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Las malas cuentas del bicentenario de la independencia

«si los mexicanos descendientes de aquellos que (…) iniciaron y siguieron la Guerra de Independencia hasta obtenerla, tuviéramos que rendirles cuentas a estos héroes, tendríamos que salirles con las pésimas cuentas de que dentro de este bicentenario de años perdimos frente a los Estados Unidos de Norteamérica las enormes porciones del territorio que nos heredaron independiente y libre, que posteriormente han sido los grandes impulsores de la enorme riqueza de nuestro vecino del norte. ¿Eso celebramos en el Bicentenario?»

Artículo de Gamaliel Guzmán González publicado en El Occidental y tomado de la columna de opinión del periódico digital Esto el 18 de abril de 2010.

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Los Estados Unidos despojaron a México de más de 2,4 millones de Km2, lo que supuso la pérdida de uno de los territorios más extensos y ricos de Hispanoamérica.

La madrugada del 16 de septiembre del año de 1810, cuando el cura Don Miguel Hidalgo y Costilla dio el llamado «grito» de la Independencia de la Nueva España, mediante el cual convocó a todos los nacionales a luchar por independizar a esta Nación, respecto del coloniaje del Imperio Español, él pensaba en esta región como la América Septentrional, esto es, la América del Norte, excluyendo a lo que entonces eran los Estados Unidos de Norteamérica, misma que ya era una nación independiente del Imperio Británico.

Posteriormente, el otro visionario cura insurgente Don José María Morelos y Pavón, también pregonaba la independencia de la América Septentrional, cuya lucha sostuvo mientras su vida se lo permitió.

¿Por qué estos héroes de la guerra de Independencia hablaban de la Independencia de la América Septentrional? Sigue leyendo

Andrés Bello: la educación y la historia

«Educación e historia (…) requerían una cultura basada en la palabra escrita, y la unidad que confiaba establecer con la naciones Hispanas dependía en gran parte del compartir el mismo medio de comunicación (…) El estudio de las ideas educacionales de Bello se puede enmarcar en el contexto de la búsqueda de medios para expandir el alfabetismo, y así hacer realidad el concepto de ciudadanía —y por ende, la nacionalidad»

El siguiente texto es un fragmento del ensayo titulado «El significado histórico de la obra de Andrés Bello», del historiador Iván Jaksic (Centro de Estudios para América Latina, Universidad de Stanford, Santiago de Chile). Tomado del sitio web de la Fundación Manuel Giménez Abad.

Un examen de las actividades de Bello en Chile revela una gran concentración en las áreas de educación, en particular el diseño de un sistema público, y en un esfuerzo por definir los parámetros de la historia nacional. Ambas iniciativas se relacionan con el lenguaje, en el sentido en que Bello las entendía como medios para obtener la unidad nacional y continental. En efecto, se pueden identificar los mismos principios: cómo conciliar tradición y cambio; cómo utilizar antes que rechazar el pasado Hispánico, y cómo crear un sentido de nacionalidad que no separase los nuevos países de la comunidad de las naciones. Educación e historia, además, requerían una cultura basada en la palabra escrita, y la unidad que confiaba establecer con la naciones Hispanas dependía en gran parte del compartir el mismo medio de comunicación. Sigue leyendo

El pensamiento hispanoamericano y la identidad

«Para aludir especialmente al caso que nos ocupa, la idea de Hispanoamérica, en ocasiones se pensará que la única forma de entender culturalmente al colectivo americano de habla española es como una totalidad (…) A esa idea se opondría lo que en estas páginas llamaremos la alternativa hispánica, para la cual tendremos en cuenta precisamente otra tradición, el hispanoamericanismo»

El siguiente texto es un fragmento de la obra «Idea de Hispanoamérica en la obra de Juan Villoro», tesis doctoral del filólogo Manuel de Jesús Llanes García presentada ante el Departamento de Filología Hispánica de la Facultad de Filología de la Universidad de Barcelona (2012). Tomado del sitio web tesisenred.net

Detalle de un mural de Oswaldo Guayasamín en el que aparecen varios pensadores

Detalle de un mural de Oswaldo Guayasamín, en el que aparecen algunos importantes pensadores hispanoamericanistas, como Bello, Vasconcelos, Rodó, Martí y Ugarte.

Vamos a ver cómo el caso del filósofo y ministro de Educación José Vasconcelos, emulador de las ideas de unidad continental de Bolívar y del poder didáctico de la literatura, no va a ser atípico en América, debido a la presencia de otros escritores quienes, como el mexicano, “se sintieron, a la par, ideólogos y educadores” (Serna, 2011: 202). Nos referimos a los ya citados José Martí, José Enrique Rodó y Domingo Faustino Sarmiento, quienes a su vez reconocieron la enorme influencia que tuvo sobre ellos Bolívar, de ahí que en cada uno vayan a plantearse determinadas ideas acerca del problema nacional, bajo la impronta de un romanticismo renovado que los llevó a ser hombres de acción (Serna, 2011: 203).

Como opositor al gobierno de Juan Manuel Rosas, Sarmiento desarrollará su pensamiento a partir de la dicotomía civilización y barbarie. Primero, hacia 1845, con la publicación de Facundo, encontrará un ejemplo de esta última en Rosas, con el ideal de la sociedad ilustrada europea como parangón; más tarde, en 1883, mirará a los Estados Unidos como el ejemplo a seguir (Serna, 2011: 204). Así, después de atribuir el atraso de la América hispana a la mezcla con lo que él considera razas inferiores, como los indios de diversas etnias, los negros, los españoles y los mestizos, Sarmiento declara que la respuesta está en la sajonización, en el panamericanismo (Serna, 2011: 2006).

José Martí, en cambio, con todo y su participación en la lucha armada por la independencia de Cuba, reconocerá la cultura española y escribirá acerca de la forma en la cual España puede superar los problemas que no le permiten modernizarse Sigue leyendo

Agustín Agualongo

general agustin agualongoAgustín Agualongo (1780-1824) fue, además de pintor de profesión, un militar y líder indo-mestizo que durante la guerra de independencia de Nueva Granada (hoy Colombia) hizo férrea oposición armada a los ejércitos republicanos y llegó a enfrentarse a Bolívar en la cruenta batalla de Ibarra (1823). Tras ser hecho prisionero, se le condujo a Popayán, donde fue condenado a muerte. Sus últimas palabras, ya ante el pelotón de fusilamiento, fueron: «Si tuviese veinte vidas, estaría dispuesto a inmolarlas por la religión católica y por el Rey de España. ¡Viva el Rey!». La historia de Agualongo ejemplifica cómo, durante las llamadas guerras de independencia, los realistas (fieles a la Monarquía) se opusieron a los republicanos (separatistas) en América de forma más intensa y dramática que en la propia España peninsular. Aunque la historiografía oficial presenta la independencia como una gesta y victoria de «patriotas», gran parte de la población indígena estuvo en contra de la separación, debido a la protección de sus tierras que la Corona hispánica garantizaba, y que perdieron con la independencia y posterior fragmentación de Hispanoamérica en repúblicas. Por ello el historiador Heraclio Bonilla ha dicho que, para los indígenas, «fue un día de duelo».

«Nuestra América»: la nación en José Martí

«La nación hispanoamericana es hija de la historia y de un acto político deliberado (…) La condición hispanoamericana era de lo más interesante para la época en que Martí inventa, escribe e interpreta (…) Nuestra América forma parte de un provocador discurso cultural del que pronto se haría eco el modernismo hispanoamericano»

El siguiente texto es un fragmento del ensayo que lleva por título original «Nuestra América»: Fundación y apropiación cultural de la nación americana, de Luis Ricardo Dávila, Profesor Titular, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas Universidad de Los Andes (Mérida, Venezuela). Publicado en la revista ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura, CLXXXIII 724 marzo-abril (2007) 217-224.

Paisaje con río (1877)

Paisaje con río (1877), de Esteban Chartrand, gran paisajista hispanoamericano.

Del sueño unitario fundacional serán depositarios escritores y humanistas, novelistas y poetas. Ellos intentan establecer una correspondencia de espíritus, de objetivos, de un firme aprendizaje político y estético. Ellos cargan con la difícil tarea de imaginar y construir naciones. Así y sólo así se entiende la función social y política de la literatura durante el siglo XIX. Pero también se proponían narrar una realidad confusa, caótica, de la que eran, a su vez, jueces y partes. Fueron ellos los maestros de la paideia americana. Aquellos “hombres múltiples”, donde se confundían los géneros, pero en quienes vida y prédica, acción y palabra se identificaban. “De 1810 a 1880 –escribía Pedro Henríquez Ureña– cada criollo distinguido es triple: hombre de estado, hombre de profesión, hombre de letras. Y a esos hombres múltiples le debemos la mayor parte de nuestras cosas mejores”3. A estos maestros de la paideia americana correspondería intuir y expresar la sociedad de su tiempo; les correspondería reinventar América. Sigue leyendo

El 12 de octubre y nuestro pasado fundacional

«Si bien ese pasado, que abarca los mecanismos de denominación inherentes a todo proceso conquistador, no debe exaltarse con nostalgia ni condenarse radicalmente desde la perspectiva actual, hay que reconocerlo como definitorio. Así lo entendieron nada menos que nuestras dos mayores glorias: Rubén Darío y Augusto C. Sandino»

Artículo publicado por Jorge Eduardo Arellano en la sección “Opinión” del periódico digital nicaragüense El Nuevo Diario, el 8 de octubre de 2011.

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Vista de la Catedral de León, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011.

En la historia de Nicaragua y de Hispanoamérica, el siglo XVI está vinculado a la coyuntura mundial de la expansión de Europa hacia todos los pueblos de la tierra. En este contexto se ubica el acontecimiento —inevitable e irreversible— del 12 de octubre de 1492, realizado por España, el mismo año de su unidad política y religiosa. Así emprendería la incorporación del Nuevo Mundo a la historia de Occidente, la cual marcó la modernidad y el inicio de una integración a nivel planetario. Todo ello al margen de sus resultados desastrosos para el continente americano, “descubierto” en general por Europa: sociedad pletóricamente vital que tenía entre factores formativos —de acuerdo con Christhofer Dawson— el clasicismo griego, la herencia jurídica de Roma y el cristianismo universalista.

Por otro lado, nadie puede ocultar los dos elementos de la realidad histórica: la continuidad y la solidaridad. La primera se desarrolla sin que los hombres puedan evitarla, de generación en generación, enlazando nuestro tiempo con las épocas más remotas. Y la segunda opera en la comunidad de naciones sin que la protagonista se de siquiera cuenta, evolucionando en función de todos los pueblos del universo. Pues bien, ambos elementos se vieron en el acontecimiento mundial de 1492 que sólo podía ser emprendido por la sociedad occidental. O sea: el acceso de los europeos a América (y no el de los indígenas de nuestro continente a Europa) se debió a la continuidad y solidaridad que acumularon posibilidad, medios técnicos y tradición en los conocimientos geográficos. Sigue leyendo

Integración y unidad de América virreinal

«Hispanoamérica colonial fue un espacio abierto a la integración económica y social de nuestros países (…) Tras la independencia, las fronteras de los nuevos Estados dividieron regiones antes integradas y aislaron a gentes que por siglos habían estado comunicadas (…) Hispanoamérica, que fuera la Patria de nuestras luchas comunes, fue olvidada y sustituida por republiquitas, hechas a la medida de las ambiciones de los caudillos militares o de los apetitos oligárquicos»

El siguiente texto es un fragmento del artículo titulado «Los amores de Quito con el Perú», de Jorge Núñez Sánchez, publicado en el sitio web Pacarina del Sur el 14 de diciembre de 2012.

“Hispanoamérica existió primero. Esa fue la
Patria por la que pelearon nuestros próceres.
Las republiquitas asomaron después.”

Ricaurte Soler

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Antiguo mapa de la provincia de Quito. Durante la época virreinal, el sur de la región quiteña y el norte de Perú eran una región integrada que las fronteras republicanas dividieron.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hispanoamérica colonial fue un espacio abierto a la integración económica y social de nuestros países. Un ejemplo de ello fue la Gran Región Surquiteña–Norperuana, vinculada desde la época de los pueblos originarios y muy transitada por el comercio colonial. El elemento articulador fue el intercambio comercial de productos agropecuarios, manufactureros y de recolección, lo que a su vez estimuló importantes migraciones humanas. Tras la independencia, las fronteras de los nuevos Estados dividieron regiones antes integradas y aislaron a gentes que por siglos habían estado comunicadas. Entonces, en busca de evitar su división, esa Gran Región impulsó un proyecto político liderado por el mariscal José de Lamar, que finalmente fue derrotado por los poderes nacionales de Colombia y Perú. Empero, esa experiencia de integración es la firme base sobre la que hoy levantan Ecuador y Perú su nueva relación de paz. Sigue leyendo

Pájaros de Hispanoamérica

«Monterroso, quien asume su pertenencia a la generación de los cuarenta, mantiene la conciencia del exilio, como consecuencia del derrocamiento de Jacobo Arbenz, y de la unidad de lo hispanoamericano»

Artículo del poeta y ensayista Joaquín Marco a propósito del libro «Pájaros de Hispanoamérica» (Editorial Alfaguara, 2002), del escritor Augusto Monterroso. Publicado en el sitio web El Cultural (5 de diciembre de 2002)

pajaros de hispanoamericaComo no podía ser menos, el escritor guatemalteco Augusto Monterroso, exiliado en México, rompe con varios géneros literarios a la vez o los asume en una fórmula que incluye crítica literaria, autobiografía, ensayo, anecdotario, necrológica, periodismo y algo más, con su habitual ironía.

Los pájaros de esta Hispanoamérica que el autor conoce y vive tan entrañablemente son escritores. Y de todos los pelajes y géneros, aunque abunden los poetas. Monterroso, de quien se dice que escribió el cuento más breve, que figura en la nómina del boom en ciertas ocasiones y no en otras, se mantiene en su proyecto de no ofrecer una línea innecesaria, una página descuidada, una observación trivial.

Conoce los secretos de la cocina de los diversos géneros y da cuenta de su relación personal con los pájaros, salvo alguno que no llegó o no quiso conocer. Define el objetivo de sus esbozos críticos, anecdóticos, personales como: “el trazo de ciertas huellas que algunos pájaros que me interesan han dejado en la tierra, en la arena y en el aire, y que yo he recogido y tratado de preservar”. Sigue leyendo

El día de la «Reconquista»

«se cumplen 207 años de lo que fuera la unidad de un pueblo en defensa de su geografía ante la invasión extranjera. Invasión de la Primer Potencia Mundial al territorio del Virreynato del Río de la Plata que terminó en la Reconquista militar del Pueblo Hispano-Indiano»

Artículo del abogado internacionalista Javier Cornejo publicado el 12 de agosto de 2013 en el periódico digital argentino El Tribuno.

Ataque por los ingleses a Buenos Aires, liografía coloreada del artista Madrid Martínez (1807). Museo del Bicentenario (Buenos Aires).

Ataque por los ingleses a Buenos Aires, litografía del artista Madrid Martínez (1807). Museo del Bicentenario (Buenos Aires). Una Hispanoamérica entonces unida pudo defenderse de los ataques de 1806 y 1807.

Hoy 12 de agosto se cumplen 207 años de lo que fuera la unidad de un pueblo en defensa de su geografía ante la invasión extranjera.

Invasión de la Primer Potencia Mundial al territorio del Virreynato del Río de la Plata que terminó en la Reconquista militar del Pueblo Hispano-Indiano.

En “La Reconquista” participaron milicias desde el Alto Perú hasta el sur del Río de la Plata, o los llanos mesopotámicos.

Desde Martín Gemes, que con sus gauchos enlazan la “Justina” tomando prisionero a sus tripulantes y obteniendo sus banderas, hasta Martín de Alzaga, secundando eficazmente a Pueyrredón y Liniers.

Fueron más de 50.000 hombres; blancos, negros libertos, esclavos, mulatos, mestizos, autóctonos al mando de 10 caciques, mujeres y niños que se enfrentaron al invasor ocasionándole una derrota militar absoluta.

Feroces invasores, tal como relata Roberto Marfany en “Las invasiones inglesas”. Tropa conquistadora del mundo que sembraba muerte, motivada por el botín de guerra. Una cruel verdad totalmente dispar a la historieta de Billiken con que fue minimizada. Fue un saqueo y matanza casa por casa. Sigue leyendo

La involución hispanoamericana (o por qué estamos así)

«Utilizando la ingenuidad causada por la buena fe, el gobierno británico –con intrigas interminables- destruyó a España y a las Provincias Españolas de Hispanoamérica (…) fueron divididas y balcanizadas y nunca constituyeron estados independientes. Fueron y son territorios tributarios y de saqueo sin fin. Para el mundo anglosajón y para los mercaderes de otras latitudes. Tenemos tan sólo una independencia simbólica (…) Si nos empecinamos en mantener las leyendas, mitos, dogmas y esquemas irracionales antinaturales, nada podrá construirse (…) La decisión es nuestra. La voluntad ha de ser lo que nos conduzca hacia una victoria y futuro»

De la fuerza de la unidad a la debilidad de la fragmentación: Hispanoamérica en 1800 (izquierda) y en la actualidad. 200 años de pérdidas territoriales y balcanización sin fin: este es el producto del imperialismo anglosajón.

De la fuerza de la unidad a la debilidad de la fragmentación: Hispanoamérica en 1800 (izquierda) y en la actualidad. 200 años de pérdidas territoriales y balcanización sin fin: este es el producto del imperialismo anglosajón.

El siguiente texto es un extracto del prólogo del libro «La involución hispanoamericana. De provincias de las Españas a territorios tributarios. El caso argentino, 1711-2010», obra del Dr. Julio C. González, Ex Secretario Técnico de la Presidencia Perón-Perón, Ex Profesor de Economía Política y Derecho del Trabajo de la Universidad de Buenos Aires (1965-1976) y, desde 1989, Profesor Titular de «Estructura Económica Argentina» en la Universidad de Lomas de Zamora (Buenos Aires).

La historia, además de ser saber de lo acontecido, es prognosis –o conocimiento anticipado- del futuro, y su falsificación el camino que conduce al fracaso y a la destrucción de las naciones. Por eso, los actos de los hombres y los actos de los gobiernos del pasado deben tener una veracidad exacta al ser descriptos.  Si ese diagnóstico es equivocado jamás las futuras generaciones americanas podrán transitar una nueva huella. Nueva huella que saque a la Hispanidad, esto es, a las Españas de América, desde México hasta Argentina, y a la España ibérica, del trágico proceso en que se deshacen y se desagregan desde hace doscientos años, 1810-2010.

La génesis histórica es la serie encadenada de hechos y de causas que conducen a un resultado, y el resultado de las secesiones de la Hispanidad está a la vista: crueldad sanguinaria, pobreza y miseria, postergación perpetua de la gran creatividad intelectual y ausencia de un futuro de grandeza: para sus hombres y mujeres, para sus pueblos.

La búsqueda de la verdad para saber de qué núcleo provienen todos estos males vitalicios ha sido impedida por sectores interesados y por el condicionamiento de mitos, dogmas y esquemas, que nos impiden ver la causa histórica de las desgracias que sufrimos de manera pura y simple. Sigue leyendo