno a una solución hispanoamericana), del filósofo Leopoldo Zea. Tomado del sitio web Proyecto Ensayo Hispánico (ensayistas.org)

Arquitectura hispana virreinal en el casco viejo de la ciudad de Panamá.

Arquitectura hispana virreinal en el casco viejo de la ciudad de Panamá. Fundada en 1519, Panamá fue destruida casi por completo por piratas ingleses en 1671 y  reconstruida por los hispanoamericanos en 1673.

Pese a todos sus defectos, la única realidad sobre la cual el hispanoamericano podía apoyarse era la propia, esto es, la realidad hispanoamericana. Las diferencias, decía Alberdi, vienen de la raza y de varios siglos de educación diferente. El pensador argentino siente una gran admiración por los pueblos sajones; pero sabe que esta admiración no va a hacer cambiar la realidad de Hispanoamérica. “Querer britanizar la raza española —decía— es desconocer la naturaleza. Aunque —agregaba— debemos, sí, abrir anchas puertas entre nosotros a esa noble raza anglosajona” (Estudios políticos). Estas puertas deberían ser las de la inmigración. Pero lo real, lo inmediato, era contar con el material existente y hacer sobre él los esfuerzos necesarios para su regeneración. Esto mediante la solución que ya conocemos: la educación.

Desde luego, tal cosa no quiere decir que desconozcan la relación que Hispanoamérica tiene con lo universal. Todo lo contrario, es la conciencia de esta relación la que les hace estar seguros de un futuro triunfo. Sigue leyendo

Masferrer y Sandino: antiimperialismo y nacionalismo

«Tanto Sandino como Masferrer fueron nacionalistas y antiimperialistas; formaron parte de una línea de pensamiento más amplia, cuya matriz ideológica era el arielismo y las ideas de Vasconcelos, pero actuaron de modo diferente. El primero optó por la lucha armada; el segundo por la denuncia y la protesta mediante campañas puntuales contra las compañías extranjeras y los nacionales que colaboraban con ellas»

El siguiente texto es un fragmento extraído del ensayo titulado «Alberto Masferrer, Augusto César Sandino: Antiimperialismo, espiritualismo y utopía en la década de 1920», del historiador Carlos Gregorio López Bernal (Universidad de El Salvador). Publicado en diciembre de 2009 en el sitio web Academia.edu

"Entre nosotros no deben existir fronteras y todos estamos en el deber preciso de preocuparnos por la suerte de cada uno de los pueblos de la América Hispana" (Augusto César Sandino).

«Entre nosotros no deben existir fronteras y todos estamos en el deber preciso de preocuparnos por la suerte de cada uno de los pueblos de la América Hispana» (Augusto César Sandino).

A primera vista, pareciera que hay poco en común entre el aguerrido guerrillero que tuvo la osadía de enfrentarse a los marines estadounidenses y el pacífico e inofensivo Masferrer. A pesar de que ciertamente hay aspectos incompatibles entre ambos, este estudio pretende demostrar que hubo afinidades y, que además, varias de las características que se señalarán también eran compartidas por otros intelectuales de la época. Aunque Sandino no era un intelectual al estilo de Rodó, Turcios o Vasconcelos elaboró un discurso que tuvo mucho eco, no solo en América, si no en Europa. Sus viajes y sus lecturas le dieron un bagaje cultural disperso y poco sistemático, pero suficiente para entender la política nicaragüense y el expansionismo estadounidense. Así, por lo menos en sus mejores momentos, pudo mantener un interesante diálogo con la comunidad intelectual latinoamericana, con la cual compartió mucho más que su radical antiimperialismo.

La creciente influencia política y económica de los Estados Unidos en Hispanoamérica dio lugar al surgimiento del antiimperialismo y al reforzamiento del nacionalismo. Sigue leyendo

Los pueblos hispanoamericanos en el siglo XX

«los destinos de los distintos pueblos que integran la comunidad hispanoamericana han tenido que recorrer el amargo camino de la intervención armada y económica de países europeos y de los Estados Unidos (…) La unión de los países hispanoamericanos, en el pensamiento de Beltrán y Rózpide, responde a la imperiosa necesidad de buscar mecanismos de cooperación y participación efectiva a través de leyes y tratados internacionales, pero sin la avenencia de las potencias de Occidente»

Portada de la obra "Los pueblos hispanoamericanos en el siglo XX", de Ricardo

Portada de la obra «Los pueblos hispanoamericanos en el siglo XX», en la edición de la Biblioteca Ayacucho.

El siguiente texto es un fragmento de la presentación de Yorgy Andrés Pérez Sepúlveda al libro «Los pueblos hispanoamericanos en el siglo XX. Segundo Trienio» (1904), del pedagogo y geógrafo Ricardo Beltrán y Rózpide. Publicado por la Fundación Biblioteca Ayacucho (Caracas, 2011).

Quizás, si tomamos en cuenta los mecanismos de resistencia y subversión de la historia del continente hispanoamericano, podamos comprender en buena medida parte del proceso histórico transcurrido en los últimos doscientos años. Es evidente la referencia al período que abarca desde la emancipación hasta la contemporaneidad. Por razones obvias, este período de conformación republicana, de construcción de identidades y de apertura hacia caminos de progreso y desarrollo económicos, permite establecer una serie de características que incorporan a todo un espacio de diversidades y diferencias dentro de una profunda mismidad en cuanto a sus aspiraciones políticas. No obstante, los destinos de los distintos pueblos que integran la comunidad hispanoamericana han tenido que recorrer el amargo camino de la intervención armada y económica de países europeos y de los Estados Unidos; aunado a políticas internas que impactan con terribles consecuencias de guerras civiles y revoluciones inacabadas, con un resultado disgregador difícil a la hora de plantear un posible ecumenismo necesario para el bienestar y fortalecimiento del continente.

En este sentido, la historia funciona como elemento de reflexión y enseñanza para la aplicación de medidas conducentes a una unión de los países latinoamericanos. Sigue leyendo

La invención de América

«Es obvio que había en estas tierras poblaciones autóctonas desde mucho antes de la llegada de Colón, pero de ningún modo esas poblaciones conformaban un continente, que es lo que América pasó a ser a partir de su integración a España»

Carta de navegación, Juan de la Cosa, 1500. Biblioteca Luis Ángel Arango. Reproducción facsimilar, el original reposa en el Instituto Geográfico del Ejército, Madrid (España).

Carta de navegación, Juan de la Cosa, 1500. Biblioteca Luis Ángel Arango. Reproducción facsimilar, el original se encuentra en el Instituto Geográfico del Ejército, Madrid (España). Este mapa es la representación del continente americano más antigua conservada.

Texto publicado en el sitio web Derecho Indiano el 11 de julio de 2012 por Víctor Eduardo Lapegna, docente de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) y del Instituto Juan Pablo II (La Plata), como presentación del artículo titulado «La serpiente y la cruz», del escritor y diplomático José Luis Muñoz Azpiri.

Desde mucho antes del siglo XV, el vasto espacio territorial que se extiende desde el estrecho de Behring al Noroeste al de Magallanes en el Sur – precisemos que esos accidentes geográficos no tenían por entonces las designaciones con las que hoy los conocemos – estaba habitado por una cantidad imprecisa pero numerosa de personas, quienes formaban tribus, comunidades, naciones y hasta imperios.

La mayoría de esas comunidades, pueblos e imperios originarios ignoraron por completo las existencia de otras culturas y cada una se concebía a sí misma como el género humano y el universo completo. Sigue leyendo

Unidad lingüística hispanoamericana

«la unidad lingüística hispanoamericana debe centrarse en esas dos perspectivas: una, la de la lingüística aplicada a la enseñanza de la lengua materna (…) La otra, vinculada con la planificación lingüística que atienda, en el mismo marco respetuoso de la diversidad cultural y lingüística, a los diferentes procesos integrativos»

Artículo originalmente titulado «Unidad lingüística hispanoamericana: Una revisión desde la óptica de la planificación lingüística y de la enseñanza de la lengua», publicado en la revista electrónica brasileña Hispanista por el profesor y lingüista venezolano Sergio Serrón Martínez.

Hispanoamérica y porcentajes de hispanohablantes en los estados del continente americano en que el idioma oficial no es el español.

Hispanoamérica y porcentajes de hispanohablantes en los estados del continente americano en que el idioma oficial no es el español [pulse en imagen para ampliar]

El tema de la unidad lingüística hispanoamericana ha sido motivo de múltiples consideraciones que van desde las preocupadas observaciones de Bello, las pesimistas profecías de Cuervo, las delirantes proposiciones de los “idiomas nacionales” – una prueba fehaciente de la intromisión de los poderes coloniales en los ámbitos lingüísticos y culturales en general – las prédicas moderadas o no de estudiosos y pensadores como Unamuno o Menéndez Pidal, hasta  esa especie de “estado del arte” que se hizo en 1963 en Madrid, en la Asamblea de Filología del Primer Congreso de Instituciones Hispánicas. En sus Actas, muy bien tituladas Presente y Futuro de la Lengua Española, se recoge  el sentir unánime de los más prestigiosos investigadores españoles e hispano-americanos, acerca de la irreversible unidad de nuestra lengua tanto en general como en nuestro ámbito continental, en particular y los alcances de ese proceso, en especial cómo puede ser definido y abordado.

Casi 40 años después, parece que ningún factor conspira contra la misma, por el contrario, se podrían enumerar algunos que buscan profundizarla como son, por ejemplo, los señalados por Montes (1995): Sigue leyendo

Lo que persigue el imperialismo británico

«El Virreinato del Río de la Plata se creó en 1.777, como antemuro protector de los mares del sur y de los dominios meridionales de Hispanoamérica, en defensa de las permanentes invasiones inglesas y portuguesas (…) para los ingleses no hay plazos sino objetivos (…) Gran Bretaña mediante una corporación financiera, penetraba y sometía económicamente a los pueblos manejando la situación política de acuerdo a la resistencia de los pueblos sometidos»

s

Saqueo e incendio de la ciudad de Esparza por los piratas ingleses. Dibujo del siglo XIX del cronista y viajero José María Figueroa Oreamuno, incluido en el «Álbum de Figueroa» (Archivo Nacional de Costa Rica).

El siguiente texto es un fragmento extraído del escrito de denuncia presentado ante los tribunales federales por el veterano de Malvinas Víctor Vitale contra la Presidencia de la República Argentina y varios de sus colaboradores por delito de traición a la patria, a raíz del nombramiento de la ciudadana inglesa Natalia Laura Federman en los ministerios de Defensa, Seguridad y Justicia. Publicado en el periódico digital ABC Noticias San Luis el 20 de noviembre de 2012.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la Argentina nació guerreando contra los ingleses.

El Virreinato del Río de la Plata se creó en 1.777, como antemuro protector de los mares del sur y de los dominios meridionales de Hispanoamérica, en defensa de las permanentes invasiones inglesas y portuguesas, que ya se habían apoderado de las Islas Malvinas (1.774) y de la Colonia del Sacramento, en varias oportunidades (desde 1.680 en adelante) y de los permanentes asedios de los bandeirantes portugueses sobre los territorios de las misiones jesuíticas. Pero que la misma cantidad de veces que invadieron fueron expulsados,

Así nace el Virreinato del Río de la Plata. No creado por una conveniencia de organización interna, sino por la situación militar y la necesidad de defenderse de la voracidad británica y su satélite en aquel entonces, Portugal. Sigue leyendo