El pensamiento americanista de Mariano Picón Salas

Retrato

Retrato de juventud de Mariano Picón Salas (Caracas, 1919). En Rafael Pineda, Iconografía de Mariano Picón Salas, Biblioteca Ayacucho, p. 57

“nuestra inquieta juventud de América volverá a encontrarse para realizar un plan grandioso. Veremos entonces que lo que nos une es mucho mayor que lo que nos separa; que el aislamiento es lo que nos entrega a la voracidad extranjera, y lo que debilita en esta América que habla español, el sentimiento nacional (…) Todos nuestros pueblos (…) viven las mismas inquietudes espirituales, reaccionan ante los mismos estímulos (…) Hace falta (…) no perder esa ecuménica posibilidad hispanoamericana (…) Los pueblos de la misma tradición y del mismo origen, quieren agruparse. Ven venir peligros comunes, y como ovejas perdidas en los despeñaderos al atardecer, retornan al valle a apretar el rebaño” (Mariano Picón Salas)

Artículo del ensayista, crítico y profesor universitario Domingo Miliani publicado en el sitio web Anales de la Universidad de Chile (No. 15, 2003).

Mariano Picón Salas –1901-1965–, llegó a Valparaíso en 1923 y residió en Santiago desde 1925 hasta 1936. Ricardo Latcham prologó en 1958 una edición de Ensayos Escogidos, publicada por Editorial Zig-Zag, 1958. El crítico chileno emitía entonces el siguiente juicio:

“Nadie ha olvidado en Chile a Mariano Picón Salas, que después de Bello ha sido el venezolano más incorporado a nuestra realidad. Aparte sus valiosos libros, maduros ensayos y breves pero fructuosas exégesis históricas, habría que situar su labor personal de indiscutido líder intelectual. Picón Salas obraba por presencia, con socrática vocación, sin ningún residuo pedagógico, con señorío y elegancia de ademanes y actitudes. Esto último era algo natural en su persona, tan definida intelectualmente y tan ajena a cualquier diletantismo (Latcham, 1958: XI)”.

En Valparaíso leyó mucho en las horas de insomnio transcurridas como empleado de una tienda de minuta. Comenzó a escribir para La Estrella de Valparaíso. Publicó un comentario sobre la novela Vida de un pobre diablo, de Eduardo Barrios. El novelista lo invitó a visitarlo en su casa de Santiago. Ese fue el comienzo literario del joven recién llegado. Tenía 23 años Sigue leyendo

El español, idioma común de Hispanoamérica

“No es el pasado lo que debería ocupar tanto desvelo. Es el futuro. El idioma español en el mundo, en Internet, en su relación con el inglés (…) Lengua y cultura enriquecida por su mixtura con las culturas indígenas y africanas (…) Lengua y cultura ya no sólo española. Hispanoamericana. Sin mayores problemas”

Extensión de la lengua española en América

Extensión de la lengua española en América

Fragmento del artículo originalmente titulado “Las vueltas y revueltas del castellano”, de Augusto Zamora R., profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid. Publicado en el diario español El Mundo el 31 de mayo de 2001.

Nada expresa mejor la comunión hispanoamericana con el idioma español que la actitud de los emigrantes en Estados Unidos. La riada de desheredados que a diario cruza la frontera desde México está protagonizando una revolución tan silenciosa como irreversible. Tras décadas de tiranías militares y como efecto colateral del expolio dirigido por el FMI, so pretexto de sanear las economías, millones de latinoamericanos han emigrado al imperio.

Contrariamente a lo ocurrido con otros grupos nacionales, que se diluyeron en el crisol norteamericano, la emigración latinoamericana llegaba con su lengua y su cultura. A pesar de las humillaciones y maltratos, defiende su ethos y ha asumido el calificativo de hispano o latino como identificación. No por descender de españoles, pues la inmensa mayoría son mestizos, mulatos e indios, sino por sentirse parte de una cultura tejida en torno al idioma español, que ama y defiende con pasión desprovista de odios o sectarismos Sigue leyendo

Expresión literaria de la nación hispanoamericana

“La unidad es un sueño, por supuesto, pero también es una convicción, una tendencia. Sin unidad no habrá nación. Sin nación no se sedimenta la civilización (…) Las palabras con las que se escribía la literatura contenían los elementos del proceso de unificación (…) sirven de expresión literaria de la nación en Hispanoamérica”

imagen mapa literatura hispanaEl siguiente texto es un fragmento del ensayo originalmente titulado “La expresión literaria de la nación hispanoamericana”, de Luis Ricardo Dávila, Profesor Titular, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Universidad de Los Andes (Mérida, Venezuela). Tomado de la revista Estudios, Nº 20/21, Caracas, agosto 2002-junio 2003, pp. 233-249.

NOTA: Las expresiones vertidas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor y no deben interpretarse necesariamente como un posicionamiento de nuestro sitio web Hispanoamérica Unida.

FUNDACIÓN

Siglo XIX hispanoamericano. Siglo denso, pesado, pleno de horizontes y de desafíos. Momento de construcción de permanencias, de definición de supuestos unificadores. La palabra supuestamente independiente se traslada y se regocija a lo largo y ancho de la región. Ella delimita, cohesiona, por veces espanta. Las palabras –en plural– van presagiando la unidad. El principio de unidad permanece, parece fijo, constante; sin embargo, se descompone para construir eso que uno llama “objeto intelectual”. Y poder ensayar trabajos como éste. La unidad es un sueño, por supuesto, pero también es una convicción, una tendencia. Sin unidad no habrá nación. Sin nación no se sedimenta la civilización. Desde aquel entonces en los rostros de las diferentes antiguas colonias hispánicas se puede leer la formación de lo nuevo, la emergencia de eso que puede llamarse “actualidad”. Acaso las naciones hispanoamericanas no necesitaron de la imprenta o del desarrollo del capitalismo para imaginarse como unidad (1). En casi toda la América española la imprenta llega en un momento estelar: cuando están dadas las condiciones para romper el nexo colonial. Ni un día antes, ni un día después, Es más, la imprenta es traída por los llamados “Precursores”, quienes ya presagiaban la raíz y el rostro de los independentistas, ergo de la libertad, de la cohesión y unidad. De manera que cuando llega la imprenta, los hispanoamericanos ya nos habíamos imaginado como una unidad precaria y contingente, pero unidad al fin Sigue leyendo

Territorios perdidos por Hispanoamérica en América del Sur (desde el siglo XIX)

A = Colombia; B = Venezuela;

Pulse en la imagen para ampliar

Hispanoamérica no sólo perdió extensos territorios en América del Norte (usurpación de más de 2 millones de Km2 de territorio novohispano-mexicano por parte de Estados Unidos mediante una guerra de agresión, y posteriormente anexión de Puerto Rico), sino también en América del Sur, donde los imperios luso-brasileño y británico se anexionaron más de 1 millón de Km2 de territorio hispano-americano. Hoy las lenguas utilizadas en esos territorios son el portugués o el inglés, sin que el español tenga ningún reconocimiento oficial. El único momento en que el castellano fue reinstaurado como idioma oficial fue durante una breve ocupación argentina de las Malvinas, al inicio de la guerra con Gran Bretaña en 1982. Si estos territorios se recuperaran, la parte hispanoamericana de América del Sur sería de unos 10 millones de Km2 (hoy son sólo 8,8) y el Brasil tendría a lo sumo 7,6 millones de Km2 en vez de los 8,5 que tiene hoy. Es decir, la Hispanoamérica sudamericana sería un 30% más extensa que Brasil. Actualmente es sólo ligeramente más extensa (8,8 millones de Km2). El territorio total actual de Hispanoamérica es de 11,4 millones de Km2, pero de no haberse perdido los territorios mexicanos y sudamericanos, dicha superficie se acercaría hoy a los 15 millones de Km2, es decir, casi tanto como toda Rusia, que es la Nación más extensa del mundo. Lo que se perdió desde el siglo XIX hasta hoy totaliza más de 3,4 millones de Km2, una superficie superior a la de cualquier república hispanoamericana actual, comparable a los territorios actuales de Argentina y Chile sumados.
Sigue leyendo

Cuando México fue mejor que Alemania

“a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Alexander von Humboldt (…) dejó muy claro que México estaba mejor que Alemania”

Artículo de Isaac David publicado en el sitio web mexicano Mitófago el 11 de julio de 2014.

HUMBOLDT, Alejandro de, "Mapa de Mégico y de los Paises confinantes situados al Norte y al Este reducido de la grande mapa de la Nueva España de Mr. A. de Humboldt", en HUMBOLDT, Alejandro de, Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España, México, Ed. Porrúa, Col. "Sepan Cuantos...", N. 39, 1973, 696 p., 3 planos y 2 mapas.

Imagen titulada “Mapa de Mégico y de los Paises confinantes situados al Norte y al Este reducido de la grande mapa de la Nueva España” incluido en “Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España” de A. Humboldt (1811).

No se debe tomar totalmente literal la frase claro, pues México en ese entonces era la Nueva España y Alemania, el Sacro Imperio Germánico, dos épocas distintas. Sin embargo, a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Alexander von Humboldt, el geógrafo alemán que visitó nuestro país, dejó muy claro que México estaba mejor que Alemania.

¿Qué fue lo que documentó?

– “El agricultor indio es pobre pero libre. Su situación es mucho mejor que la de los campesinos del norte de Europa, en especial rusos y alemanes. El número de esclavos es prácticamente cero.”

– “¡Esto debe saberse en Europa! Los mineros mexicanos son los mejores pagados del mundo, ellos reciben de seis a siete veces más salario por su labor, que un minero alemán.” Sigue leyendo

Hispanoamérica Unida supera las 100.000 visitas

100.000 visitas

En sus primeros veinte meses de vida, Hispanoamérica Unida ha superado las 100.000 visitas

e

Gráfico de visitas recibidas desde la creacion de nuestro sitio web, en octubre de 2012. Obsérvese cómo tras los primeros seis meses, se produjo un fuerte incremento en el número de visitas, que ha sido creciente desde entonces.

Los países de los que se recibieron más visitas hasta junio de 2014 fueron, por este orden: España, Argentina y México, que en conjunto suponen más del 45% del total Sigue leyendo

El legado de José Martí

“Mientras no sepan más de Hispanoamérica los Estados Unidos y la respeten más. ¿Pueden los Estados Unidos convidar a Hispanoamérica a una unión sincera y útil para Hispanoamérica? (…) Quien dice unión económica dice unión política. El pueblo que compra, manda. El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad” (José Martí)

Retrato de Martí en México, en 1875. Tomado por Valleto y Cía.

Retrato de Martí (Tomado por Valleto y Cía., México, 1875)

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado originalmente “En el aniversario de su muerte: el legado de José Martí”, del músico, diseñador y escritor Carlos Medina Viglielm, publicado en el sitio web Piensa Chile el 21 de mayo de 2014.

A 119 años de la Caída en Combate del Apóstol cubano. El sábado 18 de mayo de 1895, en el campamento de Dos Ríos, escribía Martí a su amigo, el mexicano Manuel Mercado, lo que más tarde se tomaría como su Testamento Político: su visión respecto a las intenciones yanquis para con Cuba y el resto de Latinoamérica.

Decía Martí en su carta:

(…) “Ya puedo escribir; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber, de impedir a tiempo con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas. Y mi honda es la de David” Sigue leyendo

Aires de Hispanoamérica

“Aires de Hispanoamérica” es  una selección de temas hispanoamericanos, orquestados para orquesta de cuerdas. Las piezas seleccionadas son: “El Cóndor pasa”, “Camino del indio”, “La vasija de barro” y “Peregrino”. Todas enlazadas, sin cortes, como si de una sola obra se tratara.

Joven Orquesta del Conservatorio Profesional de Música de Córdoba “Músico Ziryab”. Concierto ofrecido el 2 de Mayo de 2014, en San Felipe Neri, Córdoba (España).

Imperalismo anglosajón, masonería e “independencia”

“El objetivo de Inglaterra y de todas las logias masónicas en América era lograr la independencia, luego de destruir el poderoso andamiaje político-militar montado por España (…) dividir y fraccionar territorios emancipados para poderlos dominar mejor (…) A Inglaterra y su mercado mundial les interesaba enfrentarse con pequeñas repúblicas, susceptibles de ser manejadas fácilmente a su arbitrio…”

b

Bolívar y Páez saludados por el pueblo de Caracas tras la proclamación de la “independencia” (detalle del mural del Capitolio de Caracas). Obsérvese la presencia del estandarte británico en una imagen oficial.

El siguiente texto es un extracto del libro “Juan José Flores en Berruecos, Síntesis de una Infamia” (Capítulo “Posibles causas de la muerte de Sucre”, Subcapítulo “Logias masónicas”), obra del escritor, investigador e historiador ecuatoriano Armando Aristizábal,  publicada por ediciones de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1995. El entrecomillado son citas que realiza el autor. Tomado del sitio web Coterráneus (24 de mayo de 2011).

La principal organización secreta que intervino en el proceso libertario a partir de 1809 fue la masonería, cuya directriz provenía de Inglaterra, con logias fraternas en toda Europa y en América. Tuvo cierto grado de afinidad con el liberalismo político y económico, en cuanto a su pertinaz lucha contra el absolutismo, que era la expresión autocrática impuesta en nombre de Dios: la teocracia.

Inglaterra era un país desarrollado en permanente expansión de mercados, con la flota naval más grande del mundo. Se hallaba al acecho de las colonias españolas que, una vez libres con un poco de su ayuda, podían convertirse en consumidores de sus productos, amén de ser un inmenso recurso de materias primas. El objetivo de Inglaterra y de todas las logias masónicas en América era lograr la independencia, luego de destruir el poderoso andamiaje político-militar montado por España. Sigue leyendo

La mentalidad hispanoamericana

“El (…) que encarna raigalmente la elaboración y asentamiento de una mentalidad hispanoamericana en lo que él mismo denominó Nueva España, fue Hernán Cortés” (Mario Hernández Sánchez-Barba)

e

Detalle del cuadro “El Pairán”, atribuido al artista novohispano Cristóbal de Villalpando (1649-1714)

Ensayo del historiador y americanista Mario Hernández Sánchez-Barba. Tomado del Depósito Digital de la Universidad Francisco de Vitoria.

Hoy puede contestarse la pregunta sobre ¿qué es América? incluso de un modo elemental. Pero en 1492 nadie podía dar una contestación cabal, ni siquiera de ubicación en el planeta Tierra. Justamente en ese año se abre una larga etapa de conocimiento de América como “Quarta Orbis Pars” hasta la plasmación cartográfica de este conocimiento, del cual se deduce que se trata de un continente meridiano, de polo a polo. En él aparecen una serie de importantes culturas, coetáneas con otras de nivel caza, pesca y recolección y un nivel medio de culturas agrarias. La enormidad geográfica del continente americano no llegó a considerarse en sus exactas dimensiones hasta que tuvo lugar la primera vuelta al mundo, que culminan dieciocho supervivientes de la brillante armada magallánica, bajo el mando del único oficial, el piloto Juan Sebastián Elcano. Después del descubrimiento de esta condición continental de América, absolutamente independiente y distinta de Asia, en abierta contradicción de lo que pensaba Cristóbal Colón, se inicia el gran proceso fundacional de España, que fue la labor llevada a cabo por los españoles, bajo la orientación, enfoque y dirección de la Corona. Durante el siglo XVI se está forjando un destino histórico común, mediante una conjunción de una línea de acción, sustentada por un pensamiento humanista, que se plantea en profundidad el “ser” de América.

En 1492, la sociedad occidental cristiana conocía un tercio de las tierras emergidas, mientras que la más importante de las altas culturas americanas sólo conocía el 1 por ciento. La tradición expansiva de la sociedad cristiana occidental se remonta, en la Historia de la Cultura, al mundo clásico y fue absolutamente notable la tradición viajera, científica y técnica que esta sociedad cristiana occidental atesoró, creando un importante peso histórico de dieciocho siglos. Ello constituye una poderosa carga de experiencia –que constituye el fundamento de la historia- y la constitución de un tesoro de conocimientos que fue, en rigor, lo que hizo posible la empresa descubridora. Fue, pues, el afán de investigación y de conocimiento de las generaciones de la época, entre 1480 y 1530, junto con el espíritu de empresa de condición política, religiosa y comercial, los que deben considerarse promotores del conocimiento del orbis terrarum en su exacta realidad. Sigue leyendo